• La parábola de las minas

    Este estudio trata de la parábola de las minas de Lucas 19.11-27, una historia contada por Jesús en Jericó, que destaca el período entre Janucá y Pascua. Examina la cronología de los acontecimientos en el ministerio de Jesús, incluidos sus encuentros con Lázaro, Bartimeo y Zaqueo.

    San Lucas 19.11-27 (Reina-Valera 1909) :
    Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;¿Por qué, pues, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.Y también á aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.
    Seguir leyendo