Estudios 1 a 2
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Parábola de la oveja perdida
La parábola de la oveja perdida (Mt 18.10-14; Lc 15.3-7) la enseña Jesús en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C., poco antes de su partida definitiva de Galilea. Mateo pone el acento en la protección de los «pequeños» y en la voluntad divina de no perder a ninguno de ellos, mientras que Lucas subraya la alegría celestial por el pecador arrepentido. La figura del pastor remite a la misión mesiánica de Jesús, buen pastor que prepara a sus discípulos para su ausencia prometiéndoles un guía espiritual.
Juan 10.11-18 (Reina-Valera 1909) :Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
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Parábola del rey y del siervo
La parábola del rey y el siervo (Mt 18.23-35), narrada en Cafarnaún en septiembre del año 32, es exclusiva de Mateo. Ilustra la importancia capital del perdón al comparar una deuda inmensa de 10 000 talentos, cancelada por un rey misericordioso, con una pequeña deuda de 100 monedas que el siervo perdonado se niega a perdonar. La enseñanza central: quienes han sido perdonados por Dios deben perdonar a su vez, so pena de perder la gracia recibida.
San Mateo 18.15-22 (Reina-Valera 1909) :Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org