• El regreso y la espera de los discípulos

    Tras la ascensión de Jesús (12 de mayo del año 33), los discípulos regresan a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista un «camino de un día de reposo». Se reúnen en un aposento alto, probablemente la casa de María, madre de Juan Marcos, y perseveran unánimes en la oración, con las mujeres y la familia de Jesús. Este período de espera prefigura las características de la Iglesia naciente.

    Hechos 2.42-47 (Reina-Valera 1909) :
    Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester.Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.
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