PER264

El joven rico

Este artículo analiza el encuentro del joven rico con Jesús, una perícopa de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Pone de relieve la enseñanza de Jesús sobre el desapego material y la fe, situando al mismo tiempo el acontecimiento en un contexto histórico entre Janucá y la Pascua.

7 min joven rico Jesús Evangelios 5 versículos 3 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 19.16-22 (Reina-Valera 1909)

Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:

Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?

Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

Marcos
Marcos 10.17-22 (Reina-Valera 1909)

Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.

El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

Lucas
San Lucas 18.18-23 (Reina-Valera 1909)

Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.

Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre.

Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: Camino entre Betania, al otro lado del Jordán, y Jericó

Fecha: Mes de febrero del año 33 d. C.

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el modo operativo: Mateo y Lucas confirman lo dicho por Marcos

Mapa de Jericó

Un hombre rico viene a conversar con el Mesías Jesús.

Cronología

Es probable que el episodio del joven rico se desarrollara a la entrada de Jericó. Esta ubicación sugiere que el Mesías Jesús había emprendido el viaje a Betania, cerca de Jerusalén, con el fin de resucitar a Lázaro. Este desplazamiento habría comenzado hacia febrero o, a más tardar, a principios de marzo del año 33.

Comentarios

La conversación entre el Mesías Jesús y el joven rico tiene lugar en el camino que une Betania, situada al otro lado del Jordán, donde el Mesías Jesús y sus discípulos se alojan (PER261), con Jerusalén. Se trata del viaje emprendido para ir a casa de , cuando Lázaro ha muerto, antes de que el Mesías Jesús y sus discípulos partan hacia Efraín (PER274), después de la resurrección de Lázaro (PER273).

La conversación precede a la llegada a Jericó, donde el Mesías Jesús realizará la curación de dos ciegos. Durante este desplazamiento, el Mesías Jesús aprovecha diversos momentos, en particular las pausas, para enseñar a la multitud que lo sigue. Estas paradas se convierten en ocasiones privilegiadas de instrucción y de diálogo con quienes lo acompañan.

Es razonable pensar que este joven rico, mencionado en San Mateo 19.20, era probablemente originario de una gran ciudad de la región. Al enterarse del paso del Mesías Jesús y de sus discípulos por las cercanías, habría ido a su encuentro, movido por el deseo de conversar con el Mesías Jesús.

El hecho de que se le describa como un hombre principal, según San Lucas 18.18, indica que pertenece a la élite local. Podría tratarse de un jefe de la , de un magistrado o de un miembro influyente de una comunidad judía. Como estas funciones están vinculadas a un territorio concreto, esto confirma que se trata de un hombre establecido en la región y reconocido en el seno de su comunidad.

Este hombre se acerca a Jesús con una pregunta esencial: quiere saber qué debe hacer para tener la vida eterna. En Mateo se le describe como un joven; en Lucas, como un hombre principal; en Marcos, acude corriendo y se arrodilla, lo que subraya la urgencia y la sinceridad de su actitud. Este hombre es religioso, serio y respetado, y busca una respuesta definitiva sobre la manera de entrar en la vida.

El Mesías Jesús comienza remitiéndolo a Dios solo como el verdaderamente bueno y luego lo invita a recordar los mandamientos. El hombre afirma que los cumple desde su juventud. Los evangelios muestran así a alguien moralmente irreprochable, pero que, a pesar de todo, siente que le falta algo. Marcos añade un detalle conmovedor: el Mesías Jesús fija su mirada en él y lo ama. Esta mirada de amor prepara la palabra exigente que sigue.

El Mesías Jesús le dice entonces que le falta una sola cosa: debe vender sus bienes, dárselos a los pobres y luego venir y seguirlo. El llamado no es una regla general impuesta a todos, sino una palabra dirigida a este hombre concreto, cuya riqueza constituye el obstáculo interior. El Mesías Jesús no le pide solo que renuncie a sus posesiones; lo invita a entrar en una relación de discípulo, a caminar tras él.

La reacción del hombre es trágica: se va muy triste, porque posee muchos bienes. Su tristeza muestra que comprende la belleza del llamado, pero no consigue desprenderse de ello. Los tres evangelios subrayan la misma tensión: este hombre desea la vida eterna, pero no está dispuesto a soltar lo que le impide recibirla.

En estos relatos, el Mesías Jesús revela que el verdadero obstáculo no es la riqueza en sí misma, sino el apego del corazón. El hombre rico se convierte en la imagen de quien quiere entrar en el Reino conservando el control de su vida. El Mesías Jesús, en cambio, llama a una libertad radical, basada en la confianza y el desapego. El contraste entre el amor del Mesías Jesús y la tristeza del hombre confiere a la escena una profundidad humana y espiritual excepcional.

Nota complementaria