Étude 1 sur 2 · La guérison du serviteur de l’officier romain

  1. Étude 1 : La guérison du serviteur de l’officier romain
  2. Étude 2 : Le serviteur impitoyable

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • La curación del siervo del oficial romano

    El artículo explora la curación por Jesús del siervo de un oficial romano en Cafarnaún, una demostración de fe extraordinaria y de la autoridad de Jesús sobre todos los pueblos.

    Juan 4.46-54 (Reina-Valera 1909) :
    Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.
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Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas

  • El siervo despiadado

    La parábola del siervo despiadado en Mateo 18:23-35 enseña que el perdón divino recibido debe convertirse en perdón ofrecido. Revela la distancia entre la generosidad divina y la dureza humana. El perdón es esencial para manifestar la misericordia divina en el Reino de Dios.

    San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :
    Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
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