Estudios 1 a 3
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PER357
La muerte del Mesías Jesús
La perícopa PER357 analiza la muerte de Jesús en la cruz en el Gólgota, el viernes 1 de abril del año 33, hacia las 15 h, a partir de los cuatro relatos evangélicos. Mateo y Marcos son muy cercanos; Lucas relata las últimas palabras de Jesús y la reacción del centurión; Juan, testigo directo, precisa los acontecimientos posteriores a la muerte y su cumplimiento profético. El artículo incluye una cronología precisa de los tres días y tres noches según el calendario judío.
Marcos 15.23 (Reina-Valera 1909) :Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER358
Las precisiones de Juan
Juan 19.31-37 relata detalles exclusivos sobre los acontecimientos posteriores a la muerte de Jesús: la petición de las autoridades judías de retirar los cuerpos antes del sábado de la Pascua, el crurifragium aplicado a los ladrones pero no a Jesús, que ya estaba muerto, y la lanza que le atravesó el costado. Juan, testigo ocular, atestigua la realidad de la muerte de Cristo y el cumplimiento de las Escrituras sobre el Cordero pascual.
San Lucas 23.44 (Reina-Valera 1909) :Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER361
José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús
José de Arimatea, miembro destacado del Sanedrín y discípulo secreto de Jesús, pide con valentía a Pilato la entrega del cuerpo del Crucificado. Acompañado de Nicodemo, organiza una sepultura digna en su propio sepulcro nuevo, antes de que comience el sábado. Este episodio, atestiguado por los cuatro evangelios, ilustra el paso de la discreción a un acto público de fe en el momento en que los discípulos más cercanos permanecen ocultos.
Juan 19.31-42 (Reina-Valera 1909) :Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él.Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno.Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesús.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org