Études 1 à 3
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PER330
Llega la tropa dirigida por Judas Iscariote
El artículo trata del arresto de Jesús por Judas Iscariote en el huerto de Getsemaní, tal como se describe en los Evangelios. Analiza el contexto y las implicaciones de este acontecimiento clave en la pasión de Jesús, explorando los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
San Mateo 26.47-56 (Reina-Valera 1909) :Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras, que así conviene que sea hecho?En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER331
El arresto
Este artículo trata del arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní, tal como lo relatan los Evangelios. Destaca la traición de Judas y la reacción de los soldados ante la declaración de Jesús, que revela su dominio de la situación.
San Mateo 26.48-50 (Reina-Valera 1909) :Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER334
La huida de los discípulos
El artículo analiza la huida de los discípulos durante el arresto de Jesús, subrayando su miedo y la serenidad de Jesús. Detalla el arresto en el huerto de Getsemaní, la interpretación de los Evangelios y el contraste entre el pánico de los discípulos y la soberanía de Jesús.
Marcos 14.32-52 (Reina-Valera 1909) :Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á tomarme?Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron:Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org