Étude 1 sur 18 · La guérison de deux aveugles

  1. Étude 1 : La guérison de deux aveugles
  2. Étude 2 : Le bon samaritain
  3. Étude 3 : Enseignements du Messie Jésus sur la route de Jérusalem
  4. Étude 4 : Départ pour Béthanie au-delà du Jourdain
  5. Étude 5 : Enseignement sur le divorce
  6. Étude 6 : Le Messie Jésus bénit des petits enfants
  7. Étude 7 : Le jeune homme riche
  8. Étude 8 : Le salut et les richesses
  9. Étude 9 : La récompense des apôtres
  10. Étude 10 : La parabole des ouvriers de la onzième heure
  11. Étude 11 : Le Messie Jésus annonce à nouveau sa mort et sa résurrection
  12. Étude 12 : La requête de Salomé, la femme de Zébédée, pour ses fils
  13. Étude 13 : Guérisons des aveugles près de Jéricho
  14. Étude 14 : Zachée veut voir le Messie Jésus
  15. Étude 15 : La parabole des mines
  16. Étude 16 : La résurrection de Lazare
  17. Étude 17 : Guérison de Bartimée l'aveugle
  18. Étude 18 : Les deux aveugles

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • La curación de dos ciegos

    La curación de dos ciegos en Cafarnaún, relatada únicamente por Mateo (Mt 9.27-31), ilustra la fe mesiánica: los dos hombres reconocen a Jesús como ‘Hijo de David’. Jesús los cura conforme a su fe y les pide silencio, deseando orientar a las multitudes hacia la salvación eterna más que hacia las curaciones físicas. Este relato prepara la respuesta de Jesús a Juan el Bautista en Mateo 11.5.

    San Mateo 20.29-34 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía gran compañía.Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.
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Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • El buen samaritano

    La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.

    San Lucas 10.25 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?
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  • Enseñanzas del Mesías Jesús en el camino a Jerusalén

    La perícopa PER233 relata las enseñanzas de Jesús durante su viaje a Jerusalén, transmitidas únicamente por Lucas (Lc 13.22-33), en diciembre del año 32. Jesús recorre ciudades y aldeas enseñando sobre la puerta estrecha y el Reino de Dios. El artículo sitúa en su contexto estos múltiples viajes entre Betania y Jerusalén, en un clima de tensión creciente con los fariseos y Herodes Antipas.

    San Lucas 13.22-33 (Reina-Valera 1909) :
    Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando á Jerusalem.Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.Y les dijo: Id, y decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.
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  • Salida hacia Betania, al otro lado del Jordán

    El artículo relata el viaje de Jesús de Jerusalén a Betania, con etapas en Betania, al otro lado del Jordán, y en Jericó, donde realiza milagros. Retrasado deliberadamente, Jesús llega y resucita a Lázaro, lo que desencadena una reacción de las autoridades religiosas.

    Juan 10.40-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.Y muchos creyeron allí en él.
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  • Enseñanza sobre el divorcio

    El artículo analiza la enseñanza de Jesús sobre el divorcio, basándose en los evangelios de Mateo y Marcos. Sitúa esta enseñanza en el contexto cronológico del ministerio de Jesús entre Janucá y Pascua, y ofrece un análisis profundo de las implicaciones espirituales de sus enseñanzas más allá de los simples debates jurídicos.

    San Mateo 19.3-12 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.
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  • El Mesías Jesús bendice a los niños pequeños

    El artículo examina cómo Jesús bendice a los niños, en Betania, después de la fiesta de la Dedicación. Este acontecimiento se describe en los evangelios sinópticos y muestra la importancia de los niños en el Reino de Dios, a pesar de las reticencias de los discípulos.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  • El joven rico

    Este artículo analiza el encuentro del joven rico con Jesús, una perícopa de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Pone de relieve la enseñanza de Jesús sobre el desapego material y la fe, situando al mismo tiempo el acontecimiento en un contexto histórico entre Janucá y la Pascua.

    San Mateo 19.16-22 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
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  • La salvación y las riquezas

    Este artículo explora las enseñanzas de Jesús sobre la riqueza y la salvación, a partir de acontecimientos bíblicos entre Janucá y Pascua. Relatos de curaciones y llamamientos, como la historia de Bartimeo y Zaqueo, arrojan luz sobre la misión de Jesús en Jericó, marcada por la resurrección de Lázaro y sus profundas implicaciones.

    Juan 11.1-54 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
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  • La recompensa de los apóstoles

    El artículo explora las recompensas de los apóstoles según los Evangelios entre Janucá y Pascua. Jesús se desplaza a Jericó y cerca del Jordán, sanando y enseñando, y en particular resucitando a Lázaro. Estas acciones provocan una reacción hostil de las autoridades religiosas.

    San Lucas 18.28-30 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
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  • La parábola de los obreros de la hora undécima

    Este artículo explora la parábola de Mateo 20:1-16, que describe la igualdad de salario que un amo concede a los obreros contratados a diferentes horas, símbolo de la gracia divina.

    San Mateo 20.1-16 (Reina-Valera 1909) :
    PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á ajustar obreros para su viña.Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió á su viña.Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos;Y les dijo: Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo mismo.Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?Dícenle: Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
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  • El Mesías Jesús anuncia de nuevo su muerte y su resurrección

    Este artículo examina el período entre Janucá y Pésaj, destacando las enseñanzas de Jesús, su predicción de su muerte y resurrección, y milagros como la resurrección de Lázaro, que suscitaron esperanza y conflicto.

    Marcos 10.32-34 (Reina-Valera 1909) :
    Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.
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  • La petición de Salomé, la mujer de Zebedeo, para sus hijos

    El artículo trata de la petición de Salomé para sus hijos y del recorrido geográfico de Jesús. Este relato se sitúa en febrero del año 33, durante el viaje de Jesús de Jericó a Betania. El acontecimiento marca la tensión entre la comprensión humana y las profecías. Jesús anuncia su muerte inminente al responder a Salomé, lo que revela los valores espirituales del reino de Dios.

    Juan 11.1-3 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.
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  • Curaciones de ciegos cerca de Jericó

    El artículo trata de las curaciones de ciegos realizadas por Jesús cerca de Jericó. Situado en el contexto de los Evangelios sinópticos, explora la interpretación cronológica y teológica de estos acontecimientos, destacando el reconocimiento de Jesús como el Mesías y su camino hacia Jerusalén en el año 33 d. C.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  • Zaqueo quiere ver al Mesías Jesús

    El artículo explora la historia de Zaqueo en Jericó, quien, deseoso de ver a Jesús, sube a un sicómoro. Jesús se fija en Zaqueo y se aloja en su casa, encarnando su misión de redención. Este relato se inserta en el período entre Janucá y Pascua, e incluye acontecimientos clave como el milagro de Lázaro. El artículo presenta un análisis exegético y teológico, subrayando la dimensión universal del mensaje de Jesús.

    San Lucas 18.35-43 (Reina-Valera 1909) :
    Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.
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  • La parábola de las minas

    Este estudio trata de la parábola de las minas de Lucas 19.11-27, una historia contada por Jesús en Jericó, que destaca el período entre Janucá y Pascua. Examina la cronología de los acontecimientos en el ministerio de Jesús, incluidos sus encuentros con Lázaro, Bartimeo y Zaqueo.

    Juan 11.14 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
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  • La resurrección de Lázaro

    Jesús resucita a Lázaro en Betania, revelando su poder divino sobre la muerte, como preludio de la Pascua. Entre Janucá y Pésaj, tras dos días de reflexión, Jesús emprende el viaje significativo que incluye encuentros notables en Jericó, que anuncia la pasión inminente. La reacción de las autoridades religiosas ante este milagro acelera la crucifixión de Jesús.

    Juan 10.40-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.Y muchos creyeron allí en él.
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Curaciones

  • Curación del ciego Bartimeo

    Cet article explore les récits de la guérison de Bartimée dans les Évangiles. Bien que les détails varient (nombre d'aveugles, identification de Barthimée, emplacement précis), l'essentiel reste : la foi des aveugles, la compassion de Jésus en les guérissant.

    Marcos 10.46-52 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.
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Las contradicciones

  • Los dos ciegos

    L'article explore les différences entre les récits évangéliques de la guérison d'un ou de deux aveugles à Jéricho par Jésus. Il examine Matthieu, Marc et Luc, clarifiant que la diversité narrative n'implique pas une contradiction. L'importance de la perspective individuelle des auteurs est soulignée.

    Marcos 10.46-47 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
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