La cuestión de los censos mencionados en los relatos evangélicos constituye uno de los puntos más debatidos de la cronología del Nuevo Testamento. El evangelio según Lucas asocia explícitamente el nacimiento de Jesús con un censo ordenado bajo la autoridad de Cirenio, gobernador de Siria (San Lucas 2.1-2). Ahora bien, las fuentes históricas clásicas sitúan un censo bien atestiguado bajo Cirenio en el año 6 d. C., es decir, varios años después de la muerte de Herodes el Grande.
Esta aparente dificultad ha dado lugar a diversos intentos de explicación, que van desde cuestionar el testimonio lucano hasta propuestas de armonización histórica. El presente estudio adopta como punto de partida las siguientes hipótesis: la muerte de Herodes el Grande en el año 1 a. C. y el nacimiento de Jesús en el año 2 a. C. En este marco es posible volver a examinar los datos disponibles privilegiando la hipótesis de dos censos distintos vinculados a Cirenio.