Estudios 1 a 2
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PER216
La apreciación contradictoria del pueblo
En el último día de la fiesta de Sucot en Jerusalén (octubre del año 32), Jesús proclama ser fuente de agua viva. La multitud se divide: unos lo reconocen como el Mesías, otros rechazan lo evidente. Los guardias enviados para arrestarlo desobedecen, impresionados por sus palabras. Nicodemo defiende un juicio justo, mientras que los fariseos presentan argumentos frágiles. La oposición de las autoridades religiosas se vuelve fanática, y la muerte de Jesús pasa a ser su único objetivo.
Juan 7.40-53 (Reina-Valera 1909) :Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta.Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?Así que había disensión entre la gente acerca de él.Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?¿Ha creído en él alguno de los príncipes, ó de los Fariseos?Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.Díceles Nicodemo (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos):¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.Y fuése cada uno á su casa.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER218
El Mesías Jesús es la luz del mundo
Durante la fiesta de Sucot en Jerusalén, Jesús se proclama «luz del mundo» (Juan 8.12-58), inscribiéndose en el simbolismo de las grandes iluminaciones del Templo. Va revelando progresivamente su identidad divina a través de debates con los fariseos, que culminan con la fórmula «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad. Creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.
Juan 8.37-47 (Reina-Valera 1909) :Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham.Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.Y porque yo digo verdad, no me creéis.¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org