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PER222
El buen samaritano
La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.
San Mateo 19.16-22 (Reina-Valera 1909) :Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org