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El bautismo de Jesús, el Mesías

El artículo detalla el bautismo de Jesús por Juan el Bautista, un acontecimiento significativo que marca el comienzo del ministerio mesiánico de Jesús. Celebrado en Betania al otro lado del Jordán, este bautismo expresa la continuidad entre las obras de Juan y Jesús, simbolizando su misión espiritual. La Trinidad se manifiesta durante este acto, lo que subraya su importancia teológica y su ejemplo para las generaciones futuras.

7 min bautismo Mesías Jesús Juan el Bautista Trinidad 5 versículos 5 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 3.13-17 (Reina-Valera 1909)

Entonces Jesús vino de Galilea á Juan al Jordán, para ser bautizado de él.

Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes á mí?

Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.

Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.

Marcos
Marcos 1.9-11 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán.

Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.

Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.

Lucas
San Lucas 3.21-23 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fué bautizado; y orando, el cielo se abrió,

Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

Y el mismo Jesús comenzaba á ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fué hijo de Elí,

Juan
Juan 1.32-34 (Reina-Valera 1909)

Y Juan dió testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.

Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.

Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 29

Lugar: Betania (Betábara) al otro lado del Jordán, al norte de Jerusalén

Fecha: La fiesta de Yom Kipur (el gran perdón), el 4 de octubre del año 29

Procedimiento: Seguimos a Marcos

Nota sobre el procedimiento: La cronología de Marcos es la más precisa

Ida de Jesús, el Mesías, a Betania

Juan el Bautista actuaba en distintos lugares según el nivel del agua del Jordán. Parece que el bautismo de Jesús, el Mesías, tuvo lugar en Betania al otro lado del Jordán.

El bautismo de Jesús, el Mesías

Bautismo de Jesús

Comentarios

Sabemos que Jesús, el Mesías, residía en Nazaret, en Galilea. En un momento dado, al oír hablar de la fama de Juan el Bautista, decidió ir a Judea para encontrarse con aquel profeta y ser bautizado.

Varios de sus futuros discípulos ya habían seguido ese camino. Jesús sabía que Juan el Bautista era el gran profeta que anunciaba su venida, el Mesías sacerdotal. Conocía los relatos de su madre, los textos judíos y la fama del profeta, pero también poseía ese conocimiento inherente a su naturaleza divina.

Pero ¿por qué tenía que ser bautizado por Juan?

Este bautismo no pretendía sustituir los sacrificios del templo; simbolizaba el arrepentimiento y no la redención. Se dirigía a personas arrepentidas que deseaban abandonar su antigua vida para emprender un nuevo camino. No era el caso de Jesús, el Mesías, que nunca había pecado.

Este acto marcaba el vínculo entre los dos mesías y, sobre todo, la continuidad de la obra de Juan el Bautista. Así, el tiempo de Jesús, el Mesías, comienza cuando termina el de Juan el Bautista. Por los escritos de Mateo resulta evidente que los dos hombres no competían; Juan el Bautista reconocía la superioridad de Jesús.

Este bautismo no se parecía a ningún otro. La manifestación sobrenatural que siguió a la inmersión de Jesús confirmó a Juan el Bautista su condición mesiánica. La presencia simultánea de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo ilustraba la unidad de la Trinidad.

Parece que los dos hombres estaban solos durante este bautismo. Después, Jesús se instaló temporalmente en esa región y mostró a sus primeros discípulos dónde residía.

Juan el Bautista aporta una precisión importante: Jesús, el Mesías, introducirá un nuevo bautismo (véase Anexo ANN017 : Los bautismos). Al principio, Juan el Bautista duda en bautizar a Jesús, consciente de la paradoja de la situación. Sin embargo, convencido por los argumentos de Jesús, finalmente acepta bautizarlo.

Al hacerse bautizar por Juan, Jesús confirma públicamente las enseñanzas y las acciones de este profeta. Así se integra en el plan divino, mostrando la continuidad con la misión de Juan. Juan el Bautista, perteneciente al linaje sacerdotal, reúne todas las condiciones necesarias para presentar este sacrificio simbólico, «el Cordero de Dios», destinado a morir por los pecados del mundo.

Este bautismo también constituye un ejemplo para todas las generaciones futuras e ilustra la importancia y el significado de este acto.

Mateo, Marcos y Lucas también ofrecen una interpretación coherente de esta manifestación. Destacan la presencia del Padre, manifestada por la voz, del Espíritu Santo, simbolizado por la paloma, y del Hijo, Jesús, el Mesías. Así, la Trinidad está presente en este gran acontecimiento que marca el comienzo del ministerio de Jesús.

En ese momento, Jesús está terminando su trigésimo año. Este período es significativo en relación con Números 4.3, que establece una edad mínima de treinta años para asumir responsabilidades sacerdotales. Este detalle se repite cinco veces en el capítulo, subrayando su importancia jurídica. Juan el Bautista, seis meses mayor que Jesús, tenía por tanto la edad requerida para legitimar sus acciones.

Observamos que todo transcurre conforme a las profecías de Daniel. Conociendo estos textos, Jesús no podía ignorar ni la duración de su ministerio ni las circunstancias de su futura muerte. Se compromete, pues, con un plan establecido desde mucho antes por su Padre celestial.

El carpintero comienza ahora su ministerio, que representa el propósito último de su venida y de su vida. Para conocer el lugar exacto del bautismo y la cronología de los acontecimientos, hay que acudir al relato complementario del Evangelio según Juan.

Las indicaciones del Evangelio según Juan sugieren que los discípulos no presenciaron el bautismo de Jesús. Solo al día siguiente, Andrés y otro discípulo, seguramente el apóstol Juan, después de escuchar el testimonio de Juan el Bautista, deciden seguir a Jesús y pasar la tarde con él.