• Salida hacia Betania, al otro lado del Jordán

    El artículo relata el viaje de Jesús de Jerusalén a Betania, con etapas en Betania, al otro lado del Jordán, y en Jericó, donde realiza milagros. Retrasado deliberadamente, Jesús llega y resucita a Lázaro, lo que desencadena una reacción de las autoridades religiosas.

    Juan 10.40-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.Y muchos creyeron allí en él.
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  • Enseñanza sobre el divorcio

    El artículo analiza la enseñanza de Jesús sobre el divorcio, basándose en los evangelios de Mateo y Marcos. Sitúa esta enseñanza en el contexto cronológico del ministerio de Jesús entre Janucá y Pascua, y ofrece un análisis profundo de las implicaciones espirituales de sus enseñanzas más allá de los simples debates jurídicos.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  • La salvación y las riquezas

    Este artículo explora las enseñanzas de Jesús sobre la riqueza y la salvación, a partir de acontecimientos bíblicos entre Janucá y Pascua. Relatos de curaciones y llamamientos, como la historia de Bartimeo y Zaqueo, arrojan luz sobre la misión de Jesús en Jericó, marcada por la resurrección de Lázaro y sus profundas implicaciones.

    Juan 10.40-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.Y muchos creyeron allí en él.
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  • La recompensa de los apóstoles

    El artículo explora las recompensas de los apóstoles según los Evangelios entre Janucá y Pascua. Jesús se desplaza a Jericó y cerca del Jordán, sanando y enseñando, y en particular resucitando a Lázaro. Estas acciones provocan una reacción hostil de las autoridades religiosas.

    Juan 11.1-44 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
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  • La petición de Salomé, la mujer de Zebedeo, para sus hijos

    El artículo trata de la petición de Salomé para sus hijos y del recorrido geográfico de Jesús. Este relato se sitúa en febrero del año 33, durante el viaje de Jesús de Jericó a Betania. El acontecimiento marca la tensión entre la comprensión humana y las profecías. Jesús anuncia su muerte inminente al responder a Salomé, lo que revela los valores espirituales del reino de Dios.

    San Mateo 20.20-28 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándole, y pidiéndole algo.Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino.Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís: ¿podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos.Y él les dice: A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros á mi mano derecha y á mi izquierda, no es mío darlo, sino á aquellos para quienes está aparejado de mi Padre.Y como los diez oyeron esto, se enojaron de los dos hermanos.Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
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  • Curaciones de ciegos cerca de Jericó

    El artículo trata de las curaciones de ciegos realizadas por Jesús cerca de Jericó. Situado en el contexto de los Evangelios sinópticos, explora la interpretación cronológica y teológica de estos acontecimientos, destacando el reconocimiento de Jesús como el Mesías y su camino hacia Jerusalén en el año 33 d. C.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  • Zaqueo quiere ver al Mesías Jesús

    El artículo explora la historia de Zaqueo en Jericó, quien, deseoso de ver a Jesús, sube a un sicómoro. Jesús se fija en Zaqueo y se aloja en su casa, encarnando su misión de redención. Este relato se inserta en el período entre Janucá y Pascua, e incluye acontecimientos clave como el milagro de Lázaro. El artículo presenta un análisis exegético y teológico, subrayando la dimensión universal del mensaje de Jesús.

    San Lucas 19.1-10 (Reina-Valera 1909) :
    Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.
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  • La parábola de las minas

    Este estudio trata de la parábola de las minas de Lucas 19.11-27, una historia contada por Jesús en Jericó, que destaca el período entre Janucá y Pascua. Examina la cronología de los acontecimientos en el ministerio de Jesús, incluidos sus encuentros con Lázaro, Bartimeo y Zaqueo.

    Juan 11.14 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
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  • La resurrección de Lázaro

    Jesús resucita a Lázaro en Betania, revelando su poder divino sobre la muerte, como preludio de la Pascua. Entre Janucá y Pésaj, tras dos días de reflexión, Jesús emprende el viaje significativo que incluye encuentros notables en Jericó, que anuncia la pasión inminente. La reacción de las autoridades religiosas ante este milagro acelera la crucifixión de Jesús.

    Juan 11.14 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
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