De la segunda a la tercera fiesta de Pascua 2 estudios
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana 1 estudio
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
-
PER128
La parábola de la lámpara bajo el celemín
La parábola de la lámpara bajo el celemín enseña a los discípulos de Jesús a hacer brillar su luz espiritual llevando vidas ejemplares. Esto significa vivir de manera que se intensifique la luz divina y animar a los demás a hacer lo mismo, inspirándose en los evangelios.
San Lucas 8.16-18 (Reina-Valera 1909) :Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.Mirad pues cómo oís; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER139
La parábola de la lámpara bajo el celemín
Este artículo analiza la parábola de la lámpara debajo del almud, explorada en los Evangelios. Destaca la importancia de la luz divina para el discípulo y muestra cómo el Mesías Jesús utiliza esta metáfora para iluminar la verdad divina y exhortar a los discípulos a ser testigos visibles de su fe, permaneciendo ellos mismos iluminados por la luz de Cristo.
San Mateo 5.14-16 (Reina-Valera 1909) :Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
-
PER226
El Mesías Jesús cuestionado después de un milagro
En Jerusalén, tras curar a un endemoniado mudo, el Mesías Jesús es cuestionado por adversarios que atribuyen su poder a Beelzebú y exigen una nueva señal. Él responde con argumentos lógicos y espirituales, cita la señal de Jonás, reorienta una alabanza hacia la obediencia a la Palabra y concluye con una metáfora sobre la luz interior. Este discurso, relatado únicamente por Lucas (11.14-36), ilustra dos actitudes opuestas ante el Mesías: la fe auténtica y el rechazo incrédulo.
San Lucas 11.14-36 (Reina-Valera 1909) :Y estaba él lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron.Mas algunos de ellos decían: En Beelzebub, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.Y otros, tentando, pedían de él señal del cielo.Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís que en Beelzebub echo yo fuera los demonios.Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebub, ¿vuestros hijos en quién los echan fuera? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado á vosotros.Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee.Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí.Y viniendo, la halla barrida y adornada.Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste.Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.Y juntándose las gentes á él, comenzó á decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás.Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación.La reina del Austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra á oir la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar.Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque á la predicación de Jonás se arrepintieron; y he aquí más que Jonás en este lugar.Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso.Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org