Entre los capítulos 14 y 19 del Evangelio según Lucas se encuentran al menos 12 parábolas distintas, cada una de las cuales ilustra un aspecto del Reino de Dios, del carácter del discípulo o de la justicia divina. He aquí un panorama:
Lucas 14
La del gran banquete (San Lucas 14.16-24)
La torre que se debe construir (San Lucas 14.28-30)
Los dos reyes en guerra (San Lucas 14.31-32)
Lucas 15
La oveja perdida (San Lucas 15.3-7)
La moneda perdida (San Lucas 15.8-10)
El hijo pródigo (San Lucas 15.11-32)
Lucas 16
El administrador infiel (San Lucas 16.1-13)
El rico y Lázaro (San Lucas 16.19-31)
Lucas 17
El siervo inútil (San Lucas 17.7-10) (A menudo considerada una , aunque muy breve)
Lucas 18
El juez injusto y la viuda (San Lucas 18.1-8
El y el publicano (San Lucas 18.9-14)
Lucas 19
Los siervos y las recompensas, o las 10 minas (San Lucas 19.11-27)
Algunas listas incluyen también imágenes o enseñanzas parabólicas más cortas, como la de los niños o la de los ricos, pero las 12 anteriores son las que se identifican más claramente como parábolas.
Esta disposición indica que Lucas integró deliberadamente en este lugar del texto diversas enseñanzas transmitidas por el Maestro en circunstancias distintas. También conviene señalar que, en la hipótesis de que el Mesías Jesús hubiera pronunciado efectivamente un discurso que comprendiera estas once parábolas, ello habría exigido, de la asamblea, una atención sostenida durante un período prolongado, sin que se mencione ningún acto de sanación durante ese acontecimiento. Este análisis lleva así a considerar que Lucas realizó una agrupación temática de parábolas comunicadas en momentos y lugares diversos.
Respetamos la elección de Lucas, aunque su cronología no sea formal. Es probable que estas parábolas se pronunciaran en distintos lugares, en Galilea especialmente, y a veces en varias ocasiones.