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La ascensión de Jesús

La ascensión de Jesús, ocurrida el 12 de mayo del año 33 en el monte de los Olivos, pone fin a su ministerio terrenal. Elevado en una nube, es recibido junto al Padre mientras dos ángeles anuncian su regreso glorioso. Este acontecimiento, relatado únicamente por Lucas, marca el paso al ministerio celestial de Cristo y funda la esperanza escatológica de la Iglesia primitiva a la espera de la parusía.

15 min ascensión de Jesús monte de los Olivos Hechos de los Apóstoles parusía regreso de Cristo 21 versículos 8 libros

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Textos bíblicos

Hechos
Hechos 1.9-11 (Reina-Valera 1909)

Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fué alzado; y una nube le recibió y le quitó de sus ojos.

Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él iba, he aquí dos varones se pusieron junto á ellos en vestidos blancos;

Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El frente a Jerusalén

Fecha: El 12 de mayo del año 33, día de la ascensión

Modo de proceder: Seguimos a Lucas en su segunda obra

Nota sobre el modo de proceder: Esta información se encuentra únicamente en Lucas

Mapa de Jerusalén y su región

Al término de su última conversación con los apóstoles, ocurrió ante sus ojos un acontecimiento de alcance excepcional: Jesús fue elevado al cielo, dejando a sus discípulos asombrados ante aquel espectáculo extraordinario.

1- El marco de la ascensión

Asistimos aquí a los últimos instantes del ministerio terrenal del Mesías Jesús. El jueves 12 de mayo del año 33, Jesús y sus discípulos se encuentran en el , camino de Betania, la aldea de Marta, María y Lázaro (San Lucas 24.50 ; Juan 11.1). Probablemente este lugar no fue elegido al azar. Jesús se había alojado allí con frecuencia (San Lucas 21.37), había pronunciado allí su discurso sobre los tiempos del fin (San Mateo 24.3) y fue también en sus laderas, en el huerto de Getsemaní, donde había vivido las horas de angustia que precedieron a su arresto (San Mateo 26.36-46).

Después de haber conversado largamente con sus discípulos y de haberles confiado sus últimas recomendaciones, en particular la orden de esperar la promesa del Padre y de ser sus testigos hasta lo último de la tierra (Hechos 1.4-8), el Mesías Jesús es elevado de pronto al cielo. Una nube lo oculta gradualmente de sus miradas (Hechos 1.9). Este acontecimiento extraordinario marca el fin de sus apariciones terrenales y su regreso junto al Padre.

2- El asombro de los discípulos

Los discípulos sabían que Jesús debía volver a aquel que lo había enviado (Juan 14.2-3 ; Juan 16.28 ; Juan 20.17). Sin embargo, nada permite pensar que esperaran presenciar una manifestación sobrenatural semejante. Su asombro es evidente, pues permanecen inmóviles, con la mirada fija en el cielo (Hechos 1.10). Su última pregunta muestra, además, que todavía esperaban una próxima restauración del reino de Israel (Hechos 1.6). La manera en que se produce esta separación tenía, pues, todo para sorprenderlos.

3- El testimonio de los mensajeros celestiales

Mientras los discípulos contemplan aún el cielo, dos hombres vestidos de blanco aparecen junto a ellos (Hechos 1.10). Lucas los presenta como mensajeros celestiales. Podría tratarse de los mismos ángeles que habían anunciado la resurrección a las mujeres unas semanas antes (San Lucas 24.4-7), pero esta identificación sigue siendo hipotética y el texto no permite afirmarla con certeza.

Estos mensajeros pronuncian entonces una declaración de una importancia considerable para la esperanza cristiana: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1.11). Esta promesa marcará profundamente la fe de la Iglesia primitiva. Los primeros cristianos vivían a la espera del regreso glorioso del Señor (1 Tesalonicenses 1.9-10 ; Filipenses 3.20).

4- La esperanza del regreso de Cristo

Este anuncio recuerda también la profecía de Zacarías, según la cual el Señor posará sus pies sobre el en su intervención final (Zacarías 14.4). Según una interpretación ampliamente difundida en el cristianismo, el monte que fue testigo de la partida del Mesías podría ser también el de su regreso glorioso.

Sin embargo, esta esperanza suscitó pronto ciertas preguntas y, a veces, expectativas excesivas. Algunos creyentes parecían contemplar un regreso inmediato del Señor. El apóstol Pablo tuvo entonces que hacer varias precisiones para encuadrar esta espera y recordar que ciertos acontecimientos debían producirse todavía antes de la venida de Cristo (1 Tesalonicenses 4.13-18 ; 2 Tesalonicenses 2.1-12).

5- Una nueva fase de la obra de Cristo

La ascensión no constituye, pues, la conclusión de la obra del Mesías Jesús, sino una etapa decisiva en su cumplimiento. Marca la transición entre su ministerio terrenal y su actividad celestial. Exaltado ahora junto al Padre, Cristo prosigue su obra por medio del Espíritu Santo y del testimonio de sus discípulos, a la espera de su regreso glorioso anunciado por los mensajeros celestiales.

En cuanto al fondo, este texto me parece plenamente digno de un comentario bíblico serio. Se sitúa más bien en el registro de una obra de exégesis evangélica accesible que en el de un artículo universitario especializado, lo cual me parece particularmente adecuado para el proyecto de un comentario continuado de los Hechos de los Apóstoles destinado a un amplio público lector.

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