Étude 1 sur 2 · La femme adultère

  1. Étude 1 : La femme adultère
  2. Estudio 2: El asesinato de Esteban

Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • La mujer adúltera

    La perícopa 217 relata el episodio de la mujer adúltera (Juan 8.1-11), en el que unos fariseos tienden una trampa a Jesús presentándole a una mujer sorprendida en flagrante delito. Jesús desbarata la trampa con su célebre palabra, que invita al que esté sin pecado a arrojar la primera piedra, y luego perdona a la mujer. Este relato, cuya autenticidad textual se discute, ilustra la unión de la justicia y la misericordia divinas y revela la autoridad única de Jesús para justificar.

    Deuteronomio 22.22-24 (Reina-Valera 1909) :
    Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer: así quitarás el mal de Israel.Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella;Entonces los sacaréis á ambos á la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la moza porque no dió voces en la ciudad, y el hombre porque humilló á la mujer de su prójimo: así quitarás el mal de en medio de ti.
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Ministerio de Pedro

  • El asesinato de Esteban

    Análisis del relato de la lapidación de Esteban (Hechos 7.54-60), primer mártir cristiano. El artículo examina la ira del Sanedrín, el carácter jurídicamente irregular de la ejecución, la visión de Cristo glorificado concedida a Esteban y el paralelo teológico que establece Lucas entre la pasión del discípulo y la de Jesús. La presencia de Saulo anuncia la continuación del relato apostólico.

    Hechos 7.54-60 (Reina-Valera 1909) :
    Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él;Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
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