Étude 1 sur 4 · La guérison du démoniaque

  1. Étude 1 : La guérison du démoniaque
  2. Étude 2 : Le blasphème contre le Saint-Esprit
  3. Étude 3 : Le jugement des pharisiens
  4. Estudio 4: Intento de arresto

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • La curación del endemoniado

    El artículo explora un episodio del ministerio de Jesús en Cafarnaún, donde cura a un endemoniado y se enfrenta a los fariseos que atribuyen su poder a Satanás. Jesús identifica esto como la blasfemia contra el Espíritu Santo, ilustrando su uso de las parábolas para instruir a sus discípulos.

    San Mateo 12.22-24 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces fué traído á él un endemoniado, ciego y mudo, y le sanó; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y veía.Y todas las gentes estaban atónitas, y decían: ¿Será éste aquel Hijo de David?Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios.
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  • La blasfemia contra el Espíritu Santo

    Este artículo explora la blasfemia contra el Espíritu Santo, una falta imperdonable de la que se habla en los Evangelios. Al atribuir las obras del Espíritu Santo a un espíritu impuro, se traspasa un límite sin posibilidad de perdón. Se destaca el papel crucial del Espíritu Santo en el perdón y la conversión. El artículo amplía la reflexión sobre la posibilidad de semejante pecado en el contexto contemporáneo.

    San Lucas 12.10 (Reina-Valera 1909) :
    Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.
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  • El juicio de los fariseos

    La perícopa PER158 analiza la reacción de los fariseos ante los milagros de Jesús en Cafarnaún (Mt 9.33-34). Mientras que la multitud reconoce una obra divina, los fariseos atribuyen los actos de Jesús al diablo. Su rechazo es deliberado: aceptar a Jesús significaría perder sus privilegios. Sin embargo, algunos como Nicodemo, José de Arimatea y Saulo de Tarso decidirán seguirlo. El mudo sanado, por su parte, se marcha lleno de alegría y gratitud.

    Hechos 5.34-39 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces levantándose en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco á los apóstoles.Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer.Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos á nada.Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados.Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo ó esta obra es de los hombres, se desvanecerá:Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo á Dios.
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Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • Intento de arresto

    El artículo examina el intento de arresto de Jesús por parte de las autoridades religiosas judías, según Juan 10.31-39. Acusado de blasfemia por sus declaraciones divinas, Jesús defiende sus obras como prueba de su misión divina. Cita la Escritura para demostrar la legitimidad de su papel y finalmente escapa al arresto porque su hora aún no había llegado.

    Juan 10.31-39 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál obra de esas me apedreáis?Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos;
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