PER367

Las mujeres advierten a los discípulos

La perícopa 367 examina el momento en que las mujeres advierten a los discípulos de la resurrección, cotejando Mateo 28.8, Marcos 16.9-11, Lucas 24.9-11 y Juan 20.2. Aparece una divergencia notable: María Magdalena parece ignorar el mensaje de los ángeles, a diferencia de las otras mujeres. La hipótesis de una partida temprana de María antes de la aparición angélica permite armonizar los relatos y explicar su persistente incomprensión ante el sepulcro vacío.

36 min resurrección mujeres en el sepulcro María Magdalena ángeles sepulcro vacío 54 versículos 4 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 28.8 (Reina-Valera 1909)

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y mientras iban á dar las nuevas á sus discípulos,

Marcos
Marcos 16.9-11 (Reina-Valera 1909)

Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.

Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.

Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.

Lucas
San Lucas 24.9-11 (Reina-Valera 1909)

Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.

Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, las que dijeron estas cosas á los apóstoles.

Mas á ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.

Juan
Juan 20.2 (Reina-Valera 1909)

Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La casa de María, madre de Marcos, en Jerusalén

Fecha: el domingo 3 de abril, por la mañana

Procedimiento: Continuamos con Mateo

Nota sobre el procedimiento: Marcos y Lucas también anotan este hecho extraordinario; Juan señala una diferencia.

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del domingo

Las mujeres llevan a los discípulos el testimonio del sepulcro vacío y del mensaje de los ángeles.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_29 Queda por tratar un último detalle: el Mesías Jesús había hablado de resurrección, por lo que es más prudente poner guardias ante el sepulcro. Esa es la petición formulada a Pilato el mismo día del ; nada detiene a estos fervientes religiosos. San Mateo 27.62-66.

_30 La resurrección tiene lugar el domingo por la mañana, al amanecer. Tenemos, pues, los 3 días y 3 noches según el cómputo inclusivo judío. San Mateo 28.2-4 ; Marcos 16.2-4 ; San Lucas 24.1-3. Tenemos en cuenta la noche en pleno mediodía.

_31 Ahora vienen las diversas apariciones del Mesías Jesús, vivo, a partir del domingo 3 de abril del año 33, muy de mañana. Juan 20.11-18 ; San Mateo 28.8-10 ; Marcos 16.8 ; Juan 20.24-34 ; Marcos 16.13-14 ; San Lucas 24.13-35 ; Marcos 16.14 ; San Lucas 24.36-49 ; Juan 20.26-31 ; Juan 21.1-14.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

1- Una diferencia aparente entre los relatos

Aparece una diferencia notable entre los relatos de los Evangelios sinópticos y el de Juan en cuanto al estado de ánimo de las mujeres en la mañana de la resurrección.

Mateo relata que, tras recibir el mensaje de los ángeles, las mujeres salen del sepulcro «con temor y gran gozo» (San Mateo 28.8). Marcos indica también que un joven vestido de blanco les anuncia: «Ha resucitado, no está aquí» (Marcos 16.5-6). Lucas precisa por su parte que dos hombres con vestiduras resplandecientes recuerdan a las mujeres las palabras que Jesús había pronunciado acerca de su muerte y de su resurrección (San Lucas 24.4-8).

Sin embargo, el relato de Juan parece presentar una situación distinta. María Magdalena aparece profundamente conmocionada. Cuando se reúne con Pedro y con el discípulo amado, no menciona ni a los ángeles ni la resurrección, sino que se limita a declarar: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto» (Juan 20.2). Más tarde aún, mientras está de pie ante el sepulcro vacío, llora y repite que ignora dónde ha sido depositado el cuerpo (Juan 20.11-13).

2- La hipótesis de una partida temprana de María Magdalena

Esta divergencia aparente puede explicarse por la hipótesis de que María Magdalena se separó del grupo nada más llegar al sepulcro.

Tras constatar que la piedra había sido removida (Juan 20.1), habría concluido de inmediato que el cuerpo de Jesús había sido sustraído y habría partido a avisar a Pedro y a Juan sin esperar más. Las otras mujeres habrían continuado entonces su visita al sepulcro y recibido el mensaje de los ángeles (San Mateo 28.5-7; Marcos 16.5-7; San Lucas 24.4-8).

Aunque no pueda demostrarse con certeza, esta hipótesis tiene la ventaja de explicar por qué María Magdalena sigue creyendo en la desaparición del cuerpo y por qué no transmite ningún anuncio sobre la resurrección cuando se encuentra con los dos discípulos.

3- La ignorancia inicial de María Magdalena

Si María Magdalena ya hubiera oído las palabras de los ángeles que afirmaban que Jesús había resucitado, sería más difícil explicar su persistente incomprensión.

Su testimonio sigue centrado en la desaparición del cuerpo: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto» (Juan 20.2). Incluso después de la partida de Pedro y de Juan, sigue llorando ante el sepulcro y responde a los ángeles, y luego al propio Jesús, que todavía busca el cuerpo de su Maestro (Juan 20.11-15).

Esta actitud parece mostrar que aún no había comprendido plenamente lo que acababa de suceder, lo cual corresponde además a la incomprensión general de los discípulos ante los repetidos anuncios de la resurrección (San Lucas 18.31-34; Juan 20.9).

4- La cuestión de los desplazamientos de los distintos grupos

Otra dificultad consiste en entender cómo pudieron Pedro y Juan ir al sepulcro sin encontrarse con las mujeres que habían recibido el anuncio de los ángeles.

Los Evangelios no proporcionan ningún detalle preciso sobre los itinerarios seguidos ni sobre el tiempo exacto transcurrido entre los distintos desplazamientos. Jerusalén estaba entonces especialmente concurrida a causa de la fiesta de la Pascua (Juan 19.31), y los acontecimientos pudieron sucederse con rapidez.

Por otra parte, los discípulos vivían con temor a las autoridades religiosas que habían obtenido la condena de Jesús (Juan 20.19). Es, pues, perfectamente posible que los distintos grupos tomaran caminos diferentes o que se cruzaran sin llegar a encontrarse.

5- La desaparición de los ángeles

Los relatos evangélicos ya no mencionan la presencia de los ángeles tras su mensaje a las mujeres. Mateo precisa simplemente que ellas salieron rápidamente del sepulcro para anunciar la noticia a los discípulos (San Mateo 28.8). Marcos subraya su emoción y su turbación (Marcos 16.8), mientras que Lucas relata que informaron después a los apóstoles de todo lo que habían visto y oído (San Lucas 24.9-10).

Parece, pues, verosímil que los ángeles hubieran desaparecido antes de la llegada de Pedro y de Juan, lo que explicaría su ausencia en las observaciones referidas por estos dos discípulos (Juan 20.3-10).

6- Las perspectivas propias de cada evangelista

Cada evangelista pone el acento en personajes distintos y selecciona los elementos que sirven a su propósito.

Mateo insiste más en el grupo de las mujeres en su conjunto (San Mateo 28.1-10). Marcos presenta un relato más condensado y presta especial atención a María Magdalena (Marcos 16.9). Lucas menciona varias testigos femeninas, entre ellas María Magdalena, Juana y María, madre de Santiago (San Lucas 24.10). Juan, por su parte, centra principalmente su relato en la experiencia personal de María Magdalena (Juan 20.1-18).

Estas diferencias de perspectiva no constituyen contradicciones, sino que atestiguan la complementariedad de los relatos evangélicos.

7- Las otras mujeres antes del encuentro con Jesús

Cuando salen del sepulcro, las otras mujeres aún no han visto a Cristo resucitado. Solo saben que el sepulcro está vacío y que han recibido de los ángeles el anuncio de su resurrección (San Mateo 28.5-7; San Lucas 24.6-8).

Solo después Jesús se les aparecerá personalmente y ellas se postrarán ante él (San Mateo 28.9-10).

María Magdalena, en cambio, parece haber abandonado el lugar antes de este primer anuncio angélico y volverá más tarde al sepulcro, donde recibirá a su vez una revelación particular (Juan 20.11-18).

8- El carácter sintético del relato de Marcos

También es posible que Marcos haya agrupado varios episodios en un relato más sintético. Menciona la aparición de Cristo resucitado a María Magdalena (Marcos 16.9) sin detallar todas las etapas intermedias que Juan refiere con mayor extensión.

Juan distingue claramente la primera visita de María, cuando aún cree en la desaparición del cuerpo (Juan 20.2), de su segunda presencia en el sepulcro, durante la cual ve a los ángeles y luego encuentra personalmente al Señor resucitado (Juan 20.11-18).

9- Los distintos testimonios de las mujeres

Lucas precisa que las mujeres anunciaron estos acontecimientos a los apóstoles (San Lucas 24.9-10). Entre ellas se encontraba María Magdalena, pero nada obliga a pensar que estuviera con el grupo durante el primer relato.

Es, pues, posible que las otras mujeres informaran a los discípulos antes que ella, mientras que María Magdalena, retenida más tiempo en el sepulcro por su encuentro personal con el Resucitado, aportó después su propio testimonio: «He visto al Señor» (Juan 20.18).

10- Una posible armonización de los relatos

Así, la hipótesis de una partida temprana de María Magdalena ofrece una explicación coherente de las diferencias de perspectiva observadas entre los cuatro Evangelios.

Sin pretender resolver todas las dificultades cronológicas, permite comprender la ignorancia inicial de María Magdalena acerca de la resurrección, su actitud de tristeza descrita por Juan, así como la diversidad de los testimonios referidos por los evangelistas.

Lejos de constituir contradicciones irreconciliables, estas diferencias de presentación atestiguan más bien la independencia y la complementariedad de las tradiciones evangélicas, que convergen todas en una misma afirmación fundamental: el sepulcro está vacío y Jesús ha resucitado (San Mateo 28.6; Marcos 16.6; San Lucas 24.6; Juan 20.1-18).