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La parábola de la oveja perdida y hallada

Este artículo trata de la parábola de la oveja perdida en el Evangelio de Lucas, que subraya la alegría divina por la salvación de un pecador. Se integra en tres relatos parabólicos que ilustran diferentes matices de la búsqueda y de la salvación.

12 min parábola oveja perdida Lucas 15 14 versículos 6 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 18.12-14 (Reina-Valera 1909)

¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?

Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas 15.3-7 (Reina-Valera 1909)

Y él les propuso esta parábola, diciendo:

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?

Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;

Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.

Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 32

Lugar: En el camino hacia Betania, al otro lado del Jordán.

Fecha: Antes de la del 15 de diciembre del año 32

Método de trabajo: Continuamos con Lucas

Nota sobre el procedimiento: Lucas retoma una ya citada por Mateo

Viaje hacia Betania

Para hablar del reino de los cielos, Lucas relata esta del Mesías Jesús, sobre la oveja perdida y hallada.

La parábola de la oveja perdida y hallada

La oveja hallada

Comentarios

Para obtener información adicional, consulte el estudio sobre las parábolas: PAR031 «La oveja perdida» así como PAR000 «Las parábolas». Ya hemos anotado este pasaje en PER202, pero aquí deseamos seguir el desarrollo de Lucas.

Lucas presenta aquí relatos que no siguen una cronología formal. Propone una argumentación estructurada según una lógica precisa. Este tema se desarrolla en el apartado titulado: La . Conviene tener en cuenta el objetivo de Lucas al estudiar estos capítulos.

L’

Este discurso puede situarse en diferentes momentos y lugares, pues nada indica que Lucas respete una cronología estricta. Es probable que haya elegido este punto del relato para reunir varias enseñanzas, lo que le permitía omitir el contexto y hacer su narración más concisa.

El relato de Lucas, en los capítulos 14 a 19, presenta diversas enseñanzas sobre el reino de los cielos por medio de doce parábolas.

Sigue siendo incierto si Lucas sigue una cronología estricta o si organiza las enseñanzas según criterios que facilitan la lectura de su texto. Sin embargo, parece más probable que el autor haya decidido agrupar las doce parábolas, aunque fueron pronunciadas en distintas épocas y en lugares diversos.

El capítulo 15 del Evangelio de Lucas forma un tríptico:

La oveja perdida (San Lucas 15.3-7)

La perdida (San Lucas 15.8-10)

El hijo pródigo (San Lucas 15.11-32)

Estas tres parábolas expresan la alegría divina por la salvación de un solo pecador, cada una con un matiz diferente:

La oveja perdida y el pastor (San Lucas 15.4-7): búsqueda exterior.

La perdida y la mujer (San Lucas 15.8-10): búsqueda interior.

El hijo pródigo y el padre (San Lucas 15.11-32): espera y acogida.

El auditorio se compone principalmente de personas del pueblo, pero incluye también a los y a los doctores de la ley. Los discípulos del Mesías Jesús también están presentes. Tradicionalmente, la gente del pueblo criaba animales para obtener de ellos diversos beneficios, como la ayuda en los trabajos físicos, la leche o la carne.

En esta primera de la oveja perdida, es interesante examinar el mensaje espiritual que el Mesías Jesús quería transmitir.

El rebaño de ovejas es numeroso, lo que podría hacer suponer que añadir o quitar un animal tendría poco impacto. Esta percepción era compartida por la población, cuya mayoría poseía solo unas pocas ovejas, mientras que un rebaño de un centenar de cabezas era señal de verdadera prosperidad. Sin embargo, cada oveja tiene una importancia particular. Esta imagen se refuerza por el hecho de que, a pesar de ese número considerable, el propietario concede a cada animal el valor suficiente para salir en busca de una oveja extraviada. Así, todas las ovejas son consideradas valiosas por su propietario.

El Mesías Jesús no proporciona información adicional que permita captar todo su pensamiento; sin embargo, en el contexto podemos entender que se refiere a la salvación de las almas, sin limitarse únicamente al pueblo judío.

Es evidente que Dios desea la salvación de todos los hombres, como afirman las Escrituras en 1 Timoteo 2.3-4 y 2 Pedro 3.9. Para que esta voluntad se cumpla, Dios despliega todos los esfuerzos necesarios para que nadie quede excluido de su gracia.

Sin embargo, el evangelista Lucas propone una perspectiva complementaria. Menciona la existencia de «justos que no necesitan arrepentimiento» (San Lucas 15.7). Esta afirmación, en apariencia, puede prestarse a confusión, pues según la comprensión espiritual, todos los hombres necesitan arrepentirse para acceder al reino de los cielos. Se trata, pues, en realidad, de personas que se consideran a sí mismas justas, sin reconocer su necesidad de arrepentirse.

En esta , las noventa y nueve ovejas, o «noventa y nueve justos», representan así a los religiosos judíos y en particular a los , convencidos de que no tienen necesidad de arrepentirse para entrar en el reino de los cielos. Esta idea se encuentra en varios pasajes, entre ellos San Mateo 3.7-9, Juan 8.33-44 y Romanos 2.28-29. En el extremo opuesto, la oveja perdida simboliza a las personas consideradas «de mala vida», es decir, las que reconocen su estado y su necesidad de arrepentimiento.

Esta perspectiva no aparece en el Evangelio según Mateo, que concluye de manera sobria con la alegría vinculada a la salvación. Sin embargo, Lucas indica explícitamente que la oveja perdida es hallada, mientras que Mateo emplea una formulación incierta: «si llega a encontrarla». Este matiz lingüístico evoca una posibilidad más que una afirmación. Sugiere la libertad individual de que dispone la persona en cuestión respecto a su decisión de ser hallada o no.