Étude 1 sur 2 · Le Messie Jésus apaise la tempête

  1. Étude 1 : Le Messie Jésus apaise la tempête
  2. Étude 2 : Le Messie Jésus calme la tempête

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • El Mesías Jesús apacigua la tempestad

    Tras una intensa jornada de enseñanza, Jesús cruza el lago de Tiberíades con sus discípulos. Estalla una violenta tempestad que amenaza con hundir la barca. Despertado por los discípulos presas del pánico, Jesús ordena a los elementos que callen y enseguida se instala una gran calma. Este episodio, relatado por Mateo, Marcos y Lucas, revela la autoridad divina de Jesús sobre la naturaleza y enseña la importancia de una fe inquebrantable incluso en medio de las pruebas.

    Marcos 4.35-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y les dijo aquel día cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos.Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía.Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
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Milagros

  • El Mesías Jesús calma la tempestad

    Este artículo examina cómo, a través de Mateo 8.23-27, Marcos 4.35-41 y Lucas 8.22-25, Jesús calma una tempestad, mostrando su poder divino. Los relatos subrayan la reacción asustada de los discípulos y la importancia de la fe, con variaciones que reflejan las perspectivas propias de cada evangelista.

    Marcos 4.35-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y les dijo aquel día cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos.Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía.Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
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