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La parábola de la cizaña y el trigo
La parábola de la cizaña y el trigo (Mateo 13.24-30), exclusiva de Mateo, enseña la coexistencia del bien y del mal en el mundo hasta el juicio final. Jesús ilustra en ella la paciencia de Dios, que aplaza la separación entre justos y malvados hasta la cosecha escatológica, confiada a los ángeles. Esta parábola forma parte de una profunda reflexión bíblica sobre la aparente prosperidad de los malvados, compartida por Habacuc, Asaf, Jeremías y Job.
Job 21.7-13 (Reina-Valera 1909) :¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.Salen sus chiquitos como manada, y sus hijos andan saltando.Al son de tamboril y de cítara saltan, y se huelgan al son del órgano.Gastan sus días en bien, y en un momento descienden á la sepultura.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org