Estudios 1 a 3
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ADA012
Pedro y Juan en la cárcel
Este artículo trata del enfrentamiento de Pedro y Juan con el Sanedrín. Los apóstoles, arrestados por haber predicado, deben comparecer ante este influyente tribunal religioso. Ante la misma autoridad que había condenado a Jesús, Pedro y Juan, sostenidos por el Espíritu Santo, dan testimonio valientemente de su fe, lo que ilustra la continuidad del mensaje de Cristo.
San Lucas 12.11-12 (Reina-Valera 1909) :Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no estéis solícitos cómo ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir;Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
ADA027
La comparecencia de Esteban ante el Sanedrín
La comparecencia de Esteban ante el Sanedrín (Hechos 6.12-15), hacia los años 34-35 d. C., es iniciada por opositores helenistas de la sinagoga de los libertos. Incapaces de refutar su sabiduría, recurren a falsos testigos. Las acusaciones se refieren al Templo y a la Ley, y recuerdan el juicio de Jesús. Lucas dibuja así un paralelo intencionado entre el Maestro y su discípulo.
Marcos 14.58-59 (Reina-Valera 1909) :Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro echo sin mano.Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
ADA029
El asesinato de Esteban
Análisis del relato de la lapidación de Esteban (Hechos 7.54-60), primer mártir cristiano. El artículo examina la ira del Sanedrín, el carácter jurídicamente irregular de la ejecución, la visión de Cristo glorificado concedida a Esteban y el paralelo teológico que establece Lucas entre la pasión del discípulo y la de Jesús. La presencia de Saulo anuncia la continuación del relato apostólico.
Hechos 23.6-10 (Reina-Valera 1909) :Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado.Y como hubo dicho esto, fué hecha disensión entre los Fariseos y los Saduceos; y la multitud fué dividida.Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; mas los Fariseos confiesan ambas cosas.Y levantóse un gran clamor: y levantándose los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, ó ángel, no resistamos á Dios.Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mandó venir soldados, y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle á la fortaleza.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org