La última semana antes del arresto 1 estudio
Ministerio de Pedro 1 estudio
La última semana antes del arresto
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PER285
Curación de ciegos y cojos
Después de la purificación del Templo, Jesús sana a ciegos y cojos en el atrio, el lunes 28 de marzo del año 33. Solo Mateo relata este episodio. La multitud y los niños lo aclaman como Hijo de David, mientras que los sumos sacerdotes y los escribas, cada vez más hostiles, se indignan ante estas manifestaciones mesiánicas. Este episodio ilustra el contraste entre la fe del pueblo sencillo y el rechazo de las autoridades religiosas.
Juan 11.47-53 (Reina-Valera 1909) :Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Ministerio de Pedro
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ADA009
La curación del cojo
El artículo examina la sanidad del cojo en Hechos 3.1-11 por Pedro y Juan, situando el milagro en el contexto del templo de Jerusalén. Discute la importancia de esta sanidad como acto de testimonio y subraya la acción del Espíritu Santo tras Pentecostés en el ministerio de los apóstoles.
San Mateo 6.1-4 (Reina-Valera 1909) :MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org