ANN016

El viaje a Egipto

El artículo analiza el viaje de la Sagrada Familia a Egipto según Mateo, y su ausencia en Lucas. Explora las implicaciones teológicas e históricas de esta divergencia y propone que los relatos evangélicos son complementarios.

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Introducción

El estudio del viaje a Egipto de José, de María y de Jesús se apoya esencialmente en el testimonio del Evangelio según Mateo (San Mateo 2.13-15). Este relato, ausente de las otras tradiciones evangélicas, plantea varios interrogantes de orden histórico y literario, en particular por el silencio del Evangelio según Lucas, que parece sugerir un regreso directo a Nazaret tras el cumplimiento de las prescripciones de la Ley (San Lucas 2.39).

Desde entonces surgen varias preguntas: ¿corresponde la huida a Egipto a un acontecimiento históricamente plausible? ¿Cómo interpretar la ausencia de este relato en Lucas, así como en el Evangelio según Marcos y el Evangelio según Juan? ¿Hay que considerar una contradicción entre las fuentes o, por el contrario, una complementariedad en su redacción?

El objetivo de este estudio es examinar los datos que proporcionan Mateo y Lucas, situándolos en su contexto histórico y teológico, con el fin de proponer una interpretación coherente de los acontecimientos, distinguiendo con cuidado lo que procede de la información textual, de la hipótesis y de la tradición.

I. Les informations de Matthieu et de Luc

San Mateo 2.13-15 (Reina-Valera 1909)

Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.

Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;

Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

San Lucas 2.39 (Reina-Valera 1909)

Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

El relato de la huida a Egipto lo refiere exclusivamente el Evangelio según Mateo, que sitúa este acontecimiento inmediatamente después de la visita de los magos (San Mateo 2.13-15). El texto describe una intervención divina en forma de sueño, que ordena a José huir con el niño y su madre para escapar de la amenaza de Herodes el Grande. La estancia en Egipto se prolonga «hasta la muerte de Herodes», y Mateo la interpreta como el cumplimiento de una palabra profética (San Mateo 2.15).

Sin embargo, este testimonio plantea una dificultad aparente cuando se pone en paralelo con el del Evangelio según Lucas. En efecto, Lucas refiere que, tras cumplir las prescripciones de la Ley, la familia regresa a Galilea, a Nazaret (San Lucas 2.39), sin mencionar una estancia en Egipto. Esta formulación puede dar la impresión de una sucesión inmediata de los acontecimientos, lo que sugiere una tensión entre los dos relatos.

No obstante, esta divergencia aparente no constituye necesariamente una contradicción. Por una parte, el Evangelio según Marcos y el Evangelio según Juan tampoco tratan este período, pues su relato comienza más tarde en la vida de Jesús, lo que limita nuestra documentación a Mateo y Lucas. Por otra parte, la redacción de los Evangelios implica opciones de selección y de condensación de los acontecimientos: Lucas, al resumir el período de la infancia, puede haber omitido deliberadamente ciertos episodios para privilegiar la continuidad de su relato.

Desde esta perspectiva, es posible considerar que el viaje a Egipto se inserta implícitamente en la secuencia descrita por Lucas, sin ser mencionado de forma explícita. Tal hipótesis se basa en la idea de que los evangelistas no pretenden ser exhaustivos, sino que ofrecen relatos de orientación teológica, adaptados a sus respectivos destinatarios. Mateo, que se dirige a un auditorio de origen judío, pone de relieve los vínculos entre los acontecimientos y las Escrituras proféticas, mientras que Lucas, que escribe para un público más amplio, prefiere una narración más sintética y accesible.

Así, la ausencia de mención explícita de la huida a Egipto en Lucas no permite ni negar la existencia de este episodio ni concluir una dependencia literaria directa entre los evangelios. Invita más bien a reconocer la diversidad de perspectivas redaccionales dentro de las tradiciones evangélicas, y a considerar una complementariedad de los relatos más que una oposición estricta. Esta cuestión abre, por tanto, el camino a un análisis más profundo de los motivos y las circunstancias de esta huida.

Luc 2.39 (S21)

39 Après avoir accompli tout ce que prescrivait la loi du Seigneur,

(Voyage en Egypte)

Joseph et Marie retournèrent en Galilée, à Nazareth, leur ville.

(Traducción Louis Segond )

II. Pourquoi fuir en Egypte ?

San Mateo 2.13-15 (Reina-Valera 1909)

Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.

Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;

Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

La huida a Egipto de María, de José y de Jesús se inscribe en un contexto de amenaza inmediata ligada al reinado de Herodes el Grande. Según el relato del Evangelio según Mateo, este proyecta explícitamente hacer morir al niño (San Mateo 2.13; San Mateo 2.16), lo que confiere a la situación un carácter de urgencia que excluye toda solución intermedia.

Las circunstancias que rodearon el nacimiento de Jesús pudieron contribuir a aumentar su notoriedad local. El testimonio de los pastores (San Lucas 2.17-18) y la llegada de los magos de Oriente (San Mateo 2.1-2) constituyen, en el reducido marco de Belén, elementos susceptibles de haber llamado la atención. Sin permitir medir con precisión su repercusión, estos acontecimientos hacen plausible la hipótesis de una rápida identificación en caso de una investigación ordenada por Herodes.

En este contexto, la orden dada a José en sueños (San Mateo 2.13-15) aparece como el desencadenante de la partida. La elección de Egipto puede explicarse por consideraciones geopolíticas, pues este territorio escapaba a la autoridad directa de Herodes y albergaba importantes comunidades judías capaces de ofrecer refugio. Se inscribe también en una perspectiva teológica, ya que Mateo interpreta este episodio como el cumplimiento de una palabra profética (San Mateo 2.15; cf. Oseas 11.1).

Así, la huida a Egipto aparece menos como una decisión arbitraria que como una respuesta coherente a una amenaza percibida como inminente, que articula a la vez consideraciones prácticas de seguridad y una lectura teológica de los acontecimientos.

III. Le départ précipité pour l’Egypte

La partida hacia Egipto, tal como la refiere el Evangelio según Mateo, se produce en un contexto de urgencia, tras la advertencia que José recibió en sueños (San Mateo 2.13-14). El texto precisa que esta partida se efectúa de noche, lo que puede interpretarse como indicio de precipitación y de peligro inminente, más que como una práctica habitual de desplazamiento.

Las fuentes no describen las modalidades concretas del viaje. Todo intento de reconstrucción —ya se trate del itinerario, del medio de transporte o de la duración del trayecto— es, por tanto, hipotético. Es plausible, no obstante, que la familia se uniera a vías de circulación frecuentadas, en particular las que recorrían las caravanas que unían Judea con Egipto, a fin de beneficiarse de cierta seguridad.

En cuanto al medio de transporte, no se da ninguna indicación explícita. Puede considerarse la hipótesis del uso de un animal de carga o de un medio de transporte rudimentario, como un carro, en particular por la presencia de un niño pequeño y la necesidad de llevar enseres personales. Sin embargo, a falta de datos textuales o arqueológicos precisos, esta propuesta debe considerarse con prudencia.

El destino exacto en Egipto sigue siendo desconocido. Dada la existencia de importantes comunidades judías en esa región, es concebible que la familia buscara refugio en un entorno culturalmente familiar, sin que pueda establecerse con certeza. Asimismo, la duración del viaje y las condiciones materiales del desplazamiento no pueden determinarse con precisión. El relato evangélico se limita a indicar una estancia prolongada «hasta la muerte de Herodes» (San Mateo 2.15).

Los presentes ofrecidos por los magos (San Mateo 2.11) se han interpretado a veces como un posible alivio de las condiciones materiales de este desplazamiento y de la estancia en Egipto, aunque esta interpretación sigue siendo hipotética. Así, a falta de datos precisos, conviene distinguir claramente entre las informaciones atestiguadas por las fuentes y las reconstrucciones posibles.

IV. La citation du Prophète Osée

Mateo retoma, sin citarlas, las palabras del profeta Oseas.

San Mateo 2.15 (Reina-Valera 1909)

Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

No creemos que José o María pensaran en la profecía de Oseas 11.1 cuando partieron hacia la tierra de Egipto.

Oseas 11.1 (Reina-Valera 1909)

CUANDO Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé á mi hijo.

El Evangelio según Mateo establece un vínculo explícito entre la huida a Egipto y el cumplimiento de una palabra profética: «De Egipto llamé a mi hijo» (San Mateo 2.15). Esta fórmula remite al libro del profeta Oseas (Oseas 11.1), donde se aplica inicialmente al pueblo de Israel: «Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo».

En su contexto original, este pasaje evoca el Éxodo y la relación entre Dios e Israel, designado colectivamente como «hijo». El texto no presenta, pues, a primera lectura, una referencia explícita a una figura mesiánica individual. La aproximación que hace Mateo es, por tanto, una relectura interpretativa del texto profético.

Esta interpretación puede entenderse en el marco de una tipología, en la que Jesús es presentado como quien recapitula la historia de Israel. Así como Israel es llamado fuera de Egipto, Jesús, como «Hijo», reproduce y cumple este recorrido en una perspectiva teológica. Tal lectura es característica del enfoque de Mateo, que establece con frecuencia correspondencias entre los acontecimientos de la vida de Jesús y las Escrituras (San Mateo 1.22; San Mateo 2.17).

En cambio, nada en el texto permite afirmar que José y María fueran conscientes, en el momento de los hechos, de esta dimensión profética. El relato sugiere más bien que la interpretación la formula a posteriori el evangelista, en una perspectiva teológica que pretende esclarecer el sentido de los acontecimientos.

Así, la cita de Oseas no debe entenderse como el anuncio directo de un acontecimiento preciso, sino como una relectura teológica que integra la vida de Jesús en la historia de la salvación de Israel.

V. La durée du voyage

La duración del viaje y de la estancia en Egipto sigue siendo difícil de establecer con precisión, debido al carácter lagunar de las fuentes. El relato del Evangelio según Mateo se limita a indicar que la familia permaneció allí «hasta la muerte de Herodes el Grande» (San Mateo 2.15), sin proporcionar otros puntos de referencia cronológicos.

No se precisa el destino exacto en Egipto. Dada la existencia de importantes comunidades judías en esa región, en particular en Alejandría, es concebible que la familia buscara refugio en un entorno culturalmente familiar, sin que pueda establecerse con certeza.

Todo intento de estimar la duración del trayecto o de la estancia se basa, pues, en hipótesis. Según las distancias y las condiciones de desplazamiento de la época, el viaje pudo durar varias semanas; sin embargo, ningún dato textual permite fijar su duración con precisión. Del mismo modo, la estancia en Egipto pudo extenderse durante un período variable, de unos meses a varios años, según la fecha que se adopte para la muerte de Herodes y el momento de la partida.

Algunas reconstrucciones cronológicas proponen dataciones más precisas de la partida y del regreso. Sin embargo, a falta de fuentes explícitas, estas propuestas deben considerarse con prudencia y no pueden tenerse por datos establecidos.

El regreso a Israel se presenta igualmente como consecuencia de una intervención divina, transmitida en sueños a José (San Mateo 2.19-22). El relato precisa que la familia evita Judea para dirigirse a Galilea, a Nazaret, sin dar más indicaciones sobre las condiciones del viaje.

Por último, las tradiciones posteriores que proponen itinerarios detallados o duraciones prolongadas de estancia en Egipto no se apoyan en fuentes contemporáneas de los acontecimientos y deben distinguirse de los datos que proceden del texto evangélico. Así, el estudio histórico de este período invita a reconocer los límites de nuestro conocimiento, distinguiendo claramente las informaciones atestiguadas por las fuentes de las reconstrucciones posteriores.

Lea el anexo ANN018: Los hermanos y hermanas de Jesús.

VI. Joseph a-t-il déjà été marié ?

La cuestión de un eventual matrimonio anterior de José pertenece a tradiciones interpretativas posteriores a los relatos evangélicos. En efecto, los Evangelios no proporcionan ninguna indicación explícita a favor de tal estado anterior. Esta problemática está estrechamente ligada a la interpretación de los pasajes que mencionan a los «hermanos» y «hermanas» de Jesús (San Mateo 13.55-56; Marcos 6.3).

▸ Puede remitirse al anexo ANN018: «Los hermanos y hermanas de Jesús», donde se examinan las distintas interpretaciones posibles.

En la historia de la exégesis se han propuesto varias lecturas. Algunos intérpretes entienden estos términos en sentido directo, como designación de hijos nacidos de la unión de María y José después del nacimiento de Jesús. Otras tradiciones, en particular patrísticas, han propuesto interpretaciones alternativas, viendo en estos «hermanos» bien a parientes cercanos, bien a hijos de un eventual matrimonio anterior de José.

Desde una perspectiva histórica, conviene sin embargo tener en cuenta el marco sociocultural del judaísmo del siglo I, en el que tener descendencia constituye una norma social muy estructurante. El matrimonio se ordena a la transmisión familiar, y la fecundidad ocupa en él un lugar central. La falta de hijos puede percibirse como una situación de vergüenza o de deshonra, como ilustra el caso de Isabel y de Zacarías (San Lucas 1.25).

En este contexto, la hipótesis de una vida familiar conforme a los usos de la época —incluido el nacimiento de varios hijos en el matrimonio formado por María y José— aparece como la más coherente en el plano sociológico. A la inversa, la hipótesis de un matrimonio anterior de José procede principalmente de construcciones interpretativas posteriores, sin apoyo directo en las fuentes más antiguas.

Sin embargo, a falta de datos explícitos, conviene mantener una distinción entre lo que procede de la plausibilidad histórica y lo que puede establecerse con certeza. Aunque algunas hipótesis parezcan más coherentes que otras a la luz del contexto, ninguna puede demostrarse de manera decisiva a partir de los solos datos textuales disponibles.

VII. L’hypothèse d’un séjour prolongé en Égypte dans la tradition islamique

Ciertas tradiciones extrabíblicas, en particular las procedentes del marco religioso del islam, evocan una estancia prolongada de la familia de Jesús en Egipto, estimada a veces en unos tres años. En esta perspectiva, Jesús es considerado un profeta, y relatos posteriores asocian esta estancia con diversos lugares, como Deir el-Moharraq, situado en el Alto Egipto, donde se dice que ocurrieron diversos acontecimientos de carácter milagroso.

Estas tradiciones mencionan en particular manifestaciones extraordinarias, como la destrucción de ídolos o la aparición de manantiales, atribuidas al niño Jesús. Sin embargo, estos elementos no se apoyan en las fuentes más antiguas sobre la vida de Jesús, en particular los Evangelios, que no refieren ningún episodio de este tipo durante su infancia.

Desde el punto de vista del análisis histórico, estos relatos deben considerarse con prudencia. Proceden de tradiciones tardías, cuya finalidad es a menudo teológica o devocional, más que documental. A falta de testimonios contemporáneos o de fuentes independientes, no es posible integrarlos como datos históricamente establecidos.

Por otra parte, según el testimonio de los Evangelios, el primer milagro público de Jesús tiene lugar en (Juan 2.1-11), lo que refuerza la idea de que los relatos de milagros atribuidos a su infancia pertenecen a desarrollos posteriores.

Así, aunque estas tradiciones puedan presentar interés para el estudio de las representaciones religiosas y de su evolución, deben distinguirse de los datos procedentes de las fuentes canónicas, que siguen siendo las principales referencias para un acercamiento histórico a la vida de Jesús.

Conclusión

El estudio de la estancia en Egipto de María, de José y de Jesús pone de manifiesto límites documentales reales, a la vez que permite extraer un núcleo histórico coherente. El testimonio del Evangelio según Mateo constituye la principal fuente sobre este episodio (San Mateo 2.13-23). Aunque este testimonio sea aislado, se inscribe en un contexto histórico creíble, en particular por el perfil de Herodes el Grande, cuya violencia y desconfianza ante cualquier amenaza potencial atestiguan las fuentes antiguas.

Por otra parte, el carácter localizado del acontecimiento, así como el número verosímilmente limitado de testigos, pueden explicar la ausencia de mención en otras fuentes contemporáneas, sin invalidar por ello el relato de Mateo. Desde esta perspectiva, la hipótesis de un fundamento histórico de la huida a Egipto aparece como la más coherente, aunque sus modalidades precisas —itinerario, duración de la estancia, condiciones materiales— sigan siendo desconocidas.

Las tradiciones posteriores, a menudo ricas en detalles, deben distinguirse del propio testimonio evangélico. A falta de fundamentos históricos seguros, proceden más bien de elaboraciones secundarias.

Un punto sigue estando sólidamente atestiguado por el Evangelio según Lucas: a la edad de doce años, Jesús se encuentra en el Templo de Jerusalén (San Lucas 2.41-49), lo que implica que la familia estaba entonces establecida en Nazaret, en Galilea, y que participaba en las peregrinaciones anuales ligadas a la fiesta de la Pascua (San Lucas 2.41). La ausencia de mención explícita de la huida a Egipto en este relato no constituye una contradicción, sino que se explica verosímilmente por opciones redaccionales propias del evangelista.

Así, a pesar de las lagunas documentales, el conjunto de los datos disponibles permite considerar la huida a Egipto como un acontecimiento históricamente plausible y coherente, cuya realidad general puede mantenerse, reconociendo al mismo tiempo los límites inherentes a su reconstrucción precisa.