Este estudio constituye uno de los elementos de nuestra investigación dedicada a establecer una cronología de la vida del Mesías Jesús a partir de la profecía de las setenta semanas de Daniel (Daniel 9.24-27). Debe entenderse en relación con los demás estudios de esta serie, cada uno de los cuales aporta datos complementarios históricos, calendarios y bíblicos. El conjunto de estos trabajos forma un análisis coherente que pretende reconstruir, con la mayor precisión posible, la sucesión de los acontecimientos relatados en los Evangelios.
El estudio cronológico de las profecías bíblicas, y en particular las de Daniel y Esdras, ocupa un lugar central en la comprensión de la historia de la salvación. En efecto, el profeta Daniel anuncia que «setenta semanas están determinadas» sobre el pueblo y sobre la ciudad santa (Daniel 9.24), un período de 490 años que conduce hasta la venida y la muerte del Mesías (Daniel 9.26).
Identificar el punto de partida exacto de este cómputo profético es, por tanto, esencial para todo intento serio de reconstrucción cronológica de la vida de Jesucristo. Entre las diversas hipótesis propuestas, el decreto atribuido al rey Artajerjes, referido en Esdras 7.8-9, aparece como uno de los candidatos más plausibles para marcar el comienzo de las setenta semanas.
El presente estudio se propone examinar con precisión los datos textuales, históricos y calendarios relacionados con este episodio. Procura determinar la fecha exacta del 1 de nisán del séptimo año de Artajerjes, fecha en la que Esdras salió de Babilonia tras recibir la autorización real. Este planteamiento exige tener en cuenta las limitaciones del calendario hebreo antiguo, los límites de las reconstrucciones astronómicas modernas y los matices históricos del reinado de los soberanos persas.
Proseguimos este análisis con la convicción expresada por la Escritura de que Dios dirige el curso de la historia y establece los tiempos según su designio:
Es desde esta perspectiva como consideramos los acontecimientos relatados por Esdras y Daniel: no como simples datos históricos, sino como elementos de un plan divino minuciosamente dispuesto, cuyas fechas llevan la marca de una intención soberana.