• Curación de ciegos y cojos

    Después de la purificación del Templo, Jesús sana a ciegos y cojos en el atrio, el lunes 28 de marzo del año 33. Solo Mateo relata este episodio. La multitud y los niños lo aclaman como Hijo de David, mientras que los sumos sacerdotes y los escribas, cada vez más hostiles, se indignan ante estas manifestaciones mesiánicas. Este episodio ilustra el contraste entre la fe del pueblo sencillo y el rechazo de las autoridades religiosas.

    Marcos 11.15-18 (Reina-Valera 1909) :
    Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.
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  • La autoridad del Mesías Jesús puesta en entredicho

    En el Templo de Jerusalén, los jefes religiosos cuestionan públicamente la autoridad de Jesús. Con una hábil contrapregunta sobre el bautismo de Juan, los reduce al silencio y pone al descubierto su mala fe. Este episodio sinóptico (Mt 21.23-27; Mr 11.27-33; Lc 20.1-8) ilustra la creciente oposición de las autoridades al Mesías durante su última semana antes del arresto.

    Juan 7.46 (Reina-Valera 1909) :
    Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.
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  • Las preguntas de los fariseos y de los herodianos

    Fariseos y herodianos intentan tender una trampa a Jesús preguntándole si hay que pagar el impuesto al César. Su respuesta —«Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios»— frustra la trampa y establece la distinción fundamental entre la autoridad civil y la soberanía divina, recordando que el hombre, que lleva la imagen de Dios, le pertenece por entero.

    Marcos 12.13-17 (Reina-Valera 1909) :
    Y envían á él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos?Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.
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  • Las preguntas de los fariseos y de los herodianos

    En el Templo de Jerusalén, los saduceos intentan tender una trampa a Jesús con una pregunta sobre la resurrección que involucra a una mujer que tuvo siete maridos. Jesús responde revelando su ignorancia de las Escrituras y del poder de Dios: en la vida futura ya no se casan. Prueba la resurrección desde la Torá citando Éxodo 3.6: Dios es el Dios de los vivos, no de los muertos. Sus adversarios quedan reducidos al silencio.

    San Mateo 22.23-33 (Reina-Valera 1909) :
    Aquel día llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y despertará simiente á su hermano.Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano.De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.Y después de todos murió también la mujer.En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo.Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice:Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina.
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  • Las preguntas de los doctores de la ley

    Durante la última semana antes de su Pasión, Jesús es interrogado por doctores de la Ley sobre el mayor mandamiento. Resume toda la Ley en dos principios: amar a Dios y amar al prójimo. Un escriba sincero reconoce lo acertado de esta respuesta, y Jesús le declara que no está lejos del Reino. El artículo matiza la visión del fariseísmo e invita a una fe vivida en el amor y no en el legalismo.

    Marcos 15.43 (Reina-Valera 1909) :
    José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
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  • La mesianidad de Jesús

    En el atrio del Templo de Jerusalén, el martes anterior a su Pasión, Jesús interroga a los fariseos sobre la identidad del Mesías. Al citar el Salmo 110, revela que el Mesías es a la vez Hijo de David según la carne y Señor eterno según su divinidad, y deja confundidos a sus adversarios, que se quedan sin respuesta. Una afirmación cristológica fundamental sobre la doble naturaleza de Jesús.

    Juan 8.58 (Reina-Valera 1909) :
    Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.
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  • Requisitoria contra los líderes religiosos

    En el atrio del Templo de Jerusalén, el miércoles anterior a su Pasión, Jesús pronuncia una severa requisitoria contra los escribas y los fariseos. A través de ocho proclamaciones de ‘¡Ay de vosotros!’, denuncia su hipocresía, su orgullo y su religión de fachada, al tiempo que expresa un profundo dolor por Jerusalén. Llama a sus discípulos a una fe auténtica, humilde y al servicio de los demás.

    San Mateo 23.3 (Reina-Valera 1909) :
    Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.
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  • La ofrenda de la viuda pobre

    En el Templo de Jerusalén, Jesús observa a una viuda pobre echar dos monedas pequeñas en el tesoro, todo lo que posee. A diferencia de los ricos, que dan de lo que les sobra con ostentación, ella ofrece todo su sustento. Jesús declara que ha dado más que todos los demás, invirtiendo los criterios humanos de valor. Este relato, referido por Marcos (12.41-44) y Lucas (21.1-4), enseña que la verdadera generosidad no se mide por la cantidad dada, sino por la disposición del corazón y el sacrificio realizado.

    San Lucas 21.1-4 (Reina-Valera 1909) :
    Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
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  • La incredulidad de los judíos

    La perícopa 300 trata de la incredulidad de los judíos ante las señales realizadas por Jesús, episodio relatado únicamente por Juan (Jn 12,37-50), situado en el Templo de Jerusalén el miércoles 30 de marzo del año 33. En contraste, la ofrenda de la pobre viuda ilustra la fe auténtica. Jesús invierte los criterios humanos: la verdadera generosidad no se mide por la cantidad dada, sino por la disposición del corazón, que ofrece a Dios todo lo que uno es.

    Marcos 12.41-44 (Reina-Valera 1909) :
    Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho.Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.
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