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José, el padre adoptivo de Jesús

José, el padre adoptivo de Jesús, es descrito en los Evangelios con pocos detalles, pero desempeña un papel crucial. A menudo percibido como el padre biológico de Jesús, se presenta como un carpintero humilde y entregado. Los relatos que rodean a José suelen estar enriquecidos por tradiciones apócrifas.

14 min José Jesús Evangelios carpintero padre adoptivo 10 versículos 4 libros

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Introducción

Los relatos de los Evangelios ofrecen información limitada sobre varios de sus protagonistas, y José, el «padre» terrenal de Jesús, no es una excepción. Ante esta falta de detalles, algunos fieles cristianos, movidos por el deseo de conocer mejor a estas figuras importantes, han elaborado relatos biográficos no oficiales. Esta tendencia a enriquecer el contexto histórico de los personajes bíblicos forma parte de una antigua tradición que busca dar vida y sustancia a figuras mencionadas de manera sucinta en los textos sagrados.

José aparece 19 veces en los Evangelios, pero estas menciones nos proporcionan pocos elementos sobre su vida y su papel. Así, nos enfrentamos al desafío de distinguir lo históricamente comprobado de lo que procede del imaginario colectivo o individual.

Este enfoque requiere un análisis crítico para separar los hechos históricos de las interpretaciones y los añadidos posteriores que no figuran en los textos canónicos.

I. El José de los Evangelios

José, tal como lo presentan los Evangelios, es reconocido principalmente como el padre adoptivo de Jesús. En San Mateo 1.16 se le describe como el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. Aunque el relato de San Mateo 1.13-25 detalla su relación con María, es Lucas quien nos ilumina sobre la concepción milagrosa de Jesús San Lucas 1.26-35.

San Mateo 1.16 (Reina-Valera 1909)

Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

San Lucas 1.26-35 (Reina-Valera 1909)

Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.

Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:

Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.

Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Figuras como Felipe, futuro apóstol, y otros judíos contemporáneos percibían a José como el padre biológico de Jesús, como lo atestiguan Juan 1.45 y Juan 6.41-42.

Juan 1.45 (Reina-Valera 1909)

Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

Juan 6.41-42 (Reina-Valera 1909)

Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

Esta percepción se refleja también en el incidente relatado por Lucas, donde Jesús, a la edad de 12 años, es hallado en el templo, asombrando a sus padres, José y María, con su comprensión y sus preguntas a los maestros judíos (San Lucas 2.46-51).

Luc 2.46–51 (S21)

San Lucas 2.46-51 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Estos textos indican que, en la vida cotidiana, José era percibido como el padre de Jesús; el conocimiento de la concepción virginal de María no se mencionaba explícitamente.

San Mateo 13.54-57 y Marcos 6.2-3 revelan que José ejercía el oficio de ‘tekton’, generalmente traducido como carpintero, aunque este término también puede designar a un constructor o a un cantero.

Este oficio, lejos de ser lucrativo, indica que José debía trabajar arduamente para sostener a su familia, en un contexto en el que incluso los esclavos podían encontrarse en mejores condiciones materiales.

San Mateo 13.54-57 (Reina-Valera 1909)

Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?

¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.

Marcos 6.2-3 (Reina-Valera 1909)

Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son hechas?

¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en él.

En suma, los Evangelios trazan un retrato de José como un hombre humilde, entregado a su familia y que desempeñó un papel clave en la educación y la vida de Jesús.

Su oficio y su situación económica reflejan la vida ordinaria y laboriosa de un habitante de Nazaret en aquella época.

II. La desaparición de José

José, mencionado en los Evangelios, desaparece de la narración bíblica con bastante rapidez, en particular cuando se trata de los momentos importantes de la vida pública y de la crucifixión de Jesús. Esta ausencia notable sugiere que pudo haber fallecido antes del comienzo del ministerio público de Jesús. Aunque los detalles de su muerte no se explican en los textos bíblicos, una muerte prematura es plausible, quizá debida a un accidente laboral, algo común en la época.

La idea extendida de que José era considerablemente mayor que María y habría muerto de vejez se apoya en , cuya veracidad histórica es incierta. La noción de que pudo haberse casado con María siendo ya anciano y ella una muchacha de 12 o 13 años parece poco probable desde un punto de vista histórico y cultural. Además, la hipótesis de que los hermanos y hermanas de Jesús procedieran de una unión anterior de José carece de fundamentos históricos concretos.

Es más probable que José fuera solo ligeramente mayor que María. Su muerte temprana habría sumido a su familia en una situación económica difícil, obligando a Jesús, probablemente adolescente entonces, a asumir el papel de sostén de la familia como ‘tekton’. Este período de la vida de Jesús, no descrito en los Evangelios, habría estado marcado por el trabajo duro y la pobreza.

En cuanto a María, viuda a temprana edad, un nuevo matrimonio habría sido una práctica corriente y socialmente aceptable en la sociedad judía del siglo I. La ley del levirato, que estipulaba el matrimonio con un hermano del difunto en determinadas circunstancias, habría podido aplicarse. Sin embargo, los Evangelios no proporcionan ninguna información sobre un eventual segundo matrimonio de María, dejando esta cuestión abierta a la interpretación y a la especulación.

III. ¿Se volvió a casar María?

Abordar la cuestión de un nuevo matrimonio de María tras la desaparición de José puede parecer delicado, pero es esencial tener en cuenta las realidades sociales y económicas de la época. Para una viuda joven con hijos, la pérdida del esposo significaba a menudo caer en la pobreza y la precariedad. El nuevo matrimonio, en tales circunstancias, aparecía no solo como una solución viable, sino a veces como la única opción para asegurar la supervivencia de la familia.

Es importante volver al contexto histórico del siglo I para comprender plenamente la magnitud de esta problemática. Los escritos del Nuevo Testamento, en particular los Hechos de los Apóstoles, muestran la necesidad de atender a las viudas en la comunidad cristiana primitiva, subrayando la importancia de la solidaridad familiar y comunitaria ante tales situaciones.

Sin embargo, ninguno de los Evangelios menciona ni implica un nuevo matrimonio de María. A falta de tal información, es razonable suponer que la solidaridad familiar y el apoyo de los allegados habrían desempeñado un papel crucial. Además, el trabajo de los hijos se volvía una contribución necesaria a la economía familiar.

Según este análisis, Jesús, de unos 13 años entonces, habría tenido que asumir responsabilidades de adulto y tomar el relevo de José para sostener a su familia. Esta fase de su vida, omitida en los relatos evangélicos, habría estado caracterizada por condiciones de vida modestas y un trabajo arduo, reflejo de la realidad de muchas familias de la época.

IV. José y la tradición

Las tradiciones y ciertos escritos, no reconocidos como históricamente fiables, han intentado llenar las lagunas de los Evangelios aportando detalles sobre la vida de José.

El término «tekton», utilizado en San Mateo 13.55 y Marcos 6.3 y a menudo traducido como «carpintero», podría designar también a un cantero o a un albañil. Otras fuentes, como la Didaché 88.8, sugieren que José habría construido arados, presentándolo como un empresario o jefe de empresa, una imagen que también aparece en como el Evangelio apócrifo de Santiago. Sin embargo, la fiabilidad de estos detalles sigue siendo dudosa.

Por otra parte, la tradición, en particular el Protoevangelio de Santiago, sugiere que José era claramente mayor que María. Esta idea parece surgir de la dificultad que tenían algunos cristianos de los primeros siglos para aceptar que María hubiera podido tener otros hijos con José después del nacimiento de Jesús.

Para resolver este dilema, se desarrolló una teoría según la cual José era viudo y ya tenía hijos de un matrimonio anterior. Figuras como Orígenes, Clemente de Alejandría o Justino hicieron referencia a esta tradición.

En el mismo orden de ideas, los hermanos y hermanas mencionados en los Evangelios son a veces recalificados como primos y primas, en un intento de preservar la imagen de María como madre exclusiva de Jesús.

Es importante señalar que estas especulaciones no se basan en fundamentos históricos sólidos, sino que reflejan más bien las creencias y las expectativas de algunas comunidades cristianas de la época.

En cuanto a la viudez de María, suele admitirse a partir de la información de los Evangelios, aunque las circunstancias y la causa de la muerte de José siguen siendo desconocidas. Algunas tradiciones hablan de una muerte de vejez, pero esta hipótesis, como otras, carece de pruebas concretas para afirmarse con certeza.

Conclusión

La desaparición del nombre de José en los Evangelios sugiere, según nuestra interpretación, una muerte prematura, probablemente debida a un accidente laboral, algo común en aquella época.

Ninguno de los textos de Mateo, Marcos, Lucas o Juan corrobora la idea de que María se casara con un hombre mayor que ya tenía hijos. Al contrario, los indicios hacen pensar más bien que se casó con un joven de su pueblo con quien formó una familia, siguiendo la norma de la época.

La falta de información sobre la vida de esta familia en los Evangelios parece explicarse por el hecho de que su vida cotidiana no se salía de lo ordinario para la época. La muerte prematura de José no es mencionada explícitamente por los evangelistas, porque probablemente no se consideraba significativa para sus relatos. Esta ausencia puede explicar también por qué Jesús comenzó su ministerio hacia los 30 años, como señala Lucas.

José y María son mencionados en los Evangelios principalmente como padres de Jesús, y no por sus propias acciones. Se deduce que la vida de esta familia, probablemente similar a la de muchas otras familias judías de la época, estuvo marcada por la dificultad y la pobreza, lo que concuerda con nuestro análisis y nuestras conclusiones.