De la segunda a la tercera fiesta de Pascua 1 estudio
Milagros 1 estudio
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER156
La curación de dos ciegos
La curación de dos ciegos en Cafarnaún, relatada únicamente por Mateo (Mt 9.27-31), ilustra la fe mesiánica: los dos hombres reconocen a Jesús como ‘Hijo de David’. Jesús los cura conforme a su fe y les pide silencio, deseando orientar a las multitudes hacia la salvación eterna más que hacia las curaciones físicas. Este relato prepara la respuesta de Jesús a Juan el Bautista en Mateo 11.5.
Marcos 10.46-52 (Reina-Valera 1909) :Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR037
Curación del ciego Bartimeo
Este artículo explora los relatos de la sanidad de Bartimeo en los Evangelios. Aunque los detalles varían (número de ciegos, identificación de Bartimeo, lugar exacto), lo esencial permanece: la fe de los ciegos y la compasión de Jesús al sanarlos.
San Mateo 20.29-34 (Reina-Valera 1909) :Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía gran compañía.Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org