Étude 1 sur 9 · Les résultats à Jérusalem

  1. Étude 1 : Les résultats à Jérusalem
  2. Étude 2 : Le Messie Jésus blâme plusieurs villes
  3. Étude 3 : La relation personnelle du disciple avec son Seigneur
  4. Étude 4 : Les esprits impurs
  5. Étude 5 : Rappel du massacre des Galiléens par Pilate
  6. Étude 6 : La parabole du figuier stérile
  7. Étude 7 : Lamentations sur Jérusalem
  8. Estudio 8: Tres mil personas se convierten
  9. Étude 9 : Nouveau discours de Pierre

El ministerio de Juan el Bautista

  • Los resultados en Jerusalén

    La perícopa 40 analiza los resultados de la primera predicación de Jesús en Jerusalén durante la Pascua del año 30, según Juan 2,23-25. Aunque muchos creyeron gracias a los milagros, Jesús se muestra reservado ante esa fe superficial, basada en lo espectacular y no en un arrepentimiento sincero. Juan destaca la capacidad divina de Jesús para conocer el corazón humano. El artículo señala dos puntos clave: la prolongación de la estancia en Jerusalén y la naturaleza divina del discernimiento del Mesías.

    Juan 2.23-25 (Reina-Valera 1909) :
    Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque él conocía á todos,Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.
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De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • Jesús, el Mesías, reprende a varias ciudades

    Jesús reprende a las ciudades de Corazín, Betsaida y Cafarnaún por su falta de conversión a pesar de los numerosos milagros realizados en ellas. Las compara desfavorablemente con las ciudades paganas de Tiro, Sidón e incluso Sodoma, afirmando que estas se habrían arrepentido. Este pasaje subraya la responsabilidad proporcional a la revelación recibida y las consecuencias eternas del rechazo del Evangelio.

    Marcos 8.22-26 (Reina-Valera 1909) :
    Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.
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  • La relación personal del discípulo con su Señor

    La perícopa 116 explora la relación personal entre el discípulo y su Señor a partir de Mateo 11.25-30 y Lucas 10.21-24. Tras condenar a las ciudades incrédulas, Jesús se alegra de que los humildes comprendan su palabra allí donde los sabios fracasan. Afirma su filiación divina e invita a todos los cansados a acudir a él, prometiendo descanso y mansedumbre bajo su yugo compartido, en contraposición a las cargas impuestas por los fariseos.

    San Mateo 9.36 (Reina-Valera 1909) :
    Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
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  • Los espíritus inmundos

    Este artículo explora la enseñanza de Jesús sobre los espíritus impuros y destaca la importancia de una verdadera conversión y de la presencia del Espíritu Santo para evitar una recaída espiritual después de la liberación.

    San Lucas 4.41 (Reina-Valera 1909) :
    Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.
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Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • Recuerdo de la matanza de los galileos por Pilato

    La perícopa PER229 (Lucas 13,1-5) relata cómo unos testigos de una comida fariseo interpelan a Jesús a propósito de la matanza de galileos por Pilato. Jesús se niega a ver en ello un castigo divino y llama al arrepentimiento personal, citando también la caída de la torre de Siloé. Enseña que la muerte es la suerte común de todos, y que solo el arrepentimiento abre el acceso al Reino de Dios.

    San Lucas 13.1-5 (Reina-Valera 1909) :
    Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.
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  • La parábola de la higuera estéril

    La parábola de la higuera estéril (Lucas 13.6-9), relatada únicamente por Lucas, ilustra la paciencia de Dios y la urgencia de la conversión. Jesús advierte que todo discípulo sin fruto espiritual corre el riesgo de ser juzgado, subrayando al mismo tiempo que Dios concede un tiempo de gracia adicional. Este texto se inscribe en la continuidad de Lucas 13.1-5 y encierra un doble mensaje: advertencia solemne y misericordia divina.

    San Lucas 13.6-9 (Reina-Valera 1909) :
    Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino á buscar fruto en ella, y no lo halló.Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo á buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.
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  • Lamento sobre Jerusalén

    El Lamento sobre Jerusalén (Mt 23.37-39; Lc 13.34-35) muestra a Jesús llorando por la ciudad santa, pocos días antes de su Pasión. A través de la metáfora de la gallina que protege a sus polluelos, expresa el amor divino rechazado, condena el asesinato de los profetas y anuncia la desolación del Templo, dejando abierta al mismo tiempo una esperanza de reconciliación final.

    San Lucas 13.34-35 (Reina-Valera 1909) :
    ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
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Ministerio de Pedro

  • Tres mil personas se convierten

    El artículo trata de la conversión de tres mil personas tras el discurso de Pedro. Subraya los desafíos de la joven iglesia, la importancia de la obra del Espíritu Santo y el significado renovado del bautismo cristiano.

    Hechos 2.14-36 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido.Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción.Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.
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  • Nuevo discurso de Pedro

    El artículo explora el segundo gran discurso de Pedro, a continuación de Pentecostés. Pedro, acompañado de Juan, predica en Jerusalén tras la sanidad de un hombre cojo, subrayando la cristología, el arrepentimiento y las profecías del Mesías. El discurso impacta a la comunidad, pero encuentra la oposición de las autoridades religiosas.

    Hechos 2.14-40 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido.Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción.Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
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