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Las palabras del Mesías Jesús a la multitud durante el arresto

Este artículo examina el arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní, destacando su serenidad y su voluntad de cumplir el plan divino. Mediante sus palabras, pone de manifiesto las contradicciones de las autoridades religiosas y subraya su dominio de la situación, revelando su misión redentora por amor a la humanidad.

15 min encarcelamiento Getsemaní Jesús Mesías Evangelios 22 versículos 4 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 26.55-56 (Reina-Valera 1909)

En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.

Marcos
Marcos 14.48-49 (Reina-Valera 1909)

Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á tomarme?

Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.

Lucas
San Lucas 22.52-53 (Reina-Valera 1909)

Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?

Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El huerto de Getsemaní, al pie del monte de los Olivos, frente a la ciudad de Jerusalén

Fecha: el viernes 1 de abril, muy temprano por la mañana

Modo de proceder: Seguimos ahora a Marcos

Nota sobre el modo de proceder: Mateo, Lucas y Juan también relatan este acontecimiento

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del viernes

Jesús el Mesías se dirige a la multitud que ha venido a arrestarlo; lejos de rebelarse, se limita a poner de relieve la incoherencia de las autoridades religiosas.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_8 Se detienen al pie del , en el huerto de Getsemaní. San Mateo 26.36; Marcos 14.32.

_9 Pasan una hora en oración, de las 2 a las 3 h. San Mateo 26.40.

_10 Llega la tropa dirigida por Judas Iscariote. Seguimos en la noche del jueves, antes del amanecer del viernes, hacia las 3 h. Marcos 14.43-52; San Mateo 26.47-56; San Lucas 22.47-53; Juan 18.2-12.

_11 El arresto tiene lugar en ese momento, hacia las 3 h 30. Estamos a unos 1 km del Templo. San Mateo 26.47; Marcos 14.43; San Lucas 22.47; Juan 18.3.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

Antes de ser llevado, Jesús el Mesías se dirige a la multitud que había venido a arrestarlo. Su intervención, lejos de ser un grito de protesta, actúa como una palabra que apacigua los ánimos exaltados. Les recuerda que enseñaba cada día en el Templo, a la vista de todos, sin esconderse jamás, y sin embargo nadie intentó arrestarlo entonces (San Mateo 26.55, Marcos 14.49, San Lucas 22.53).

Este contraste pone de manifiesto la hipocresía y el miedo de las autoridades religiosas, que eligieron la noche para actuar, lejos de la multitud que habría podido oponerse a este arresto injusto. Jesús el Mesías subraya que esta manera de proceder revela el dominio de las tinieblas, pues este es precisamente el momento en que el mal cree triunfar (San Lucas 22.53).

La multitud presente estaba compuesta en buena parte por siervos de los jefes religiosos, por miembros de la e incluso por soldados llegados como refuerzo. Su presencia muestra que las autoridades temían un tumulto, pues Jesús el Mesías gozaba de gran popularidad entre el pueblo (San Mateo 21.8-11). También sacerdotes y siguieron el cortejo, deseosos de asegurarse de que la operación se desarrollara según lo previsto. Todo había sido cuidadosamente organizado, porque la situación podía desbordarse en cualquier momento.

Sin embargo, la operación termina sin más violencia. Vuelve la calma, y varios de ellos comprenden que estuvieron a punto de provocar una revuelta. Nadie habría imaginado un arresto tan pacífico, sobre todo después del incidente con Pedro. Evidentemente, Jesús el Mesías es distinto de los culpables que suelen ser arrestados. Contrariamente a lo que cabría esperar ante tal injusticia, no muestra ninguna rebeldía. Al contrario, es él quien calma la situación, quien apacigua a la multitud, quien impide que sus discípulos luchen, quien incluso sana a uno de sus agresores (San Lucas 22.51). Todo esto revela que sigue siendo dueño de los acontecimientos, avanzando voluntariamente hacia lo que debe cumplirse según las Escrituras (San Mateo 26.56).

Jesús recuerda que su arresto no es fruto del azar ni la victoria de sus enemigos, sino el cumplimiento del plan divino. Se entrega libremente, por amor al mundo, para llevar a cabo la obra redentora anunciada desde hacía mucho tiempo (Juan 3.16-17). Su serenidad, su dominio de sí mismo y su compasión hacia quienes lo arrestan testimonian que es verdaderamente el Hijo de Dios. Donde todo podría haberse desbordado, trae la paz. Donde la violencia podría haber estallado, impone la calma. Donde las tinieblas parecen dominar, revela la luz de su misión.

Así, en estos pocos versículos, los Evangelios muestran a un Mesías que no sufre pasivamente su arresto, sino que lo atraviesa con una autoridad soberana y una dulzura desarmante. Es arrestado, pero es él quien conduce la escena. Está rodeado de armas, pero es él quien apacigua. Es acusado, pero es él quien cumple las Escrituras. Es verdaderamente el Hijo de Dios.