Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas 1 estudio
La última semana antes del arresto 1 estudio
Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas
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PAR012
Los dos hijos
El artículo analiza la parábola de los dos hijos de Mateo 21.28-32. Esta parábola ilustra que la verdadera obediencia a Dios importa más que las simples palabras. El arrepentimiento sincero, aun tardío, abre el acceso al Reino de Dios, a diferencia de las promesas incumplidas. Jesús utiliza este relato para confrontar a las autoridades religiosas de su tiempo y subraya la importancia de la acción sincera.
San Mateo 21.28-32 (Reina-Valera 1909) :Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña.Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fué.Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
La última semana antes del arresto
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La parábola de los dos hijos
La parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), relatada únicamente por Mateo, se sitúa en el Templo de Jerusalén durante la última semana de Jesús. Contrapone dos actitudes: prometer sin actuar frente a negarse y luego obedecer. Jesús desenmascara en ella la hipocresía de los jefes religiosos y anuncia que los pecadores arrepentidos entran antes que ellos en el Reino. Un llamado universal a la humildad y al arrepentimiento sincero.
Juan 3.16-17 (Reina-Valera 1909) :Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org