Étude 1 sur 18 · Arrivée chez Lazare, Marthe et Marie

  1. Estudio 1: Llegada a casa de Lázaro, Marta y María
  2. Étude 2 : Le retour à Béthanie
  3. Étude 3 : Guérison d’aveugles et de boiteux
  4. Étude 4 : Le retour de nouveau à Béthanie
  5. Étude 5 : Réquisitoire contre les responsables religieux
  6. Étude 6 : La troupe conduite par Judas l'Iscariote arrive
  7. Étude 7 : Les Apôtres Pierre et Jean dans la cour de la maison de Caïphe
  8. Estudio 8: El regreso ante Poncio Pilato
  9. Étude 9 : L’acharnement du Sanhédrin, condamnation officielle
  10. Étude 10 : Paroles aux femmes
  11. Étude 11 : Le dialogue de Jésus avec Jean et les femmes
  12. Étude 12 : La nuit à midi
  13. Étude 13 : La mort du Messie Jésus
  14. Étude 14 : Les signes extraordinaires accompagnant la mort de Jésus
  15. Étude 15 : Joseph d’Arimathée et Nicodème mettent le corps de Jésus dans le tombeau
  16. Étude 16 : La visite des représentants du Sanhédrin chez Pilate
  17. Étude 17 : Les femmes se rendent au Tombeau
  18. Étude 18 : Les gardes avertissent les autorités juives

La última semana antes del arresto

  • Llegada a casa de Lázaro, Marta y María

    Este artículo explora la llegada de Jesús a Betania, destacando la importancia de ese momento antes de la Pasión. Betania, un lugar de calma y de amistad, contrasta con los acontecimientos tumultuosos de Jerusalén. El artículo se interesa por el simbolismo de esta última etapa en la misión de Jesús, tal como la relata el evangelio de Juan.

    Juan 12.1 (Reina-Valera 1909) :
    Y JESÚS, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos.
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  • El regreso a Betania

    Tras su entrada triunfal en Jerusalén, Jesús sale de la ciudad al anochecer para regresar a Betania con sus doce discípulos, entre ellos Judas. Relatado principalmente por Marcos (11.11) y Mateo (21.17), este episodio, situado el domingo 27 de marzo del año 33, ilustra el ritmo de la última semana: los días en el Templo, las noches cerca de Betania. Los discípulos aprovechan estos trayectos para preguntar a su Maestro por el significado de sus actos mesiánicos.

    San Mateo 21.17 (Reina-Valera 1909) :
    Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad, á Bethania; y posó allí.
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  • Curación de ciegos y cojos

    Después de la purificación del Templo, Jesús sana a ciegos y cojos en el atrio, el lunes 28 de marzo del año 33. Solo Mateo relata este episodio. La multitud y los niños lo aclaman como Hijo de David, mientras que los sumos sacerdotes y los escribas, cada vez más hostiles, se indignan ante estas manifestaciones mesiánicas. Este episodio ilustra el contraste entre la fe del pueblo sencillo y el rechazo de las autoridades religiosas.

    San Lucas 19.45-46 (Reina-Valera 1909) :
    Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él.Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
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  • El regreso de nuevo a Betania

    PER287 describe el regreso de Jesús y sus discípulos a Betania tras una jornada en el Templo de Jerusalén, el lunes 28 de marzo del año 33. Atestiguado principalmente por Marcos 11.19, este episodio esclarece la rutina nocturna del grupo en torno a Marta, María y Lázaro. El artículo aborda la hospitalidad repartida, el papel de las mujeres, los viajes de ida y vuelta diarios entre Betania y Jerusalén, y la incomprensión de los discípulos ante los anuncios de la Pasión.

    Juan 11.1-44 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
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  • Requisitoria contra los líderes religiosos

    En el atrio del Templo de Jerusalén, el miércoles anterior a su Pasión, Jesús pronuncia una severa requisitoria contra los escribas y los fariseos. A través de ocho proclamaciones de ‘¡Ay de vosotros!’, denuncia su hipocresía, su orgullo y su religión de fachada, al tiempo que expresa un profundo dolor por Jerusalén. Llama a sus discípulos a una fe auténtica, humilde y al servicio de los demás.

    San Mateo 23.39 (Reina-Valera 1909) :
    Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
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El último día hasta la crucifixión

  • Llega la tropa dirigida por Judas Iscariote

    El artículo trata del arresto de Jesús por Judas Iscariote en el huerto de Getsemaní, tal como se describe en los Evangelios. Analiza el contexto y las implicaciones de este acontecimiento clave en la pasión de Jesús, explorando los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

    San Mateo 26.47-56 (Reina-Valera 1909) :
    Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras, que así conviene que sea hecho?En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
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  • Los apóstoles Pedro y Juan en el patio de la casa de Caifás

    Este artículo relata la escena dramática de los apóstoles Pedro y Juan siguiendo a Jesús al patio de Caifás, que revela su fidelidad y su fragilidad en el corazón de la pasión de Jesús. Las referencias bíblicas describen su intento de permanecer cerca de Jesús a pesar del miedo a las repercusiones. Este momento simboliza un punto clave de los Evangelios, que pone de relieve la naturaleza humana ante la misión divina.

    San Lucas 22.54-55 (Reina-Valera 1909) :
    Y prendiéndole trajéronle, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos.Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
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  • El regreso ante Poncio Pilato

    La perícopa PER344 analiza el regreso de Jesús ante Poncio Pilato tras su comparecencia ante Herodes Antipas, episodio relatado únicamente por Lucas. Pilato, al no hallar ninguna falta punible con la muerte según el derecho romano, intenta resistir a la presión de los jefes religiosos judíos. El artículo propone una reconstrucción cronológica precisa de la mañana del viernes de la Pasión y plantea la cuestión lingüística de los intercambios entre Jesús y Pilato, probablemente mantenidos en griego.

    San Lucas 23.1-5 (Reina-Valera 1909) :
    LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey.Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre.Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.
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  • El ensañamiento del Sanedrín, condena oficial

    PER346 analiza la condena oficial de Jesús por Poncio Pilato bajo la presión encarnizada del Sanedrín. En Jerusalén, el viernes por la mañana, la multitud, manipulada por los jefes religiosos, reclama la crucifixión. Pilato, atrapado políticamente, cede a pesar de la ausencia de un motivo válido. El estudio aborda las irregularidades del juicio y la cuestión cronológica de la «hora sexta» en Juan 19.14, a través de un enfoque sinóptico de los cuatro evangelios.

    Marcos 14.11-15 (Reina-Valera 1909) :
    Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la pascua?Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle;Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.
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  • Palabras a las mujeres

    En el camino al Gólgota, Jesús se dirige a las mujeres de Jerusalén que lloran por él. Lejos de centrarse en su propio sufrimiento, les advierte proféticamente de un juicio terrible que vendrá sobre la ciudad. Episodio exclusivo de Lucas, revela a Jesús como gran profeta, preocupado hasta el final por la salvación de los demás, y anuncia la destrucción de Jerusalén en el año 70.

    San Lucas 19.43-44 (Reina-Valera 1909) :
    Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho,Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
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  • El diálogo de Jesús con Juan y las mujeres

    Al pie de la cruz, Jesús encomienda a su madre María a Juan, el discípulo amado (Juan 19.25-27). Único evangelio que relata esta escena, Juan subraya la valiente presencia de las mujeres y de Juan en el Gólgota. Este diálogo revela un doble alcance: humano, pues Jesús asume sus responsabilidades filiales, y espiritual, pues instituye una nueva familia fundada en la fe y no en la sangre. Juan obedece de inmediato, dando testimonio de su fidelidad.

    Marcos 15.20-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
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  • La noche a mediodía

    La perícopa 356 analiza la aparición de tinieblas durante la crucifixión de Jesús, desde el mediodía hasta las 15 h, relatada por los tres evangelios sinópticos. Este acontecimiento cósmico se estudia en sus dimensiones cronológicas y teológicas: señal de juicio divino, cumplimiento profético (Amós 8.9, Isaías 53) y velo pudoroso sobre la ignominia de la cruz. Precede a las últimas palabras de Jesús y a su muerte.

    Juan 18.17-30 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.Y estaban en pie los siervos y los ministros que habían allegado las ascuas; porque hacía frío, y calentábanse: y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?Y Anás le había enviado atado á Caifás pontífice.Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua.Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?Respondieron y dijéronle: Si éste no fuera malhechor, no te le habríamos entregado.
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  • La muerte del Mesías Jesús

    La perícopa PER357 analiza la muerte de Jesús en la cruz en el Gólgota, el viernes 1 de abril del año 33, hacia las 15 h, a partir de los cuatro relatos evangélicos. Mateo y Marcos son muy cercanos; Lucas relata las últimas palabras de Jesús y la reacción del centurión; Juan, testigo directo, precisa los acontecimientos posteriores a la muerte y su cumplimiento profético. El artículo incluye una cronología precisa de los tres días y tres noches según el calendario judío.

    Juan 19.33 (Reina-Valera 1909) :
    Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:
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  • Las señales extraordinarias que acompañaron la muerte de Jesús

    A la muerte de Jesús en el Gólgota se producen varias señales extraordinarias: el velo del Templo se rasga de arriba abajo, simbolizando el acceso directo a Dios; un terremoto sacude la región; las rocas se parten y los sepulcros se abren. Estos fenómenos, relatados sobre todo por Mateo, significan el fin de la antigua alianza, el advenimiento de una nueva y la victoria de Cristo sobre la muerte, confirmada por la confesión del centurión romano.

    Hebreos 9.6-12 (Reina-Valera 1909) :
    Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto;Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo:Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie.Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía con ellos;Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación;Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención.
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  • José de Arimatea y Nicodemo colocan el cuerpo de Jesús en el sepulcro

    José de Arimatea y Nicodemo, dos miembros del Sanedrín favorables a Jesús, sepultan su cuerpo el viernes 1 de abril del año 33, antes del sábado. Nicodemo trae una gran cantidad de aromas y José pone a disposición su sepulcro nuevo. Su gesto valiente y público, realizado según los ritos judíos, confiere a la sepultura del Mesías una dimensión real y honorífica, y marca su salida de la discreción tras la crucifixión.

    Marcos 15.33 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
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  • La visita de los representantes del Sanedrín a Pilato

    Episodio exclusivo de Mateo, esta perícopa relata la visita de los representantes del Sanedrín a Pilato el sábado por la mañana para obtener una guardia para el sepulcro de Jesús. Temiendo un rumor de resurrección, hacen sellar el sepulcro. Pilato, pragmático, cede a su petición. Este episodio revela las tensiones entre el poder religioso judío y la autoridad romana, y prepara directamente el relato de la resurrección.

    San Mateo 27.57-61 (Reina-Valera 1909) :
    Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
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La resurrección y las diversas apariciones

  • Las mujeres van al sepulcro

    La perícopa 364 relata la ida de las mujeres al sepulcro de Jesús, muy temprano el domingo por la mañana, atestiguada por los cuatro evangelios. Movidas por su fidelidad y su apego a Jesús, llevan aromas sin esperar una resurrección. El artículo destaca su constancia frente a la flaqueza de los apóstoles, su incomprensión de los anuncios de la resurrección y su desconocimiento de los guardias colocados en el sepulcro. Un riguroso análisis sinóptico en el marco de la Pasión y la Resurrección.

    San Mateo 27.62-66 (Reina-Valera 1909) :
    Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.
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  • Los guardias advierten a las autoridades judías

    Mateo 28.11-15 relata que los guardias del sepulcro, testigos involuntarios de la resurrección, acudieron a las autoridades judías. Estas los sobornaron para que difundieran la tesis del robo del cuerpo por parte de los discípulos. El artículo analiza el valor apologético de este testimonio ajeno al círculo cristiano y las contradicciones de la versión oficial, y subraya que este episodio, exclusivo de Mateo, se inscribe en la cronología pascual del domingo 3 de abril del año 33.

    Juan 21.1-14 (Reina-Valera 1909) :
    DESPUÉS se manifestó Jesús otra vez á sus discípulos en la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado el Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.Díceles Simón: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.Y venida la mañana, Jesús se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesús.Y díjoles: Mozos, ¿tenéis algo de comer? Respondiéronle: No.Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.Entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.Díceles Jesús: Traed de los peces que cogisteis ahora.Subió Simón Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.Viene pues Jesús, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.
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