Estudios 1 a 2
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PER151
El Mesías Jesús apacigua la tempestad
Tras una intensa jornada de enseñanza, Jesús cruza el lago de Tiberíades con sus discípulos. Estalla una violenta tempestad que amenaza con hundir la barca. Despertado por los discípulos presas del pánico, Jesús ordena a los elementos que callen y enseguida se instala una gran calma. Este episodio, relatado por Mateo, Marcos y Lucas, revela la autoridad divina de Jesús sobre la naturaleza y enseña la importancia de una fe inquebrantable incluso en medio de las pruebas.
San Mateo 8.23-27 (Reina-Valera 1909) :Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER152
La curación del endemoniado de Gadara
La perícopa 152 relata la curación del endemoniado de Gadara, referida por Mateo (8.28-34), Marcos (5.1-20) y Lucas (8.26-40). Jesús llega al territorio de Gadara, se encuentra con hombres poseídos que viven entre los sepulcros y libera a los demonios enviándolos a una piara de cerdos que se ahogan en el lago. Este episodio manifiesta el poder soberano del Mesías sobre las fuerzas demoníacas y su ministerio que se extiende más allá de las fronteras de Israel.
San Mateo 8.28-34 (Reina-Valera 1909) :Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
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ANN020
La regulación de la pesca
El artículo detalla la pesca en tiempos de Jesús, en particular en el lago de Tiberíades, en Galilea, examinando su importancia económica y espiritual. Describe las…