Étude 1 sur 6 · Le sermon sur la montagne (22), ceux qui m’appellent Seigneur

  1. Étude 1 : Le sermon sur la montagne (22), ceux qui m’appellent Seigneur
  2. Étude 2 : La parabole de l'ivraie et du froment
  3. Étude 3 : La parabole du grain de sénevé
  4. Étude 4 : Explication le soir de différentes paraboles (l'ivraie)
  5. Étude 5 : Le bon grain et l’ivraie
  6. Étude 6 : La parabole des deux fils

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • El sermón del monte (22), los que me llaman Señor

    El artículo explora el Sermón del monte, donde Jesús habla de supuestos discípulos a quienes no reconoce. Al comparar a los evangelistas Mateo y Lucas, trata la autenticidad de la fe necesaria para entrar en el Reino de Dios, más allá de la pertenencia étnica y de los actos milagrosos.

    San Lucas 3.8 (Reina-Valera 1909) :
    Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis á decir en vosotros mismos: Tenemos á Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.
    Seguir leyendo
  • La parábola de la cizaña y el trigo

    La parábola de la cizaña y el trigo (Mateo 13.24-30), exclusiva de Mateo, enseña la coexistencia del bien y del mal en el mundo hasta el juicio final. Jesús ilustra en ella la paciencia de Dios, que aplaza la separación entre justos y malvados hasta la cosecha escatológica, confiada a los ángeles. Esta parábola forma parte de una profunda reflexión bíblica sobre la aparente prosperidad de los malvados, compartida por Habacuc, Asaf, Jeremías y Job.

    Jeremías 12.1-2 (Reina-Valera 1909) :
    JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?Plantástelos, y echaron raíces; progresaron, é hicieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, mas lejos de sus riñones.
    Seguir leyendo
  • La parábola del grano de mostaza

    La parábola del grano de mostaza (Mt 13.31-32; Mc 4.30-32; Lc 13.18-19) ilustra el Reino de Dios mediante una semilla diminuta que se convierte en un gran árbol. Pronunciada cerca de Cafarnaún en el año 31 d. C., enseña que el Reino comienza humildemente pero experimenta un crecimiento extraordinario, ofreciendo refugio y acogida a todos. Invita a la fe, a la paciencia y a confiar en Dios para el crecimiento espiritual.

    Marcos 4.30-32 (Reina-Valera 1909) :
    Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;Mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
    Seguir leyendo
  • Explicación por la noche de distintas parábolas (la cizaña)

    PER146 recoge la explicación que Jesús dio a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña (Mt 13.36-43), testimonio exclusivo de Mateo. Jesús revela allí un método de interpretación en tres ejes: identificación simbólica de los elementos, dimensión escatológica y aplicación práctica. Este pasaje se inscribe en el discurso de las siete parábolas del Reino de Dios reunidas por Mateo en el capítulo 13.

    San Mateo 13.45-46 (Reina-Valera 1909) :
    También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
    Seguir leyendo

Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas

  • El buen grano y la cizaña

    El artículo analiza la parábola del trigo y la cizaña, en la que Jesús explica la coexistencia del bien y del mal en el mundo. Esta historia subraya la paciencia divina y la idea de un juicio final. Las lecciones que se extraen ofrecen perspectivas espirituales importantes para los creyentes.

    San Mateo 13.24-30 (Reina-Valera 1909) :
    Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
    Seguir leyendo

La última semana antes del arresto

  • La parábola de los dos hijos

    La parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), relatada únicamente por Mateo, se sitúa en el Templo de Jerusalén durante la última semana de Jesús. Contrapone dos actitudes: prometer sin actuar frente a negarse y luego obedecer. Jesús desenmascara en ella la hipocresía de los jefes religiosos y anuncia que los pecadores arrepentidos entran antes que ellos en el Reino. Un llamado universal a la humildad y al arrepentimiento sincero.

    San Mateo 13.24-30 (Reina-Valera 1909) :
    Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
    Seguir leyendo