• El regreso y la espera de los discípulos

    Tras la ascensión de Jesús (12 de mayo del año 33), los discípulos regresan a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista un «camino de un día de reposo». Se reúnen en un aposento alto, probablemente la casa de María, madre de Juan Marcos, y perseveran unánimes en la oración, con las mujeres y la familia de Jesús. Este período de espera prefigura las características de la Iglesia naciente.

    Hechos 4.32 (Reina-Valera 1909) :
    Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.
    Seguir leyendo