El último día hasta la crucifixión 1 estudio
Ministerio de Pedro 1 estudio
El último día hasta la crucifixión
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PER359
Las señales extraordinarias que acompañaron la muerte de Jesús
A la muerte de Jesús en el Gólgota se producen varias señales extraordinarias: el velo del Templo se rasga de arriba abajo, simbolizando el acceso directo a Dios; un terremoto sacude la región; las rocas se parten y los sepulcros se abren. Estos fenómenos, relatados sobre todo por Mateo, significan el fin de la antigua alianza, el advenimiento de una nueva y la victoria de Cristo sobre la muerte, confirmada por la confesión del centurión romano.
Hebreos 10.19-22 (Reina-Valera 1909) :Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo,Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne;Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Ministerio de Pedro
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ADA007
El discurso de Pedro
El artículo trata del discurso de Pedro en Pentecostés, detallando cómo refuta las interpretaciones erróneas y presenta a Jesús como el Mesías anunciado en las Escrituras. Llama al arrepentimiento y al bautismo, y promete el don del Espíritu Santo.
Hechos 2.14-40 (Reina-Valera 1909) :Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel:Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido.Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción.Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org