• La curación del cojo

    El artículo examina la sanidad del cojo en Hechos 3.1-11 por Pedro y Juan, situando el milagro en el contexto del templo de Jerusalén. Discute la importancia de esta sanidad como acto de testimonio y subraya la acción del Espíritu Santo tras Pentecostés en el ministerio de los apóstoles.

    Hechos 3.1-11 (Reina-Valera 1909) :
    PEDRO y Juan subían juntos al templo á la hora de oración, la de nona.Y un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día á la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.Este, como vió á Pedro y á Juan que iban á entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna.Y Pedro, con Juan, fijando los ojos en él, dijo: Mira á nosotros.Entonces él estuvo atento á ellos, esperando recibir de ellos algo.Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos;Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando á Dios.Y todo el pueblo le vió andar y alabar á Dios.Y conocían que él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le había acontecido.Y teniendo á Pedro y á Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos.
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