PER347

Los diversos malos tratos y la flagelación

PER347 analiza la flagelación y los ultrajes infligidos a Jesús en el pretorio de Poncio Pilato, el viernes por la mañana de la Pasión. Práctica romana normalizada que precedía a la crucifixión, este suplicio va acompañado de las burlas de los soldados (corona de espinas, manto de púrpura). El artículo compara los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan con un enfoque sinóptico, subrayando la violencia institucional romana y la dignidad conservada por Jesús a pesar de los ultrajes.

11 min flagelación ultrajes Pasión de Jesús pretorio Poncio Pilato 18 versículos 4 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 27.26-31 (Reina-Valera 1909)

Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.

Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla;

Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana;

Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos!

Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza.

Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Marcos
Marcos 15.16-20 (Reina-Valera 1909)

Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte.

Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,

Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!

Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.

Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

Lucas
San Lucas 23.23-25 (Reina-Valera 1909)

Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían.

Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;

Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.

Juan
Juan 19.1-4 (Reina-Valera 1909)

ASÍ que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó.

Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéronla sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana;

Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de bofetadas.

Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La ciudad de Jerusalén, el pretorio ante el palacio de Pilato

Fecha: el viernes 1 de abril, muy temprano por la mañana

Modo de proceder: Seguimos ahora a Marcos

Nota sobre el modo de proceder: Mateo y Juan retoman esta información

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del viernes

Poncio Pilato ordena que Jesús sea azotado, esperando sin duda que las autoridades religiosas se conformaran con este castigo.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_20 El regreso ante Poncio Pilato ocurre hacia las 8 h. Marcos 15.6-19; San Mateo 27.15-30; San Lucas 23.13-25; Juan 18.39-40; Juan 19.1-16.

_21 La multitud, reunida ante el palacio de Poncio Pilato, exige la crucifixión. San Mateo 27.22 ; Marcos 14.11-15 ; San Lucas 23.23 ; Juan 19.15.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

La flagelación infligida a Jesús se inscribe en las prácticas romanas reservadas a los condenados a la crucifixión. Este suplicio, de una violencia extrema, precedía por lo general a la ejecución y debilitaba considerablemente al condenado, que moría más rápidamente en la cruz; algunos incluso sucumbían antes de llegar a la cruz. No se trataba de un exceso aislado, sino de un procedimiento asumido y banalizado por los soldados (San Mateo 27.26; Juan 19.1).

Después de la flagelación, los soldados añaden al sufrimiento físico una humillación voluntaria. Visten a Jesús con un manto, le ponen una corona de espinas en la cabeza y se burlan de él saludándolo como «rey de los judíos» (Marcos 15.17-19; Juan 19.2-3). Este gesto subraya irónicamente el motivo de su condena, puesto en ridículo por los mismos que lo ejecutan.

Lejos de ser un simple castigo, estos ultrajes revelan una voluntad de rebajar y aniquilar. Sin embargo, a pesar de la intensidad de los golpes y de las ofensas, Jesús permanece consciente y dueño de sí mismo. Los relatos evangélicos muestran que conserva la capacidad de hablar y de interactuar hasta el momento de la crucifixión, lo que subraya a la vez la dureza del suplicio y su excepcional resistencia (Juan 19.4).