Estudio 1 de 15 · La traducción de los Setenta

  1. Estudio 1: La traducción de los Setenta
  2. Estudio 2: La búsqueda de manuscritos
  3. Estudio 3: Los manuscritos del Mar Muerto
  4. Estudio 4: Los escritos del Nuevo Testamento y la traducción
  5. Estudio 5: La Biblia frente a la IA
  6. Estudio 6: Augustin CRAMPON
  7. Estudio 7: El calendario judío
  8. Estudio 8: La fecha exacta del decreto
  9. Estudio 9: La fecha del nacimiento del Mesías Jesús
  10. Estudio 10: La muerte del rey Herodes el Grande
  11. Estudio 11: Las figuras históricas que marcaron la evolución mundial del cristianismo
  12. Estudio 12: Martin LUTHER
  13. Estudio 13: Johannes GUTENBERG
  14. Estudio 14: Louis SEGOND
  15. Estudio 15: Las diez plagas de Egipto

Traducciones antiguas

Desde los primeros siglos, la Biblia fue traducida a numerosas lenguas para llegar a comunidades que no leían el hebreo ni el griego. Este tema reúne los artículos dedicados a las grandes versiones antiguas: la Septuaginta griega, la Vulgata latina, las Peshitta siríacas, las versiones coptas y otras traducciones que modelaron la comprensión de las Escrituras durante siglos.

Estas traducciones no son simples ejercicios lingüísticos: reflejan decisiones teológicas, contextos culturales y debates doctrinales de su época. Algunas ejercieron una influencia determinante en la formación del canon y en la interpretación de pasajes clave. Constituyen también una fuente valiosa para los especialistas que buscan reconstruir manuscritos desaparecidos.

Leer sobre las traducciones antiguas es comprender cómo la Biblia ha atravesado las culturas y los siglos, y captar los desafíos que rodean aún hoy toda empresa de traducción.

  • La traducción de los Setenta

    El artículo trata de la traducción de los Setenta, una versión griega de la Biblia hebrea del siglo III a. C. para los judíos de lengua griega. Realizada en Alejandría, la Septuaginta influyó ampliamente en los primeros cristianos. Incluye diversos libros bíblicos y fue iniciada por el rey Ptolomeo II.

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Manuscritos y códices

Antes de la imprenta, la Biblia se transmitió a través de miles de manuscritos copiados a mano, primero en papiro y luego en pergamino, en forma de rollos y después de códices. Este tema sumerge al lector en la fascinante historia material del texto bíblico: cómo fueron producidos, conservados, redescubiertos y analizados estos documentos por los especialistas.

Los artículos asociados exploran las grandes familias de manuscritos, las diferencias textuales entre ellos y los métodos de la crítica textual que permiten remontarse al texto original. Se abordan también importantes descubrimientos arqueológicos que han renovado la comprensión de ciertos pasajes.

Este recorrido interesará particularmente a quienes se preguntan sobre qué base descansa la fiabilidad de las traducciones modernas, y cómo evalúan los investigadores la transmisión de las Escrituras a través de los siglos. Una mirada concreta al camino recorrido por la Palabra de Dios hasta nosotros.

  • La búsqueda de manuscritos

    El artículo explora los códices bíblicos, manuscritos clave en la preservación de los textos bíblicos. Repasa ejemplos importantes de códices, su impacto en la transmisión de las Escrituras y la ausencia de información histórica sobre los primeros manuscritos.

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  • Los manuscritos del Mar Muerto

    El artículo detalla el descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto cerca de Qumrán. Descubiertos por un beduino en la década de 1940, estos rollos revolucionaron la comprensión de los textos bíblicos. Su divulgación se retrasó por razones políticas y técnicas, pero estos manuscritos aportan luces únicas sobre los textos antiguos.

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Traducción del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento nos ha llegado en griego antiguo, una lengua que muy pocos lectores modernos dominan. La traducción de estos textos fundacionales al francés — y a las demás lenguas — representa un trabajo colosal, en la encrucijada de la lingüística, la teología y la historia. Gracias a este trabajo, millones de creyentes pueden acceder directamente a las palabras de Jesús, a las cartas de Pablo y a los relatos de los Hechos de los Apóstoles.

Tras cada versión traducida se ocultan decisiones cruciales: ¿qué manuscrito griego elegir?, ¿cómo traducir un término teológico sin traicionarlo?, ¿hay que privilegiar la fidelidad literal o la claridad del sentido? Figuras como Louis Segond o Augustin Crampon marcaron de manera duradera la historia de la Biblia en francés, y sus métodos siguen influyendo en las traducciones contemporáneas.

Este tema permite explorar de manera concreta cómo los Evangelios, las epístolas y el Apocalipsis han atravesado los siglos hasta llegar a nuestras manos, pasando por manuscritos antiguos, revisiones sucesivas y debates a veces vivos entre especialistas. Una inmersión indispensable para quien desee leer la Biblia con una mirada informada.

  • Los escritos del Nuevo Testamento y la traducción

    El artículo trata del origen y de la traducción de los escritos del Nuevo Testamento. Examina los manuscritos griegos y diversas ediciones críticas, así como su importancia para la exactitud de las traducciones modernas.

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Traducciones modernas

Desde el siglo XVI y el auge de la imprenta, han surgido decenas de traducciones modernas de la Biblia en casi todas las lenguas del mundo. Este tema examina los principios que guían estas empresas de traducción: fidelidad al texto original, accesibilidad para el lector contemporáneo, elección entre traducción literal y dinámica.

Los artículos reunidos aquí comparan diferentes versiones francesas e internacionales, explican las bases textuales utilizadas y discuten los debates que ciertas decisiones de traducción suscitan en el seno de las comunidades cristianas. También se aborda la cuestión de qué traducción privilegiar según el uso: estudio profundo, lectura devocional o predicación.

Este recorrido es valioso para todo lector que desee comprender por qué dos Biblias no siempre dicen exactamente lo mismo, y cómo elegir una versión adaptada a sus necesidades. La traducción, lejos de ser un detalle técnico, está en el corazón de la transmisión viva del mensaje bíblico.

  • La Biblia frente a la IA

    El artículo analiza cómo la inteligencia artificial podría transformar la traducción bíblica, y subraya al mismo tiempo los desafíos lingüísticos y culturales de traducir textos antiguos. También examina la traducción de la Segond 21, que concilia fidelidad y lenguaje moderno.

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  • Augustin CRAMPON

    El artículo explora la vida de Augustin Crampon, célebre por su traducción de la Biblia. Ordenado sacerdote en 1851, estudió con Arthur Le Hir y llegó a ser un experto en las lenguas bíblicas. Su traducción, publicada tras su muerte en 1904, sigue siendo una referencia católica de primer orden.

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Cronología bíblica

La cronología bíblica busca situar los acontecimientos de los textos sagrados en el tiempo histórico: ¿cuándo nació Jesús? ¿Cuándo comenzó su ministerio? ¿En qué fecha tuvo lugar la crucifixión? Estas preguntas, en apariencia técnicas, tienen implicaciones teológicas e históricas considerables.

También implica comparar los distintos sistemas de medición del tiempo utilizados en la Antigüedad: calendarios judío, romano y juliano, cómputo de las horas, años de reinado de los soberanos. Las aparentes divergencias entre los Evangelios — sobre la hora de la crucifixión, sobre la fecha de la última Pascua — se aclaran a menudo por estas diferencias de calendario.

Esta sección reúne los artículos que abordan estas cuestiones: la datación de la natividad, las genealogías de Jesús, las 70 semanas de Daniel, la cronología joánica y su relación con los sinópticos. Un ámbito exigente, pero que alimenta una lectura más precisa y mejor informada del conjunto de las Escrituras.

  • El calendario judío

    Este artículo examina el calendario judío, esencial para comprender la cronología de los acontecimientos bíblicos. Forma parte de una serie que explora la profecía de Daniel.

    Daniel 9.24-27 (Reina-Valera 1909) :
    Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí: y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario; con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos.Y en otra semana confirmará el pacto á muchos, y á la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y derramaráse la ya determinada sobre el pueblo asolado.
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  • La fecha exacta del decreto

    El estudio explora la cronología de la vida de Jesús a través de la profecía de Daniel. Identifica el decreto de Artajerjes como un punto de partida clave y aborda las dificultades relacionadas con la precisión de las fechas antiguas, poniendo de relieve el año 458 a. C. El artículo sostiene que esta investigación se funda en una voluntad divina, orquestada por Dios.

    Esdras 7.8 (Reina-Valera 1909) :
    Y llegó á Jerusalem en el mes quinto, el año séptimo del rey.
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  • La fecha de nacimiento de Jesús el Mesías

    El estudio explora la fecha de nacimiento de Jesús, relacionando profecías, testimonios evangélicos y datos históricos para proponer un nacimiento hacia el 12 de octubre del año -2 a. C., durante la fiesta de los Tabernáculos.

    San Mateo 2.1 (Reina-Valera 1909) :
    Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem,
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  • La muerte del rey Herodes el Grande

    El estudio explora la cronología de la muerte de Herodes el Grande, que influye en la datación del nacimiento y del ministerio de Jesús. Basado en los trabajos de Schürer, que propone el año 4 a. C., subraya la importancia de reconsiderar las interpretaciones históricas ante los textos de Flavio Josefo.

    Daniel 9.24-27 (Reina-Valera 1909) :
    Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí: y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario; con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos.Y en otra semana confirmará el pacto á muchos, y á la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y derramaráse la ya determinada sobre el pueblo asolado.
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Complementos
  • ANN004 La fecha de nacimiento de Jesús el Mesías

    El artículo propone una fecha de nacimiento para Jesús basada en un análisis de las profecías de Daniel y de la historia. La crucifixión habría tenido lugar…

  • ANN011 La muerte del rey Herodes el Grande

    El artículo analiza la fecha de la muerte de Herodes el Grande, situada tradicionalmente hacia el año 1 a. C., y su reevaluación moderna en el año 4 a. C.…

  • ANN042 Los tiempos de desplazamiento

    Este anexo estudia los medios y la duración de los desplazamientos en el siglo I. En la época de Jesús, se viajaba principalmente a pie, en caravana o…

Historia del cristianismo

Este tema explora las grandes etapas que han moldeado el cristianismo desde sus orígenes hasta nuestros días. Aborda el nacimiento de la Iglesia primitiva, su estructuración progresiva, las persecuciones que sufrió, así como su expansión misionera por el mundo antiguo y más allá.

Los artículos reunidos aquí abarcan temas variados: la vida y el martirio de los primeros cristianos, el papel de los apóstoles en la organización de las primeras comunidades, los concilios y las definiciones dogmáticas que forjaron la doctrina, o también la Reforma protestante y las figuras destacadas como Martín Lutero que reconfiguraron profundamente el paisaje cristiano.

Este recorrido se interesa también por los vínculos entre el cristianismo y el judaísmo, por las tradiciones culturales y festivas heredadas de la Antigüedad, así como por las contribuciones individuales de figuras influyentes a lo largo de los siglos.

Leer estos artículos es comprender cómo una fe nacida en Palestina en el siglo primero ha atravesado las edades, suscitado debates, engendrado cismas y reformas, dejando al mismo tiempo una huella duradera en la civilización mundial.

  • Las figuras históricas que marcaron la evolución mundial del cristianismo

    Este artículo explora las figuras históricas que contribuyeron al desarrollo del cristianismo mundial, destacando a los traductores de textos bíblicos y a quienes soportaron injusticias por su fe.

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  • Martin LUTHER

    Martín Lutero, figura central de la Reforma protestante, criticó las indulgencias y otras prácticas de la Iglesia católica. Tradujo la Biblia al alemán y publicó sus 95 tesis en 1517, iniciando un movimiento que transformó la cristiandad. Sus obras influyen profundamente en la teología y la sociedad europeas.

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  • Johannes GUTENBERG

    Gracias a su invención de la imprenta, Johannes Gutenberg transformó la producción de la Biblia y redujo drásticamente el tiempo de su reproducción. A pesar de su ingenio, con dificultades económicas, perdió un juicio contra el banquero Johann Fust. Sus innovaciones revolucionaron, sin embargo, la edición y tuvieron un impacto duradero.

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Traducción y difusión de las Escrituras

La traducción de la Biblia es una de las aventuras intelectuales y espirituales más largas de la historia humana. Desde las primeras versiones griegas de la Septuaginta hasta las grandes traducciones latinas, y luego las Biblias en lenguas vernáculas impulsadas por la Reforma protestante, cada época ha procurado hacer accesibles las Escrituras al mayor número de personas. Figuras como Louis Segond o Augustin Crampon han marcado de forma duradera la historia de la Biblia en francés.

Este recorrido explora las cuestiones concretas que plantea la traducción: ¿cómo verter fielmente un texto hebreo o griego antiguo a una lengua moderna? ¿Qué decisiones terminológicas se imponen? ¿Qué métodos guían a los traductores y revisores de ayer y de hoy?

La difusión de las Escrituras es inseparable de su traducción. La invención de la imprenta, y luego las herramientas digitales contemporáneas, han transformado en profundidad la manera en que la Biblia circula y se estudia. Este tema invita a medir el camino recorrido, desde los manuscritos antiguos hasta las aplicaciones modernas de estudio bíblico.

  • Louis SEGOND

    Louis Segond, teólogo suizo, tradujo la Biblia al francés. Su versión, basada en el texto masorético y el Textus Receptus, sigue siendo una referencia importante para los protestantes francófonos. Su fiel traducción de las Escrituras fue revisada tras su muerte y se sigue utilizando hoy.

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La Torá

La Torá designa los cinco primeros libros de la Biblia hebrea —Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio—, que constituyen el fundamento de la fe judía y una referencia esencial para la comprensión del cristianismo. Estos textos relatan los orígenes del mundo, la vocación de los patriarcas, la liberación de Egipto y el establecimiento del pacto entre Dios y su pueblo.

Los artículos reunidos en torno a este tema abordan cuestiones tan variadas como la composición y las fuentes literarias del Pentateuco, la formación del Tanaj, las tradiciones yahvista, elohísta y sacerdotal, o también la cronología bíblica de los relatos fundacionales. También se exploran las diez plagas de Egipto, los rituales y las leyes transmitidos a Moisés, y el papel estructurante del Éxodo en la historia de la salvación.

Este recorrido interesa tanto al lector curioso de la historia bíblica como a quien desea comprender las raíces culturales y religiosas en las que se apoyan los Evangelios y el conjunto del Nuevo Testamento.

  • Las diez plagas de Egipto

    El artículo 'Las diez plagas de Egipto' analiza estos acontecimientos bíblicos como una revelación progresiva de Dios como juez y libertador, estableciendo paralelismos con el Apocalipsis de Juan. El pueblo hebreo, oprimido en Egipto, ve en Moisés, acompañado de Aarón, el instrumento divino de su liberación, a pesar de la tenaz negativa del faraón.

    Exodo 7-11 (Reina-Valera 1909) :
    Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Mira, yo te he constituído dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.Tú dirás todas las cosas que yo te mandaré, y Aarón tu hermano hablará á Faraón, para que deje ir de su tierra á los hijos de Israel.Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré á mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando extenderé mi mano sobre Egipto, y sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos.E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó: hiciéronlo así.Y era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron á Faraón.Y habló Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:Si Faraón os respondiere diciendo, Mostrad milagro; dirás á Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se torne culebra.Vinieron, pues, Moisés y Aarón á Faraón, é hicieron como Jehová lo había mandado: y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y tornóse culebra.Entonces llamó también Faraón sabios y encantadores; é hicieron también lo mismo los encantadores de Egipto con sus encantamientos;Pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos.Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no quiere dejar ir al pueblo.Ve por la mañana á Faraón, he aquí que él sale á las aguas; y tú ponte á la orilla del río delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir.Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre:Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de beber el agua del río.Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara hirió las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que los Egipcios no podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.Y tornando Faraón volvióse á su casa, y no puso su corazón aun en esto.Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.Y cumpliéronse siete días después que Jehová hirió el río.ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos:Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de Egipto.Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Orad á Jehová que quite las ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que sacrifique á Jehová.Y dijo Moisés á Faraón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente se queden en el río?Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme á tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios:Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se quedarán en el río.Entonces salieron Moisés y Aarón de con Faraón, y clamó Moisés á Jehová sobre el negocio de las ranas que había puesto á Faraón.E hizo Jehová conforme á la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos, y de los campos.Y las juntaron en montones, y apestaban la tierra.Y viendo Faraón que le habían dado reposo, agravó su corazón, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.Entonces Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.Y los encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las bestias.Entonces los magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.Y Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale á las aguas; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva.Porque si no dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los Egipcios se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estuvieren.Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.Y Jehová lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fué corrompida á causa de ellas.Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Andad, sacrificad á vuestro Dios en la tierra.Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos á Jehová nuestro Dios la abominación de los Egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los Egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.Y dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí.Y respondió Moisés: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á Jehová que las diversas suertes de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo á sacrificar á Jehová.Entonces Moisés salió de con Faraón, y oró á Jehová.Y Jehová hizo conforme á la palabra de Moisés; y quitó todas aquellas moscas de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.Mas Faraón agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún,He aquí la mano de Jehová será sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima:Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.Y Jehová señaló tiempo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.Y el día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se agravó, y no dejó ir al pueblo.Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y espárzala Moisés hacia el cielo delante de Faraón:Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.Y tomaron la ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla Moisés hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así en los hombres como en las bestias.Y los magos no podían estar delante de Moisés á causa de los tumores, porque hubo sarpullido en los magos y en todos los Egipcios.Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como Jehová lo había dicho á Moisés.Entonces Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva.Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas á tu corazón, sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte á ti y á tu pueblo de pestilencia, y serás quitado de la tierra.Y á la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra.¿Todavía te ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir?He aquí que mañana á estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca fué en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.Envía, pues, á recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre ó animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido á casa, el granizo descenderá sobre él, y morirá.De los siervos de Faraón el que temió la palabra de Jehová, hizo huir sus criados y su ganado á casa:Mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego discurría por la tierra; y llovió Jehová granizo sobre la tierra de Egipto.Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fué habitada.Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.Solamente en la tierra de Gosén, donde los hijos de Israel estaban, no hubo granizo.Entonces Faraón envió á llamar á Moisés y á Aarón, y les dijo: He pecado esta vez: Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.Orad á Jehová: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.Y respondióle Moisés: En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos á Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.Mas yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios Jehová.El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos.Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á Jehová, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra.Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos.Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Entra á Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales;Y para que cuentes á tus hijos y á tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que dí entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová.Entonces vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de los Hebreos, ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir á mi pueblo para que me sirvan.Y si aun rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus términos,La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo:Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste por lazo? Deja ir á estos hombres, para que sirvan á Jehová su Dios; ¿aun no sabes que Egipto está destruído?Y Moisés y Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad, servid á Jehová vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir?Y Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque tenemos solemnidad de Jehová.Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y á vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro.No será así: id ahora vosotros los varones, y servid á Jehová: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.Entonces Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el viento oriental trajo la langosta:Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los términos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni después de ella vendrá otra tal;Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.Entonces Faraón hizo llamar apriesa á Moisés y á Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.Y salió de con Faraón, y oró á Jehová.Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.Mas Jehová endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel.Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto.Ninguno vió á su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.Entonces Faraón hizo llamar á Moisés, y dijo: Id, servid á Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con vosotros.Y Moisés respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una uña; porque de ellos hemos de tomar para servir á Jehová nuestro Dios; y no sabemos con qué hemos de servir á Jehová, hasta que lleguemos allá.Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.Y díjole Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón, y sobre Egipto; después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.Habla ahora al pueblo, y que cada uno demande á su vecino, y cada una á su vecina, vasos de plata y de oro.Y Jehová dió gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. También Moisés era muy gran varón en la tierra de Egipto, á los ojos de los siervos de Faraón, y á los ojos del pueblo.Y dijo Moisés: Jehová ha dicho así: A la media noche yo saldré por medio de Egipto,Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la muela; y todo primogénito de las bestias.Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fué, ni jamás será.Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua: para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los Egipcios y los Israelitas.Y descenderán á mí todos estos tus siervos, é inclinados delante de mí dirán: Sal tú, y todo el pueblo que está bajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salióse muy enojado de con Faraón.Y Jehová dijo á Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió á los hijos de Israel fuera de su país.
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