La dernière journée jusqu'à la crucifixion 8 études
- 1El titulus de Pilato
- 2El camino hasta el monte Gólgota, ayuda de Simón de Cirene
- 3Palabras a las mujeres
- 4La crucifixión
- 5El reparto de las vestiduras y las burlas
La résurrection et les différentes apparitions 4 études
El último día hasta la crucifixión
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PER349
El titulus de Pilato
El titulus de Pilato es el letrero colocado en la cruz de Jesús con la inscripción 'Jesús de Nazaret, el rey de los judíos', redactado en hebreo, latín y griego. Pilato impone esta fórmula a pesar de la protesta de los jefes de los sacerdotes, afirmando así una autoridad simbólica después de haber cedido en la condena. Este acto revela una ironía trágica: la inscripción proclama públicamente la realeza de Jesús en el mismo momento de su muerte.
Juan 19.22 (Reina-Valera 1909) :Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER350
El camino hasta el monte Gólgota, ayuda de Simón de Cirene
PER350 analiza el camino de Jesús hacia el monte Gólgota, desde el pretorio de Pilato. Debilitado por la flagelación, Jesús ya no puede llevar solo su cruz. Los soldados obligan a Simón de Cirene a ayudarle. Lucas menciona a unas mujeres que lloran entre la multitud, y Mateo refiere que Jesús rechaza una bebida anestésica. Marcos identifica a Simón como padre de Alejandro y Rufo, figuras conocidas de las primeras comunidades cristianas. Una sinopsis de Mateo, Marcos y Lucas ilumina este episodio que precede inmediatamente a la crucifixión, fechada el viernes por la mañana hacia las 9 horas.
Marcos 15.21-23 (Reina-Valera 1909) :Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER351
Palabras a las mujeres
En el camino al Gólgota, Jesús se dirige a las mujeres de Jerusalén que lloran por él. Lejos de centrarse en su propio sufrimiento, les advierte proféticamente de un juicio terrible que vendrá sobre la ciudad. Episodio exclusivo de Lucas, revela a Jesús como gran profeta, preocupado hasta el final por la salvación de los demás, y anuncia la destrucción de Jerusalén en el año 70.
San Mateo 9.23 (Reina-Valera 1909) :Y llegado Jesús á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la gente que hacía bullicio,Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER352
La crucifixión
La perícopa PER352 analiza la crucifixión de Jesús en el monte Gólgota a través de los cuatro evangelios. Sitúa el acontecimiento hacia las 9 h de una mañana de viernes, examina el cumplimiento de las profecías (Isaías 53,12; Salmo 22,19), los detalles técnicos de la crucifixión, la inscripción real y las burlas de los testigos. Una lectura sinóptica rigurosa que articula historia, cronología y teología.
Isaías 53.12 (Reina-Valera 1909) :Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER353
El reparto de las vestiduras y las burlas
La perícopa PER353 analiza el reparto de las vestiduras de Jesús y las burlas durante su crucifixión en el Gólgota. Los cuatro Evangelios coinciden en este episodio: los soldados echan suertes sobre la túnica sin costura, cumpliendo el Salmo 22.19. Lucas relata la oración de perdón de Jesús por sus verdugos, Marcos su grito de abandono y Mateo las burlas de los transeúntes y de los jefes religiosos. Este artículo sinóptico pone de relieve la riqueza teológica de cada relato evangélico.
San Lucas 23.34 (Reina-Valera 1909) :Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER354
El diálogo con los dos malhechores que lo rodeaban
La perícopa 354 analiza el diálogo único que Lucas refiere entre Jesús y los dos malhechores crucificados a su lado (Lc 23,39-43). Uno se burla de Jesús; el otro reconoce su culpa, afirma la inocencia de Jesús y pide ser acogido en su reino. Jesús le promete el paraíso «hoy». Este pasaje revela una paradoja teológica central: Jesús salva desde la cruz, manifestando una autoridad espiritual allí donde todo parece contradecirla.
San Lucas 23.34 (Reina-Valera 1909) :Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER355
El diálogo de Jesús con Juan y las mujeres
Al pie de la cruz, Jesús encomienda a su madre María a Juan, el discípulo amado (Juan 19.25-27). Único evangelio que relata esta escena, Juan subraya la valiente presencia de las mujeres y de Juan en el Gólgota. Este diálogo revela un doble alcance: humano, pues Jesús asume sus responsabilidades filiales, y espiritual, pues instituye una nueva familia fundada en la fe y no en la sangre. Juan obedece de inmediato, dando testimonio de su fidelidad.
San Mateo 27.55-56 (Reina-Valera 1909) :Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER356
La noche a mediodía
La perícopa 356 analiza la aparición de tinieblas durante la crucifixión de Jesús, desde el mediodía hasta las 15 h, relatada por los tres evangelios sinópticos. Este acontecimiento cósmico se estudia en sus dimensiones cronológicas y teológicas: señal de juicio divino, cumplimiento profético (Amós 8.9, Isaías 53) y velo pudoroso sobre la ignominia de la cruz. Precede a las últimas palabras de Jesús y a su muerte.
San Mateo 27.31-56 (Reina-Valera 1909) :Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz.Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.Y sentados le guardaban allí.Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
La resurrección y las diversas apariciones
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PER368
La reacción de Pedro y de Juan
La perícopa 368 analiza la reacción de Pedro y Juan tras el testimonio de María Magdalena sobre el sepulcro vacío. Los dos apóstoles corren al sepulcro, descubren allí las vendas y el sudario doblado, pero aún no comprenden la realidad de la resurrección. El artículo armoniza los relatos de Lucas 24.12 y Juan 20.3-12, distingue dos anuncios sucesivos a los discípulos y subraya la incomprensión inicial ante las profecías de Jesús sobre su resurrección.
San Mateo 17.22-23 (Reina-Valera 1909) :Y estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres,Y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER369
María Magdalena permanece junto al sepulcro
Episodio exclusivo de Juan (Juan 20.11), este pasaje describe a María Magdalena quedándose sola junto al sepulcro después de la partida de Pedro y Juan. Testigo fiel desde el ministerio de Jesús, interpreta primero la desaparición del cuerpo como un robo, antes de convertirse en la primera persona a quien el Resucitado se aparece personalmente. El artículo propone un análisis cronológico y una armonización de los relatos evangélicos de la resurrección.
Marcos 16.2-4 (Reina-Valera 1909) :Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol.Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER370
Primera aparición del Mesías Jesús a María Magdalena
La perícopa PER370 analiza la primera aparición de Cristo resucitado a María Magdalena, el domingo 3 de abril del año 33 por la mañana, cerca del sepulcro en Jerusalén. Relatada principalmente por Juan (Jn 20,11-18) y confirmada por Marcos (Mc 16,9), este encuentro revela la ignorancia inicial de María acerca de la resurrección, su confusión al tomar a Jesús por el hortelano y la naturaleza particular de las apariciones pascuales. El artículo adopta un método sinóptico riguroso, confrontando los evangelios.
San Lucas 24.13-35 (Reina-Valera 1909) :Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús.E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente.Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.Y díjoles: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes á condenación de muerte, y le crucificaron.Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir á Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido.Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro:Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive.Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; mas á él no le vieron.Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.Y llegaron á la aldea á donde iban: y él hizo como que iba más lejos.Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues á estarse con ellos.Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?Y levantándose en la misma hora, tornáronse á Jerusalem, y hallaron á los once reunidos, y á los que estaban con ellos.Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simón.Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER371
Segunda aparición del Mesías Jesús a las otras mujeres
La perícopa PER371 analiza la segunda aparición de Jesús resucitado a las mujeres (Mt 28.9-10), el domingo por la mañana cerca del sepulcro en Jerusalén. El artículo armoniza la aparente tensión entre Marcos (silencio y temor de las mujeres) y Mateo (encuentro con Jesús), mostrando que estos relatos son complementarios: Marcos describe la reacción inmediata de estupor, y Mateo añade la alegría. Solo Mateo relata esta aparición específica.
Marcos 16.14 (Reina-Valera 1909) :Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org