• El sembrador

    La parábola del sembrador, contada por Jesús a orillas del mar de Galilea, ilustra cómo la Palabra de Dios es recibida de manera distinta según la disposición del corazón. Muestra cuatro tipos de receptividad a través de los diversos suelos donde caen las semillas. Los discípulos aprenden que las parábolas revelan el Reino a quienes escuchan con el corazón abierto, pero permanecen ocultas a los endurecidos. Este método pedagógico único de Jesús subraya la importancia de la fe y de la escucha espiritual.

    San Mateo 13.1-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.Quien tiene oídos para oir, oiga.Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
    Seguir leyendo