El último día hasta la crucifixión 1 estudio
Las contradicciones 2 estudios
Milagros 1 estudio
El último día hasta la crucifixión
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PER357
La muerte del Mesías Jesús
La perícopa PER357 analiza la muerte de Jesús en la cruz en el Gólgota, el viernes 1 de abril del año 33, hacia las 15 h, a partir de los cuatro relatos evangélicos. Mateo y Marcos son muy cercanos; Lucas relata las últimas palabras de Jesús y la reacción del centurión; Juan, testigo directo, precisa los acontecimientos posteriores a la muerte y su cumplimiento profético. El artículo incluye una cronología precisa de los tres días y tres noches según el calendario judío.
Juan 19.33 (Reina-Valera 1909) :Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Las contradicciones
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CTD042
¿Qué dice el centurión cuando Jesús muere?
El artículo explora la aparente contradicción en los Evangelios sobre las palabras del centurión ante la muerte de Jesús. Mientras que Lucas insiste en la inocencia, Marcos subraya el reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios. Estas perspectivas revelan la pluralidad teológica de los Evangelios, que dan cuenta de la inocencia de Jesús y de su muerte salvadora. Los evangelistas recogen palabras significativas según sus objetivos teológicos.
Marcos 1.11 (Reina-Valera 1909) :Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
CTD045
¿Acudió el centurión personalmente a Jesús?
El artículo examina una contradicción entre Mateo y Lucas sobre el encuentro entre Jesús y el centurión en Cafarnaún. Mateo describe un encuentro directo, mientras que Lucas menciona intermediarios. Las diferencias se explican por el principio de representación, la progresión de los acontecimientos y los estilos de redacción divergentes. Estas variaciones no modifican el fondo de los relatos.
San Lucas 7.2-10 (Reina-Valera 1909) :Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR012
Curación del siervo del centurión
El artículo explora la sanidad del siervo del centurión, relatada en los Evangelios de Mateo y de Lucas. El centurión demuestra una fe excepcional, esperando una sanidad por la palabra de Jesús. Los relatos difieren en los detalles de la interacción, poniendo de relieve la humildad y la respetabilidad del centurión y la compasión de Jesús.
San Lucas 7.1-10 (Reina-Valera 1909) :Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum.Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org