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La Biblia frente a la IA

El artículo analiza cómo la inteligencia artificial podría transformar la traducción bíblica, y subraya al mismo tiempo los desafíos lingüísticos y culturales de traducir textos antiguos. También examina la traducción de la Segond 21, que concilia fidelidad y lenguaje moderno.

15 min Inteligencia Artificial Traducción bíblica Segond 21 1 versículo 1 libro

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Introducción

La IA (Inteligencia Artificial) puede asustar, tanto ha crecido su influencia hoy en día (diciembre de 2025). Esta explosión permite hazañas literarias, desarrollos dignos de expertos, presentaciones magníficas y fotografías asombrosas. Parece que esto es solo el comienzo de la integración de la IA en los trabajos de los hombres.

Lo que nos va a interesar es la influencia de la IA en una traducción de los textos hebreos y griegos de nuestras Biblias. ¿Podemos imaginar la traducción perfecta que obtendría la unanimidad en todas las Iglesias, una transcripción sin traición humana, una simple correspondencia literal de los escritos originales?

¿Podemos esperar una síntesis de todas las traducciones de los textos bíblicos y luego una transposición a cualquier lengua, ignorando así las convicciones de los traductores humanos?

I. La dificultad de traducir un texto antiguo

La traducción de un texto antiguo como la Biblia es una tarea compleja, exigente y profundamente delicada. Estas son las principales dificultades que encuentran los traductores, sobre todo cuando se trata de hacer el texto accesible sin jerga religiosa:

1. Lenguas antiguas y matices perdidos

La Biblia fue escrita en hebreo, arameo y griego antiguo, lenguas muy diferentes del francés moderno. Algunas palabras no tienen un equivalente directo: por ejemplo, la palabra hebrea «nefesh» puede significar «alma», «vida» o «persona», según el contexto.

Los verbos, los tiempos y las construcciones poéticas o proféticas suelen ser intraducibles de forma literal.

2. Símbolos e imágenes culturales

Los textos bíblicos están llenos de símbolos arraigados en la cultura antigua: la , el aceite, el desierto, las trompetas, etc. Estas imágenes hablaban a un lector del siglo I, pero pueden parecer oscuras o deformadas a un lector contemporáneo.

Traducir es a menudo interpretar: ¿hay que conservar el símbolo tal cual o trasladarlo a una imagen más actual?

3. Evolución del significado de las palabras

Algunas palabras han cambiado de significado con el tiempo. Ejemplo: la palabra «caridad» en las traducciones antiguas significa «amor», pero hoy evoca la ayuda a los pobres.

Una traducción demasiado literal puede inducir a error o crear malentendidos.

4. Elecciones teológicas y doctrinales

Toda traducción implica elecciones de interpretación. Ejemplo: ¿hay que traducir logos por «palabra», «razón» o «discurso»?

Los traductores deben equilibrar la fidelidad al texto y la claridad para el lector, sin imponer una lectura dogmática.

5. Estilo y oralidad

Los textos bíblicos tienen a menudo una estructura oral: repeticiones, ritmos, fórmulas memorizables. Una buena traducción debe respetar esa musicalidad, sin dejar de ser fluida y comprensible.

Esto es especialmente importante en los pasajes proféticos o poéticos.

Síntesis

Traducir la Biblia no es simplemente convertir palabras de una lengua a otra. Es transmitir un sentido, una emoción, una visión, respetando el texto original y haciéndolo vivo para el lector de hoy. Esto exige rigor, sensibilidad y, a veces, creatividad.

II. La traducción S21

La traducción de la (S21) llevó unos 12 años de trabajo.

Detalles sobre la duración del proyecto

El proyecto fue lanzado en 1995 por la Sociedad Bíblica de Ginebra, con el objetivo de ofrecer una traducción fiel a los textos originales pero formulada en un lenguaje moderno.

Una primera versión parcial (el Nuevo Testamento) apareció en 2004 con el nombre de Nouvelle Segond 21.

La traducción completa, que incluye el Antiguo Testamento, se publicó en 2007.

En total, fueron necesarios 12 años de trabajo para revisar los textos hebreos, arameos y griegos, comparar los manuscritos disponibles (el de Leningrado para el Antiguo Testamento, el y el para el Nuevo Testamento) y producir una versión accesible al lector contemporáneo.

¿Por qué tanto tiempo?

Fidelidad a los textos originales: los traductores quisieron mantenerse cerca de los manuscritos antiguos, evitando las reconstrucciones hipotéticas.

Lenguaje moderno: el objetivo era hacer la Biblia comprensible para el lector del siglo XXI, sin sacrificar la precisión.

Trabajo colectivo: un equipo de traductores y revisores trabajó de forma continua para armonizar el estilo y verificar cada pasaje.

La Segond 21, «El original, con las palabras de hoy», es el fruto de 12 años de trabajo, entre fidelidad y modernidad.

III. ¿Habría podido la IA realizar este trabajo?

Acabamos de entrever la complejidad y la profundidad del trabajo que hay detrás de la Segond 21. Si nos preguntamos si una IA habría podido realizar este trabajo, hay que distinguir varias dimensiones:

Lo que una IA podría hacer

Análisis lingüístico rápido: una IA puede comparar miles de manuscritos, detectar variantes textuales y proponer correspondencias entre hebreo, arameo, griego y francés en pocos segundos.

Propuestas de traducción: puede generar traducciones literales o dinámicas, según las reglas que se le den.

Uniformidad estilística: la IA sobresale en armonizar el vocabulario y la sintaxis para garantizar la coherencia en todo el texto.

Accesibilidad moderna: puede adaptar el lenguaje al lector contemporáneo, proponiendo reformulaciones claras y fluidas.

Lo que sigue siendo difícil para una IA

Elecciones teológicas y hermenéuticas: traducir la Biblia no es solo una operación lingüística, es también una interpretación. Por ejemplo, decidir entre una traducción literal o una más dinámica implica una visión teológica y pastoral.

Matices culturales y simbólicos: una IA puede pasar por alto la profundidad simbólica o espiritual que los traductores humanos procuran preservar.

Trabajo colectivo y debate: la Segond 21 es el fruto de discusiones, compromisos y decisiones humanas. Una IA puede proponer, pero no debate ni tiene en cuenta la dimensión eclesial y comunitaria.

Responsabilidad y autoridad: una traducción bíblica compromete a una institución y a personas que asumen la fidelidad y la recepción del texto. Una IA no puede cargar con esa responsabilidad.

Comparación con los 12 años de trabajo humano

Duración: una IA habría podido acelerar ciertas etapas (comparación de manuscritos, armonización estilística).

Calidad: sin supervisión humana, el resultado correría el riesgo de ser demasiado mecánico o de carecer de profundidad espiritual.

Realidad actual: hoy en día, los proyectos de traducción bíblica ya utilizan herramientas informáticas y a veces IA como apoyo, pero nunca para reemplazar el discernimiento humano.

En resumen: sí, una IA habría podido reducir el tiempo técnico, pero no, no habría podido reemplazar el trabajo humano de discernimiento, de debate y de responsabilidad espiritual. La Segond 21 es tanto una obra de traducción como una obra de fe y de comunidad.

IV. Tomemos un ejemplo concreto

Hagamos una pequeña comparación concreta para mostrar la diferencia entre una traducción en bruto generada por una IA y la Segond 21. Ilustra bien por qué fueron necesarios 12 años de trabajo humano.

Ejemplo: Juan 1.1

Texto griego original: «Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος.»

Traducción en bruto por IA (literal, sin matices)

«En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y Dios era el Verbo.»

Fiel palabra por palabra, pero algo rígida. El último segmento «Dios era el Verbo» puede parecer ambiguo o torpe en el francés moderno.

Ninguna elección estilística, solo una transposición mecánica.

Versión Segond 21

«En el principio, el Verbo ya existía. El Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.»

Más fluida y comprensible para un lector contemporáneo. La elección de «ya existía» aclara la idea más que el simple «era». El último segmento «el Verbo era Dios» evita la ambigüedad y conserva la fuerza teológica.

Análisis

IA: rápida, literal, útil para un primer acercamiento lingüístico.

IH (Humanos) (Segond 21): aportan claridad, coherencia estilística y discernimiento teológico.

El uso de la inteligencia artificial para la traducción proporciona una base en bruto, fiel al texto de origen pero a menudo carente de matices o de estilo. Este primer paso, aunque rápido y útil para un análisis lingüístico inicial, a veces carece de claridad o de accesibilidad para un lector contemporáneo.

Es entonces cuando la intervención humana cobra todo su sentido. Mediante el trabajo de depuración, el ser humano aporta claridad, coherencia estilística y discernimiento, haciendo el texto vivo y comprensible. El ejemplo de la versión Segond 21 ilustra cómo las decisiones humanas de formulación permiten evitar las ambigüedades y transmitir toda la fuerza del contenido original, allí donde la máquina se contenta con una transposición mecánica.

V. ¿Basta con un texto bello?

Esta es una pregunta esencial. La traducción de la Biblia no es solo un ejercicio literario o lingüístico: implica una dimensión espiritual que muchos consideran indispensable.

El texto bello: necesario pero no suficiente

Un texto fluido, armonioso y comprensible es crucial para que los lectores puedan acceder al mensaje.

Los traductores humanos (como en la Segond 21) han procurado hacer la Palabra viva y clara para el lector moderno.

Pero un estilo elegante no garantiza que se transmita el sentido profundo y espiritual.

La dimensión espiritual

Tradición cristiana: la traducción de la Biblia se entiende a menudo como un ministerio, en el que el Espíritu Santo acompaña e ilumina a los traductores.

Discernimiento: algunas decisiones de traducción no son puramente técnicas. Implican una comprensión teológica, pastoral y espiritual.

Comunidad: los traductores trabajan en diálogo con la Iglesia y sus lectores, lo que sitúa su trabajo en una dinámica espiritual compartida.

El equilibrio

IA o técnica sola: puede producir un texto correcto, pero sin discernimiento espiritual.

Trabajo humano guiado por el Espíritu: busca transmitir no solo las palabras, sino también la Palabra viva que alimenta la fe.

Por eso muchos insisten en que la traducción bíblica es a la vez un trabajo intelectual y un acto espiritual.

En resumen: un texto bello es una condición necesaria, pero la traducción bíblica es también un acto de fe. Los traductores no se contentan con hacer accesibles las palabras, buscan transmitir la Palabra en toda su profundidad espiritual, dejándose guiar por el Espíritu Santo.

VI. ¿Sería la IA un buen servidor en este trabajo?


Llegamos ahora a una pregunta crucial: ¿puede la inteligencia artificial ser una herramienta eficaz en el trabajo de traducción bíblica?

Las ventajas de la IA como herramienta

Ahorro de tiempo: la IA puede comparar rápidamente manuscritos, detectar variantes textuales y proponer correspondencias lingüísticas.

Asistencia lingüística: puede generar traducciones en bruto, sugerir sinónimos, armonizar el estilo y verificar la coherencia terminológica.

Accesibilidad: puede adaptar el lenguaje a distintos públicos (jóvenes, lectores no especialistas, etc.), creando versiones simplificadas o contextualizadas.

Apoyo pedagógico: la IA puede producir esquemas, cronologías, mapas conceptuales o cuadros comparativos que ayuden a la enseñanza.

Los límites ineludibles

Dimensión espiritual: traducir la Biblia no es solo trasponer palabras, es transmitir una Palabra viva. La IA no puede discernir ni ser guiada por el Espíritu Santo.

Elecciones teológicas: algunas decisiones de traducción implican una interpretación espiritual y eclesial que la IA no puede asumir.

Responsabilidad comunitaria: una traducción compromete a una institución y a personas que asumen la responsabilidad ante los lectores y la Iglesia.

Matices simbólicos: la IA puede pasar por alto la profundidad de las imágenes bíblicas y su resonancia espiritual en la tradición.

Conclusión

Sí, la IA puede ser una herramienta eficaz de asistencia técnica y pedagógica: acelera, compara, armoniza, propone.

No, no puede reemplazar el trabajo humano espiritual y comunitario: el discernimiento, la oración y la influencia del Espíritu Santo siguen siendo esenciales.

En resumen, la IA puede ser un aliado valioso para los traductores y los docentes, pero nunca un sustituto. Es un instrumento, no una autoridad.

VII. ¿Existen actualmente iniciativas de traducción basadas en la inteligencia artificial?

Existen hoy varias iniciativas que exploran el uso de la inteligencia artificial para la traducción de la Biblia, pero siguen siendo herramientas de asistencia y no sustitutos del trabajo espiritual y comunitario.

Iniciativas actuales

Scripture Forge (2024): un proyecto lanzado por Wycliffe y sus socios, que utiliza la IA para asistir a los traductores en cerca de 500 proyectos en todo el mundo. La herramienta ayuda a proponer borradores de traducción, comparar variantes y acelerar el trabajo, pero siempre bajo supervisión humana.

Wycliffe Associates – Grupo de trabajo sobre IA: esta organización misionera ha creado un equipo dedicado a explorar cómo la IA puede apoyar a los traductores de lengua materna. Su objetivo es mejorar la calidad y la coherencia de las traducciones respetando directrices éticas y doctrinales.

HelloBible (2024): una aplicación en proceso de lanzamiento que utiliza la IA para facilitar el estudio de la Biblia. Insiste en que la IA es una herramienta complementaria y no un sustituto del Espíritu Santo, con el fin de enriquecer la comprensión de los textos sagrados.

Conclusión

La IA ya se utiliza en la traducción bíblica, pero como herramienta de asistencia. Acelera y facilita el trabajo, sobre todo en las lenguas minoritarias, pero no reemplaza el papel espiritual, teológico y comunitario de los traductores humanos.

Hasta hoy (9 de diciembre de 2025), ni la Sociedad Bíblica de Ginebra (SBG) ni la Sociedad Bíblica Francesa (SBF) han anunciado proyectos de traducción bíblica basados directamente en la inteligencia artificial. Utilizan herramientas digitales (aplicaciones, ediciones electrónicas, plataformas de estudio), pero no IA para la traducción en sí.

Sociedad Bíblica de Ginebra (SBG)

La SBG es la editora de la Segond 21, fruto de 12 años de trabajo humano (1995–2007).

Hoy ofrece aplicaciones de estudio bíblico (Segond 21, , etc.) con funciones modernas: búsqueda avanzada, resaltado, notas personales, planes de lectura.

Estas herramientas son digitales, pero no se basan en la IA para la traducción. El objetivo sigue siendo hacer la Biblia accesible a un público amplio, con un precio deliberadamente bajo y una difusión masiva.

Sociedad Bíblica Francesa (SBF)

La SBF es miembro de la Alianza Bíblica Francesa, vinculada a su vez a las Sociedades Bíblicas Unidas (United Bible Societies).

Su misión es difundir la Biblia en francés y en lenguas minoritarias, a menudo en colaboración con otras sociedades bíblicas.

Los proyectos actuales ponen el acento en la distribución, la edición digital y la accesibilidad, pero no existe ninguna comunicación oficial sobre el uso de la IA para la traducción.

En cambio, las Sociedades Bíblicas Unidas ya exploran la IA como herramienta de asistencia en algunos proyectos mundiales, especialmente para acelerar la traducción a lenguas con pocos recursos.

En resumen

SBG y SBF: no hay proyectos de IA para la traducción, pero sí una fuerte inversión en herramientas digitales (aplicaciones, difusión electrónica).

Nivel mundial: algunas organizaciones vinculadas (Wycliffe, UBS) experimentan con la IA como herramienta de asistencia, nunca como sustituto del discernimiento humano y espiritual.

Posición actual: la IA se ve como un apoyo técnico, no como un actor principal de la traducción bíblica.

Las grandes sociedades bíblicas se mantienen prudentes. Adoptan lo digital por la accesibilidad, pero conservan la traducción como un trabajo espiritual y comunitario.

Constatamos hoy (9 de diciembre de 2025) que la inteligencia artificial (IA) se ha vuelto accesible a un público cada vez más amplio. En poco tiempo, se ha impuesto como una herramienta indispensable en numerosos ámbitos. Sus avances parecen tan extraordinarios que resulta difícil imaginar sus límites.

Por lo tanto, contemplar una traducción de los textos bíblicos realizada por la IA no es más que un paso… que, sin embargo, aún no se ha dado. Las grandes sociedades bíblicas muestran cierta prudencia, incluso reserva. En efecto, es difícil aceptar que el mensaje de Dios para la humanidad sea traducido y adaptado por una máquina. Esta reserva quizá no sea solo la de las instituciones, sino también la de los lectores cristianos, profundamente apegados a las traducciones fruto del trabajo humano. La posibilidad de conocer a los traductores y a los equipos que han colaborado es un elemento tranquilizador para muchos. Incluso imaginando la mejor traducción jamás producida por la IA, es probable que no fuera plenamente recibida por el gran público.

Pensamos que la inteligencia humana (IH) aún tiene días hermosos por delante en este campo. Parece inimaginable que una máquina pueda ser inspirada por el Espíritu Santo, mientras que los hombres que participan en estos proyectos sí pueden serlo. La IA seguirá siendo sin duda una ayuda valiosa, pero no podrá convertirse en el maestro traductor.

2 Timoteo 3.16 (Reina-Valera 1909) :
Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,