• Salida hacia Betania, al otro lado del Jordán

    El artículo relata el viaje de Jesús de Jerusalén a Betania, con etapas en Betania, al otro lado del Jordán, y en Jericó, donde realiza milagros. Retrasado deliberadamente, Jesús llega y resucita a Lázaro, lo que desencadena una reacción de las autoridades religiosas.

    Juan 11.1-44 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
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  • Enseñanza sobre el divorcio

    El artículo analiza la enseñanza de Jesús sobre el divorcio, basándose en los evangelios de Mateo y Marcos. Sitúa esta enseñanza en el contexto cronológico del ministerio de Jesús entre Janucá y Pascua, y ofrece un análisis profundo de las implicaciones espirituales de sus enseñanzas más allá de los simples debates jurídicos.

    San Mateo 19.3-12 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.
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  • El Mesías Jesús bendice a los niños pequeños

    El artículo examina cómo Jesús bendice a los niños, en Betania, después de la fiesta de la Dedicación. Este acontecimiento se describe en los evangelios sinópticos y muestra la importancia de los niños en el Reino de Dios, a pesar de las reticencias de los discípulos.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  • La salvación y las riquezas

    Este artículo explora las enseñanzas de Jesús sobre la riqueza y la salvación, a partir de acontecimientos bíblicos entre Janucá y Pascua. Relatos de curaciones y llamamientos, como la historia de Bartimeo y Zaqueo, arrojan luz sobre la misión de Jesús en Jericó, marcada por la resurrección de Lázaro y sus profundas implicaciones.

    Marcos 10.23-27 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
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  • La recompensa de los apóstoles

    El artículo explora las recompensas de los apóstoles según los Evangelios entre Janucá y Pascua. Jesús se desplaza a Jericó y cerca del Jordán, sanando y enseñando, y en particular resucitando a Lázaro. Estas acciones provocan una reacción hostil de las autoridades religiosas.

    Juan 11.1-44 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
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  • El Mesías Jesús anuncia de nuevo su muerte y su resurrección

    Este artículo examina el período entre Janucá y Pésaj, destacando las enseñanzas de Jesús, su predicción de su muerte y resurrección, y milagros como la resurrección de Lázaro, que suscitaron esperanza y conflicto.

    San Mateo 20.17-19 (Reina-Valera 1909) :
    Y subiendo Jesús á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes y á los escribas, y le condenarán á muerte;Y le entregarán á los Gentiles para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercer día resucitará.
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  • La petición de Salomé, la mujer de Zebedeo, para sus hijos

    El artículo trata de la petición de Salomé para sus hijos y del recorrido geográfico de Jesús. Este relato se sitúa en febrero del año 33, durante el viaje de Jesús de Jericó a Betania. El acontecimiento marca la tensión entre la comprensión humana y las profecías. Jesús anuncia su muerte inminente al responder a Salomé, lo que revela los valores espirituales del reino de Dios.

    Juan 11.7-10 (Reina-Valera 1909) :
    Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
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  • Zaqueo quiere ver al Mesías Jesús

    El artículo explora la historia de Zaqueo en Jericó, quien, deseoso de ver a Jesús, sube a un sicómoro. Jesús se fija en Zaqueo y se aloja en su casa, encarnando su misión de redención. Este relato se inserta en el período entre Janucá y Pascua, e incluye acontecimientos clave como el milagro de Lázaro. El artículo presenta un análisis exegético y teológico, subrayando la dimensión universal del mensaje de Jesús.

    Juan 11.1-17 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.
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  • La parábola de las minas

    Este estudio trata de la parábola de las minas de Lucas 19.11-27, una historia contada por Jesús en Jericó, que destaca el período entre Janucá y Pascua. Examina la cronología de los acontecimientos en el ministerio de Jesús, incluidos sus encuentros con Lázaro, Bartimeo y Zaqueo.

    Juan 11.1-3 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.
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