Estudios 1 a 10
- 1¿Las parábolas?Juan 18.20
- 2Las parábolasMateo 13.10
- 3El sembradorMateo 13.1-23
- 4La casa edificada sobre la rocaMateo 7.24-27
- 5El paño nuevo y los odres nuevosMateo 9.16-17
- 6El buen grano y la cizañaMateo 13.24-30
- 7El grano de mostazaMateo 13.31-32
- 8La levaduraMateo 13.33-35
- 9El tesoro escondidoMateo 13.44
- 10La perla de gran precioMateo 13.45-46
Estudios 11 a 20
- 11La redMateo 13.47-50
- 12El siervo despiadadoMateo 18.23-35
- 13Los obreros contratados a distintas horasMateo 20.1-16
- 14Los dos hijosMateo 21.28-32
- 15Los malos labradoresMateo 21.33-41
- 16Las bodas del hijo del reyMateo 22.1-14
- 17La higuera que brotaMateo 24.32-35
- 18La catástrofe del funicular de GloriaLucas 13.4
- 19Las parábolas del paño nuevo y del vino nuevoMateo 9.16-17
- 20La parábola de la lámpara bajo el celemínMateo 5.14-16
Estudios 21 a 30
- 21La parábola del rico insensatoLucas 12.13-21
- 22La parábola del sembradorMateo 13.1-23
- 23La parábola de la lámpara bajo el celemínMateo 5.14-16
- 24La comparación con el crecimiento de la semillaMarcos 4.26-29
- 25La parábola del grano de mostazaMateo 13.31-32
- 26Otras parábolas no recogidasMarcos 4.33
- 27La parábola de la levaduraMateo 13.33-35
- 28Explicación por la noche de distintas parábolas (la cizaña)Mateo 13.24-30
- 29La parábola del tesoro escondidoMateo 13.44
- 30La parábola de la red echada al marMateo 13.47-50
Estudios 31 a 40
- 31Conclusión del Mesías JesúsMateo 13.51-53
- 32Parábola de la oveja perdidaMateo 18.10-14
- 33Parábola del rey y del siervoMateo 18.23-35
- 34El buen samaritanoLucas 10.25-37
- 35El grano de mostaza y la levaduraLucas 13.18-21
- 36Parábola del invitado presuntuosoLucas 14.7-14
- 37La parábola del rey que se prepara para la guerraLucas 14.31
- 38La imagen de la sal sin saborMateo 5.13
- 39La parábola de la oveja perdida y halladaMateo 18.12-14
- 40La parábola de la dracma perdidaLucas 15.8-10
Estudios 41 a 50
- 41La parábola del hijo pródigoLucas 15.11-32
- 42La parábola del administrador infielLucas 16.1-13
- 43La parábola del hombre rico y LázaroLucas 16.19-31
- 44Parábola de los siervos inútilesLucas 17.7-10
- 45La parábola del juez injustoLucas 18.1-8
- 46La parábola del fariseo y el publicanoLucas 18.9-14
- 47La parábola de los obreros de la hora undécimaMateo 20.1-16
- 48La parábola de las minasLucas 19.11-27
- 49La parábola de los dos hijosMateo 21.28-32
- 50La parábola del banquete de bodasMateo 22.1-14
Estudios 51 a 54
Parábolas de Jesús
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CTD026
¿Las parábolas?
El artículo trata de las parábolas de Jesús, aclarando la ausencia de contradicción entre sus interpretaciones públicas y privadas. Las parábolas son una herramienta pedagógica, y no enseñanzas secretas.
San Mateo 13.10-11 (Reina-Valera 1909) :Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR000
Las parábolas
El artículo analiza el uso de las parábolas por Jesús para transmitir verdades espirituales mediante relatos simbólicos. Examina las dificultades de comprensión que estas historias plantean a los discípulos y la cuestión de un acceso equitativo a la verdad de Dios.
San Mateo 13.10 (Reina-Valera 1909) :Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR001
El sembrador
La parábola del sembrador, contada por Jesús a orillas del mar de Galilea, ilustra cómo la Palabra de Dios es recibida de manera distinta según la disposición del corazón. Muestra cuatro tipos de receptividad a través de los diversos suelos donde caen las semillas. Los discípulos aprenden que las parábolas revelan el Reino a quienes escuchan con el corazón abierto, pero permanecen ocultas a los endurecidos. Este método pedagógico único de Jesús subraya la importancia de la fe y de la escucha espiritual.
San Mateo 13.1-23 (Reina-Valera 1909) :Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.Quien tiene oídos para oir, oiga.Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR002
La casa edificada sobre la roca
El artículo analiza la parábola bíblica de las dos casas, presente en Mateo y Lucas, para ilustrar la importancia de poner en práctica las enseñanzas de Jesús. Quienes siguen sus palabras son comparados con constructores sabios que edifican sobre un fundamento sólido, mientras que quienes no obedecen son como personas que construyen sobre la arena. La parábola subraya la importancia de una obediencia activa en lugar de una simple escucha.
San Lucas 6.47-49 (Reina-Valera 1909) :Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR003
El paño nuevo y los odres nuevos
El artículo describe la parábola del paño nuevo y de los odres nuevos en los Evangelios, que ilustra la incompatibilidad de la enseñanza de Jesús con las antiguas prácticas religiosas. Pone de relieve el simbolismo del vino nuevo y de los odres viejos para explicar la novedad del Reino de Dios que Cristo trae.
San Lucas 5.36-39 (Reina-Valera 1909) :Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR004
El buen grano y la cizaña
El artículo analiza la parábola del trigo y la cizaña, en la que Jesús explica la coexistencia del bien y del mal en el mundo. Esta historia subraya la paciencia divina y la idea de un juicio final. Las lecciones que se extraen ofrecen perspectivas espirituales importantes para los creyentes.
San Mateo 13.24-30 (Reina-Valera 1909) :Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR005
El grano de mostaza
El artículo «El grano de mostaza» explica cómo esta parábola de Jesús ilustra el crecimiento del Reino de Dios, incluso a partir de comienzos muy pequeños. Analiza los tres relatos de los Evangelios sinópticos.
Marcos 4.30-32 (Reina-Valera 1909) :Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;Mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR006
La levadura
La parábola de la levadura demuestra la influencia discreta pero transformadora del Reino de Dios. Mediante esta imagen, Jesús explica cómo lo que comienza pequeño, como la levadura en la masa, acaba impregnando y renovando todo lo que toca, ilustrando la naturaleza sutil pero poderosa del Reino entre las personas y las comunidades.
San Mateo 13.33-35 (Reina-Valera 1909) :Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR007
El tesoro escondido
El artículo explora la parábola del tesoro escondido de Mateo 13:44, subrayando el valor incalculable del Reino y el impacto transformador de su descubrimiento. Jesús utiliza esta parábola para mostrar cómo el reino de los cielos puede reorientar nuestras vidas y decisiones.
San Mateo 13.44 (Reina-Valera 1909) :Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR008
La perla de gran precio
La parábola de la perla de gran precio enseña que el Reino de los cielos tiene un valor incalculable. Cuenta la historia de un mercader que lo vende todo para comprar una perla preciosa, lo que ilustra la radicalidad necesaria y el gozo del compromiso con el Reino.
San Mateo 13.45-46 (Reina-Valera 1909) :También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR009
La red
El artículo explora la parábola de la red de Mateo 13:47-50, que destaca el juicio final y la responsabilidad personal. Utilizando la imagen de una red de pesca, Jesús ilustra el discernimiento entre justos y malvados al final de los tiempos, subrayando la necesidad de vivir de acuerdo con los principios del Reino de Dios.
San Mateo 13.47-50 (Reina-Valera 1909) :Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR010
El siervo despiadado
La parábola del siervo despiadado en Mateo 18:23-35 enseña que el perdón divino recibido debe convertirse en perdón ofrecido. Revela la distancia entre la generosidad divina y la dureza humana. El perdón es esencial para manifestar la misericordia divina en el Reino de Dios.
San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR011
Los obreros contratados a distintas horas
La parábola de los obreros contratados a distintas horas enseña que la gracia de Dios prevalece sobre el mérito humano. En el Reino, la generosidad divina supera las lógicas humanas e invita a acoger la bondad sin envidia. Mateo 20:1-16 ilustra la soberanía generosa de Dios.
San Mateo 20.1-16 (Reina-Valera 1909) :PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á ajustar obreros para su viña.Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió á su viña.Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos;Y les dijo: Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo mismo.Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?Dícenle: Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR012
Los dos hijos
El artículo analiza la parábola de los dos hijos de Mateo 21.28-32. Esta parábola ilustra que la verdadera obediencia a Dios importa más que las simples palabras. El arrepentimiento sincero, aun tardío, abre el acceso al Reino de Dios, a diferencia de las promesas incumplidas. Jesús utiliza este relato para confrontar a las autoridades religiosas de su tiempo y subraya la importancia de la acción sincera.
San Mateo 21.28-32 (Reina-Valera 1909) :Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña.Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fué.Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR013
Los malos labradores
Este artículo analiza la parábola de los labradores malvados, en la que Jesús denuncia el rechazo de los profetas y anuncia el traspaso del Reino a quienes producen frutos dignos. Las autoridades religiosas son confrontadas con su rechazo de lo divino, lo que marca un punto de inflexión profético y espiritual en la historia de la salvación.
San Mateo 21.33-41 (Reina-Valera 1909) :Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera.Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad.Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR014
Las bodas del hijo del rey
El artículo trata de la parábola del banquete, comparando los relatos de Mateo y Lucas. Mateo subraya la responsabilidad de los invitados y las consecuencias del rechazo, mientras que Lucas destaca la inclusión de los excluidos. Estas perspectivas ilustran el llamamiento universal de Dios y la necesidad de una respuesta auténtica para participar en el Reino.
San Lucas 14.15-24 (Reina-Valera 1909) :Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó á muchos.Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR015
La higuera que brota
Este artículo explora la parábola de la higuera que brota, una lección de vigilancia espiritual dada por Jesús en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Este relato anima a los creyentes a discernir las señales del Reino de Dios como se observan las estaciones, subrayando la certeza de las palabras de Jesús.
San Lucas 21.29-33 (Reina-Valera 1909) :Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PDA018
La catástrofe del funicular de Gloria
El artículo analiza la catástrofe del funicular de Gloria a la luz de un relato bíblico similar, subrayando la necesidad de arrepentimiento y la importancia de la salvación del alma según las enseñanzas de Jesús.
San Lucas 23.28-31 (Reina-Valera 1909) :Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER075
Las parábolas del paño nuevo y del vino nuevo
Las parábolas del paño nuevo y del vino nuevo ilustran la ruptura radical entre el judaísmo y el cristianismo. Pronunciadas por Jesús en respuesta a los discípulos de Juan el Bautista sobre el ayuno, afirman que no se puede mezclar lo antiguo y lo nuevo. El cambio exigido no es una reforma, sino una transformación completa, que invita a cada persona a elegir al Maestro que seguirá.
San Lucas 5.36-39 (Reina-Valera 1909) :Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER128
La parábola de la lámpara bajo el celemín
La parábola de la lámpara bajo el celemín enseña a los discípulos de Jesús a hacer brillar su luz espiritual llevando vidas ejemplares. Esto significa vivir de manera que se intensifique la luz divina y animar a los demás a hacer lo mismo, inspirándose en los evangelios.
San Lucas 8.16-18 (Reina-Valera 1909) :Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.Mirad pues cómo oís; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER131
La parábola del rico insensato
El artículo explora la parábola del rico insensato en Lucas 12.13-21. Jesús enseña sobre la inutilidad de las riquezas materiales e invita a dar prioridad a la riqueza espiritual. La parábola advierte contra la codicia y anima a vivir con la mirada puesta en la eternidad. El público incluye a los fariseos y a personas humildes.
San Lucas 12.13-21 (Reina-Valera 1909) :Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER138
La parábola del sembrador
El artículo analiza la parábola del sembrador predicada por Jesús. Compara los relatos de Mateo, Marcos y Lucas, cada uno adaptado a su público. También aborda el uso de las parábolas por parte de Jesús y su estrategia para comunicarse con grandes multitudes, y sugiere apéndices para profundizar en el tema.
Marcos 4.1-20 (Reina-Valera 1909) :Y OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:Oid: He aquí, el sembrador salió á sembrar.Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda:Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas;Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?El que siembra es el que siembra la palabra.Y éstos son los de junto al camino: en los que la palabra es sembrada: mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, luego la toman con gozo;Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales, que en levantándose la tribulación ó la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan.Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER139
La parábola de la lámpara bajo el celemín
Este artículo analiza la parábola de la lámpara debajo del almud, explorada en los Evangelios. Destaca la importancia de la luz divina para el discípulo y muestra cómo el Mesías Jesús utiliza esta metáfora para iluminar la verdad divina y exhortar a los discípulos a ser testigos visibles de su fe, permaneciendo ellos mismos iluminados por la luz de Cristo.
Marcos 4.21-23 (Reina-Valera 1909) :También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero?Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.Si alguno tiene oídos para oir, oiga.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER142
La comparación con el crecimiento de la semilla
La perícopa 142 analiza la comparación con el crecimiento de la semilla (Marcos 4.26-29), única parábola exclusiva de Marcos. Pronunciada cerca de Cafarnaún, en Galilea, hacia noviembre o diciembre del año 31, enseña el misterio del Reino de Dios: crecimiento divino incomprensible, papel del sembrador humano, progresión gradual de la vida espiritual y perspectiva escatológica de la cosecha final.
Marcos 4.26-29 (Reina-Valera 1909) :Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER143
La parábola del grano de mostaza
La parábola del grano de mostaza (Mt 13.31-32; Mc 4.30-32; Lc 13.18-19) ilustra el Reino de Dios mediante una semilla diminuta que se convierte en un gran árbol. Pronunciada cerca de Cafarnaún en el año 31 d. C., enseña que el Reino comienza humildemente pero experimenta un crecimiento extraordinario, ofreciendo refugio y acogida a todos. Invita a la fe, a la paciencia y a confiar en Dios para el crecimiento espiritual.
San Mateo 13.31-32 (Reina-Valera 1909) :Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER144
Otras parábolas no recogidas
La perícopa PER144 examina Marcos 4.33-34, donde se reconoce que Jesús pronunció numerosas parábolas que los evangelistas no recogieron. Situado cerca de Cafarnaún en noviembre o diciembre del año 31, este pasaje revela la pedagogía progresiva de Jesús: revelación adaptada a los oyentes, formación profunda de los discípulos e importancia de la comprensión espiritual. El propio Juan reconoce (Jn 20.30; 21.25) que los Evangelios solo contienen una parte de las enseñanzas de Jesús.
Marcos 4.34 (Reina-Valera 1909) :Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos en particular declaraba todo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER145
La parábola de la levadura
La parábola de la levadura (Mt 13.33-35; Lc 13.20-21) ilustra el crecimiento discreto pero poderoso del reino de Dios. Como la levadura transforma toda la masa, el reino actúa progresivamente en los corazones. Mateo relaciona esta enseñanza con el cumplimiento del Salmo 78.2. Cada creyente está llamado a desempeñar un papel activo en esta difusión. Pronunciada cerca de Cafarnaún hacia noviembre o diciembre del año 31, es la cuarta parábola del gran discurso de Mateo 13.
Salmos 78.2 (Reina-Valera 1909) :Abriré mi boca en parábola; hablaré cosas reservadas de antiguo:Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER146
Explicación por la noche de distintas parábolas (la cizaña)
PER146 recoge la explicación que Jesús dio a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña (Mt 13.36-43), testimonio exclusivo de Mateo. Jesús revela allí un método de interpretación en tres ejes: identificación simbólica de los elementos, dimensión escatológica y aplicación práctica. Este pasaje se inscribe en el discurso de las siete parábolas del Reino de Dios reunidas por Mateo en el capítulo 13.
San Mateo 13.47-52 (Reina-Valera 1909) :Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER147
La parábola del tesoro escondido
La parábola del tesoro escondido (Mt 13,44), relatada únicamente por Mateo, enseña que el reino de los cielos tiene un valor incomparable. Un hombre descubre un tesoro enterrado, lo vuelve a cubrir y luego vende todo para comprar el campo. Esta parábola ilustra la alegría y la determinación de quien reconoce el valor supremo del Reino, dispuesto a sacrificarlo todo para obtenerlo. Resuena de manera especial con el recorrido personal de Mateo, quien había dejado todo para seguir a Jesús.
San Mateo 13.44 (Reina-Valera 1909) :Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER149
La parábola de la red echada al mar
La parábola de la red (Mt 13,47-50), exclusiva de Mateo, compara el Reino de los cielos con una red que recoge toda clase de peces. En la selección final, los buenos se conservan y los malos se descartan, lo que ilustra el juicio escatológico. Enseña la universalidad del Evangelio, la realidad del juicio final llevado a cabo por los ángeles y la urgencia de que los creyentes vivan de acuerdo con las enseñanzas de Jesús.
San Mateo 13.47-50 (Reina-Valera 1909) :Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER150
Conclusión del Mesías Jesús
La perícopa 150 cierra el discurso en parábolas de Mateo 13. Jesús pregunta a sus discípulos si han comprendido y luego describe al discípulo ideal como un escriba instruido en el reino, capaz de sacar de su tesoro cosas nuevas y viejas. Este pasaje subraya la complementariedad del Antiguo y del Nuevo Testamento y la responsabilidad de los maestros de transmitir fielmente la enseñanza del Mesías.
San Mateo 13.52 (Reina-Valera 1909) :Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER202
Parábola de la oveja perdida
La parábola de la oveja perdida (Mt 18.10-14; Lc 15.3-7) la enseña Jesús en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C., poco antes de su partida definitiva de Galilea. Mateo pone el acento en la protección de los «pequeños» y en la voluntad divina de no perder a ninguno de ellos, mientras que Lucas subraya la alegría celestial por el pecador arrepentido. La figura del pastor remite a la misión mesiánica de Jesús, buen pastor que prepara a sus discípulos para su ausencia prometiéndoles un guía espiritual.
San Mateo 18.10-14 (Reina-Valera 1909) :Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER204
Parábola del rey y del siervo
La parábola del rey y el siervo (Mt 18.23-35), narrada en Cafarnaún en septiembre del año 32, es exclusiva de Mateo. Ilustra la importancia capital del perdón al comparar una deuda inmensa de 10 000 talentos, cancelada por un rey misericordioso, con una pequeña deuda de 100 monedas que el siervo perdonado se niega a perdonar. La enseñanza central: quienes han sido perdonados por Dios deben perdonar a su vez, so pena de perder la gracia recibida.
San Lucas 15.11-32 (Reina-Valera 1909) :Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle á faltar.Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti;Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello.Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.Mas era menester hacer fiesta y holgarnos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER222
El buen samaritano
La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.
Juan 3.1-15 (Reina-Valera 1909) :Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.Respondió Nicodemo, y díjole: ¿Cómo puede esto hacerse?Respondió Jesús, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER232
El grano de mostaza y la levadura
La perícopa PER232 presenta las dos parábolas gemelas de la semilla de mostaza y de la levadura (Lucas 13.18-21). Pronunciadas cerca de una sinagoga de Jerusalén un sábado, ilustran la naturaleza del reino de Dios: comienza humildemente, crece con poder y actúa de manera oculta pero transformadora. Estas dos imágenes complementarias invitan a percibir el crecimiento discreto e irresistible del reinado de Dios en el mundo.
San Mateo 13.33 (Reina-Valera 1909) :Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER237
Parábola del invitado presuntuoso
La parábola del invitado presuntuoso (Lucas 14.7-14), transmitida únicamente por Lucas, se desarrolla en casa de un jefe de los fariseos en Jerusalén. Jesús enseña allí la humildad, invitando a elegir el último lugar en lugar del primero, y la generosidad desinteresada, animando a invitar a los pobres y a los excluidos en lugar de a quienes pueden devolver el favor. Estas dos enseñanzas ilustran los valores fundamentales del Reino de Dios: el honor viene de Dios, no de uno mismo, y la verdadera entrega será recompensada en la resurrección de los justos.
San Lucas 14.7-14 (Reina-Valera 1909) :Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles:Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER240
La parábola del rey que se prepara para la guerra
La parábola del rey que se prepara para la guerra (Lucas 14.31-33), relatada únicamente por Lucas, ilustra las exigencias del discipulado. Frente a un adversario dos veces más poderoso, un rey elige la negociación en lugar del combate. De igual modo, seguir a Jesús, el Mesías, exige lucidez, humildad y renuncia total a uno mismo. Lucas inscribe esta enseñanza en una serie temática sobre el costo de la vida cristiana, antes de la fiesta de la Dedicación de diciembre del año 32 d. C.
San Lucas 13-19 (Reina-Valera 1909) :Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino á buscar fruto en ella, y no lo halló.Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo á buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.Y enseñaba en una sinagoga en sábado.Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba agobiada, que en ninguna manera se podía enhestar.Y como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo á la compañía: Seis días hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en día de sábado.Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?Y á esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé?Semejante es al grano de la mostaza, que tomándolo un hombre lo metió en su huerto; y creció, y fué hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?Semejante es á la levadura, que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando á Jerusalem.Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.Y les dijo: Id, y decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado á comer pan, ellos le acechaban.Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.Y respondiendo Jesús, habló á los doctores de la ley y á los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle.Y respondiendo á ellos dijo: ¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?Y no le podían replicar á estas cosas.Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles:Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó á muchos.Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de él,Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada.Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle.Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.Y él les propuso esta parábola, diciendo:¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle á faltar.Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti;Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello.Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.Mas era menester hacer fiesta y holgarnos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.Y le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, tengo vergüenza.Yo sé lo que haré para que cuando fuere quitado de la mayordomía, me reciban en sus casas.Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?Y él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligación, y siéntate presto, y escribe cincuenta.Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz.Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza á entrar en él.Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley.Cualquiera que repudia á su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno.Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes á la casa de mi padre;Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos.El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.Y Á SUS discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquél por quien vienen!Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos.Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?¿No le dice antes: Adereza qué cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe?¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no.Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos,Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni sigáis.Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generación.Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.Asimismo también como fué en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos:Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará.En aquel día, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.Acordaos de la mujer de Lot.Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra dejada.Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto.¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano.El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y traían á él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos les reñían.Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios.De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre.Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido.Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará.Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;¿Por qué, pues, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.Y también á aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.Y aconteció, que llegando cerca de Bethfagé, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,Diciendo: Id á la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningún hombre se ha sentado jamás; desatadlo, y traedlo.Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester.Y trajéronlo á Jesús; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino, pusieron á Jesús encima.Y yendo él tendían sus capas por el camino.Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!Entonces algunos de los Fariseos de la compañía, le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho,Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él.Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER241
La imagen de la sal sin sabor
El artículo 'PER241 - La imagen de la sal sin sabor' analiza un pasaje de Lucas 14:34-35, donde Jesús enseña que los discípulos deben ser como la sal, esencial y transformadora. Si un discípulo pierde su 'sabor' espiritual, se vuelve inútil, semejante a una sal insípida. Esta enseñanza invita a un compromiso activo y duradero en la vida espiritual.
San Lucas 14.34-35 (Reina-Valera 1909) :Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER243
La parábola de la oveja perdida y hallada
Este artículo trata de la parábola de la oveja perdida en el Evangelio de Lucas, que subraya la alegría divina por la salvación de un pecador. Se integra en tres relatos parabólicos que ilustran diferentes matices de la búsqueda y de la salvación.
San Mateo 18.12-14 (Reina-Valera 1909) :¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER244
La parábola de la dracma perdida
Esta parábola, exclusiva de Lucas, muestra a Dios, representado bajo los rasgos de una mujer, buscando y encontrando una dracma perdida. Simboliza al alma extraviada pero preciosa a los ojos de Dios, y subraya Su misericordia y Su alegría por el regreso del que se había perdido.
San Lucas 15.8-10 (Reina-Valera 1909) :¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER245
La parábola del hijo pródigo
El artículo explora la parábola del hijo pródigo en el Evangelio de Lucas, subrayando el perdón y el amor divino. El padre acoge al hijo arrepentido, en contraste con el hijo mayor, que critica esta clemencia. Esta parábola, bisagra del capítulo 15, ilustra la búsqueda divina de los extraviados. Lucas reorganiza este relato para respaldar su mensaje teológico sobre el Reino de los Cielos.
San Lucas 15.8-10 (Reina-Valera 1909) :¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER246
La parábola del administrador infiel
Este artículo explora la parábola del administrador infiel de Lucas, y señala que la astucia del administrador es elogiada por su sabiduría, no por su deshonestidad. La parábola invita a reflexionar sobre el uso de la sabiduría práctica en los asuntos espirituales.
San Lucas 16.1-13 (Reina-Valera 1909) :Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.Y le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, tengo vergüenza.Yo sé lo que haré para que cuando fuere quitado de la mayordomía, me reciban en sus casas.Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?Y él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligación, y siéntate presto, y escribe cincuenta.Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz.Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER247
La parábola del hombre rico y Lázaro
El artículo analiza la parábola del hombre rico y Lázaro en el Evangelio de Lucas. Singular por mencionar un nombre, Lázaro, explora la cuestión de la justicia divina y las repercusiones de las decisiones terrenales sobre el más allá. Lucas organiza el relato en torno a enseñanzas teológicas sobre el reino de los cielos, e invita a una reflexión profunda sobre la salvación y la compasión.
San Lucas 16.19-31 (Reina-Valera 1909) :Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno.Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes á la casa de mi padre;Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos.El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER249
Parábola de los siervos inútiles
El artículo explora la parábola de los siervos inútiles de Lucas 17.7-10, subrayando la importancia de la humildad y de la gratitud en la vida del discípulo. Jesús enseña que el servicio fiel no espera reconocimiento del amo y que toda capacidad es un don de Dios. La obediencia no confiere ningún derecho, promoviendo así una actitud de gratitud, no de reclamación.
1 Corintios 4.7 (Reina-Valera 1909) :Porque ¿quién te distingue? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER253
La parábola del juez injusto
El artículo examina la parábola del juez injusto (Lucas 18,1-8), centrada en la perseverancia en la oración y en la espera del Reino. Subraya la estructura narrativa única de Lucas, que reúne parábolas para profundizar su teología sobre la fe y la justicia divina.
San Lucas 18.1-8 (Reina-Valera 1909) :Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto.¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER254
La parábola del fariseo y el publicano
El artículo analiza la parábola de Lucas 18.9-14, donde Jesús enseña, a través de las figuras del fariseo y del publicano, que la verdadera justicia delante de Dios se funda en la humildad y no en las apariencias ni en el orgullo espiritual.
San Lucas 18.9-14 (Reina-Valera 1909) :Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano.El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER267
La parábola de los obreros de la hora undécima
Este artículo explora la parábola de Mateo 20:1-16, que describe la igualdad de salario que un amo concede a los obreros contratados a diferentes horas, símbolo de la gracia divina.
Juan 11.1-17 (Reina-Valera 1909) :ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER272
La parábola de las minas
Este estudio trata de la parábola de las minas de Lucas 19.11-27, una historia contada por Jesús en Jericó, que destaca el período entre Janucá y Pascua. Examina la cronología de los acontecimientos en el ministerio de Jesús, incluidos sus encuentros con Lázaro, Bartimeo y Zaqueo.
Juan 11.6 (Reina-Valera 1909) :Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER290
La parábola de los dos hijos
La parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), relatada únicamente por Mateo, se sitúa en el Templo de Jerusalén durante la última semana de Jesús. Contrapone dos actitudes: prometer sin actuar frente a negarse y luego obedecer. Jesús desenmascara en ella la hipocresía de los jefes religiosos y anuncia que los pecadores arrepentidos entran antes que ellos en el Reino. Un llamado universal a la humildad y al arrepentimiento sincero.
San Mateo 21.31 (Reina-Valera 1909) :¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER292
La parábola del banquete de bodas
La parábola del banquete de bodas (Mt 22,1-14 ; Lc 14,15-24) enseña que Dios invita a todos los hombres a su Reino, pero que rechazar esta invitación acarrea un juicio grave. Pronunciada en el Templo de Jerusalén el martes de la semana de la Pasión, anuncia proféticamente la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. El hombre sin traje de bodas recuerda que entrar en el Reino exige una transformación espiritual auténtica, recibida por la fe en Cristo.
Juan 3.16-17 (Reina-Valera 1909) :Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER302
La parábola de la higuera
El artículo analiza la parábola de la higuera, en la que Jesús enseña la vigilancia espiritual ante las señales de los tiempos. Los acontecimientos que anuncian la proximidad del Reino se ven no como amenazas, sino como un llamado a la preparación y a la fe. Se subraya la estabilidad de las palabras de Jesús frente al carácter pasajero del mundo.
Marcos 13.29-31 (Reina-Valera 1909) :Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.De cierto os digo que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas.El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER304
Parábola del siervo fiel
Este artículo analiza la parábola del siervo fiel, subrayando la importancia de la fidelidad y de la vigilancia en la espera del regreso, cierto pero imprevisible, del Señor.
San Lucas 21.25-28 (Reina-Valera 1909) :Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER305
Parábola de las diez vírgenes
La parábola de las diez vírgenes enseña la importancia de la preparación espiritual para el regreso del Señor, ilustrando dos desenlaces posibles: estar preparado y entrar con el Esposo, o llegar demasiado tarde y encontrar la puerta cerrada.
San Mateo 7.21-23 (Reina-Valera 1909) :No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER306
Parábola de los siervos y las recompensas, de los talentos
El artículo trata de la parábola de los talentos de Jesús, que ilustra la importancia de administrar fielmente los dones al servicio de Dios mientras se espera su regreso.
San Mateo 25.14-30 (Reina-Valera 1909) :Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos.Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos.Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos.Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos.Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste;Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí;Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura.Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
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ANN078
Las parábolas
El artículo analiza el uso de las parábolas por Jesús, definidas como relatos simbólicos espirituales. Utilizadas para enseñar verdades profundas, las parábolas servían también para…