Étude 1 sur 7 · L’arrestation de Jean le baptiste

  1. Étude 1 : L’arrestation de Jean le baptiste
  2. Étude 2 : La Samaritaine et l’eau de la vie
  3. Étude 3 : Le village de Sychar en Samarie
  4. Étude 4 : Le retour en Galilée
  5. Étude 5 : L’officier du roi à Cana en Galilée
  6. Étude 6 : Le Messie Jésus blâme plusieurs villes
  7. Étude 7 : L’Evangile en Samarie

El ministerio de Juan el Bautista

  • El encarcelamiento de Juan el Bautista

    El artículo explora el encarcelamiento de Juan el Bautista por Herodes Antipas e ilustra una transición importante del ministerio de Juan al de Jesús como único Mesías reconocido. El acontecimiento, probablemente ocurrido en el año 30 d. C., constituye un giro crucial en el contexto religioso de la época, destacado mediante referencias a los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

    San Lucas 3.18-20 (Reina-Valera 1909) :
    Y amonestando, otras muchas cosas también anunciaba al pueblo.Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes,Añadió también esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.
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El comienzo del ministerio en Galilea

  • La samaritana y el agua de vida

    El artículo examina el encuentro de Jesús con una samaritana en el pozo de Sicar, descrito en Juan 4,4-26, y destaca el significado espiritual del agua viva que Jesús ofrece.

    Juan 4.4-26 (Reina-Valera 1909) :
    Y era menester que pasase por Samaria.Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.
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  • El pueblo de Sicar en Samaria

    El artículo trata del encuentro de Jesús con la samaritana en Sicar y destaca su importancia en el ministerio galileo. La conversión del pueblo ilustra el mensaje universal de Jesús.

    Juan 4.27-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.Y creyeron muchos más por la palabra de él.Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
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  • El regreso a Galilea

    El artículo detalla el regreso de Jesús a Galilea a partir de los Evangelios y lugares clave como Cafarnaún y Nazaret. Explica cómo estos desplazamientos marcaron el comienzo de un ministerio más estratégico y eficaz.

    Juan 4.44 (Reina-Valera 1909) :
    Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.
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  • El funcionario del rey en Caná de Galilea

    La perícopa 53 relata el milagro de Jesús en Caná de Galilea para el hijo enfermo de un funcionario del rey llegado de Cafarnaún (Juan 4,46-54). Fechado en febrero-marzo del año 31, es el segundo signo de Juan realizado en Caná. La identidad del funcionario sigue siendo incierta, pero el autor se inclina por un origen romano, ilustrando la universalidad de la salvación en Juan. No debe confundirse con el centurión de la perícopa 110.

    Juan 4.46-54 (Reina-Valera 1909) :
    Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.
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De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • Jesús, el Mesías, reprende a varias ciudades

    Jesús reprende a las ciudades de Corazín, Betsaida y Cafarnaún por su falta de conversión a pesar de los numerosos milagros realizados en ellas. Las compara desfavorablemente con las ciudades paganas de Tiro, Sidón e incluso Sodoma, afirmando que estas se habrían arrepentido. Este pasaje subraya la responsabilidad proporcional a la revelación recibida y las consecuencias eternas del rechazo del Evangelio.

    San Mateo 8.14-15 (Reina-Valera 1909) :
    Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.
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Ministerio de Pedro

  • L’Evangile en Samarie

    Après la mort d'Étienne, la persécution disperse les croyants de Jérusalem qui, partout où ils vont, annoncent l'Évangile. Philippe se rend en Samarie et y prêche avec puissance. Luc montre que cette dispersion accomplit le programme missionnaire annoncé par Jésus en Actes 1.8. La Samarie, longtemps séparée d'Israël, reçoit enfin la Bonne Nouvelle. Philippe, l'un des Sept, devient le premier évangéliste officiellement désigné du Nouveau Testament.

    Juan 4.5-42 (Reina-Valera 1909) :
    Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.Y creyeron muchos más por la palabra de él.Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
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