De la segunda a la tercera fiesta de Pascua 1 estudio
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana 1 estudio
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER131
La parábola del rico insensato
El artículo explora la parábola del rico insensato en Lucas 12.13-21. Jesús enseña sobre la inutilidad de las riquezas materiales e invita a dar prioridad a la riqueza espiritual. La parábola advierte contra la codicia y anima a vivir con la mirada puesta en la eternidad. El público incluye a los fariseos y a personas humildes.
San Lucas 12.13-21 (Reina-Valera 1909) :Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
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PER247
La parábola del hombre rico y Lázaro
El artículo analiza la parábola del hombre rico y Lázaro en el Evangelio de Lucas. Singular por mencionar un nombre, Lázaro, explora la cuestión de la justicia divina y las repercusiones de las decisiones terrenales sobre el más allá. Lucas organiza el relato en torno a enseñanzas teológicas sobre el reino de los cielos, e invita a una reflexión profunda sobre la salvación y la compasión.
San Lucas 16.19-31 (Reina-Valera 1909) :Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno.Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes á la casa de mi padre;Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos.El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org