Estudios 1 a 2
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El arresto de Esteban
El artículo analiza el arresto de Esteban (Hechos 6.8-12) en Jerusalén hacia los años 34-35 d. C. Aunque fue designado entre los Siete, Esteban ejerce un ministerio apostólico notable. Su testimonio suscita la oposición de judíos helenistas que, incapaces de refutarlo, recurren a falsos testigos para hacerlo comparecer ante el Sanedrín. Lucas subraya los paralelos con el juicio de Jesús y la extensión progresiva de la persecución a toda la Iglesia.
Hechos 6.11-13 (Reina-Valera 1909) :Entonces sobornaron á unos que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios.Y conmovieron al pueblo, y á los ancianos, y á los escribas; y arremetiendo le arrebataron, y le trajeron al concilio.Y pusieron testigos falsos, que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley:Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
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La comparecencia de Esteban ante el Sanedrín
La comparecencia de Esteban ante el Sanedrín (Hechos 6.12-15), hacia los años 34-35 d. C., es iniciada por opositores helenistas de la sinagoga de los libertos. Incapaces de refutar su sabiduría, recurren a falsos testigos. Las acusaciones se refieren al Templo y a la Ley, y recuerdan el juicio de Jesús. Lucas dibuja así un paralelo intencionado entre el Maestro y su discípulo.
Hechos 7.54-60 (Reina-Valera 1909) :Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él;Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org