Étude 1 sur 4 · Départ pour Jérusalem et départ définitif de la Galilée

  1. Étude 1 : Départ pour Jérusalem et départ définitif de la Galilée
  2. Étude 2 : Le voyage par la Samarie
  3. Étude 3 : Les hommes qui veulent suivre le Messie Jésus
  4. Étude 4 : L’Evangile en Samarie

Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • Salida hacia Jerusalén y partida definitiva de Galilea

    PER208 describe la partida definitiva de Jesús y sus discípulos de Galilea el 3 de octubre del año 32, camino de Jerusalén para la fiesta de Sucot. Siguiendo el relato de Lucas, atraviesan Samaria en lugar de tomar el camino habitual del Jordán. Llegan el viernes por la tarde, 8 de octubre, enseñan en la explanada del Templo, y Jesús pronuncia su discurso sobre el agua en Hoshana Rabá el 13 de octubre. El grupo permanecerá en la región de Jerusalén seis meses, hasta la Pascua del 1 de abril del año 33.

    Juan 7.10 (Reina-Valera 1909) :
    Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
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  • El viaje por Samaria

    La perícopa 209 relata el viaje de Jesús y sus discípulos a través de Samaria, referido únicamente por Lucas. Al salir de Galilea el 3 de octubre del año 32 d. C., Jesús elige el camino samaritano, más corto, hacia Jerusalén. Algunas aldeas se niegan a acogerlo, lo que ilustra las tensiones entre judíos y samaritanos, mientras que otras lo aceptan. Este pasaje prefigura la misión universal y la futura evangelización de la región por los 70 discípulos.

    San Lucas 9.56 (Reina-Valera 1909) :
    Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.
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  • Los hombres que quieren seguir al Mesías Jesús

    Lucas 9.57-62 presenta a tres hombres que desean seguir al Mesías Jesús, cada uno con una condición o una vacilación. Jesús responde llamando a la renuncia a la comodidad material, a la primacía del Reino sobre los deberes familiares y a una determinación sin vuelta atrás. Este pasaje, exclusivo de Lucas, se sitúa durante el viaje por Samaria hacia Jerusalén y constituye un llamamiento radical a un compromiso total y sin concesiones con el Mesías.

    1 Reyes 19.19-21 (Reina-Valera 1909) :
    Y partiéndose él de allí, halló á Eliseo hijo de Saphat, que araba con doce yuntas delante de sí; y él era uno de los doce gañanes. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto.Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Ruégote que me dejes besar mi padre y mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve: ¿qué te he hecho yo?Y volvióse de en pos de él, y tomó un par de bueyes, y matólos, y con el arado de los bueyes coció la carne de ellos, y dióla al pueblo que comiesen. Después se levantó, y fué tras Elías, y servíale.
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Ministerio de Pedro

  • El Evangelio en Samaria

    Tras la muerte de Esteban, la persecución dispersa a los creyentes de Jerusalén, que anuncian el Evangelio dondequiera que van. Felipe se dirige a Samaria y predica allí con poder. Lucas muestra que esta dispersión cumple el programa misionero anunciado por Jesús en Hechos 1.8. Samaria, durante mucho tiempo separada de Israel, recibe por fin la Buena Noticia. Felipe, uno de los Siete, se convierte en el primer evangelista oficialmente designado del Nuevo Testamento.

    Juan 4.5-42 (Reina-Valera 1909) :
    Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.Y creyeron muchos más por la palabra de él.Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
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